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La literatura debería funcionar como una especie de promesa cumplida: abres la primera página con la expectativa de perderte durante horas y, cuando quieres darte cuenta, ya has cruzado medio libro sin casi pestañear. Este tendría que ser el objetivo de cualquier lectura, y es algo que las novelas de época cumplen muy bien al teletransportarnos años atrás y cautivarnos con historias que parecen haberse quedado atrapadas en otros tiempos.
Hay algo casi adictivo en ese viaje hacia el pasado: por ejemplo, las normas sociales que hoy nos resultan ajenas o los amores que se viven con una intensidad distinta porque estuvieron atravesados por silencios, secretos y decisiones irreversibles. Y es precisamente ahí donde muchas lectoras encuentran su refugio literario favorito: en esas historias que combinan emoción, contexto histórico y personajes que no se conforman con el papel que les ha tocado. Así que toma nota porque, si te gustan las novelas de María Dueñas, este libro de época ambientado en Biarritz te va a enganchar desde la página uno.
En ese contexto literario, se sitúa ‘Las rutas del silencio’, la primera novela de Helena Resano, uno de los rostros más reconocidos del periodismo en nuestro país. En la Navarra de posguerra, Amalia, la protagonista de esta historia, lucha por sacar adelante a su familia y acaba iniciando un pequeño trabajo como recadera que marcará el rumbo de su vida. Sin embargo, tras un episodio traumático, se ve obligada a huir a Francia y comenzar de cero en Biarritz, una ciudad que intenta reinventarse después de la guerra. Allí construye una nueva vida entre el amor, la ambición y el negocio, pero el camino hacia la libertad no será sencillo.
‘Las rutas del silencio’ se construye sobre un contraste entre la dureza y la promesa: entre la oscuridad de un mundo destrozado por la guerra y la luz de querer avanzar, de encontrar un nuevo camino lejos de cualquier perjuicio histórico. Quizá por esto, Helena Resano juega entre un vaivén de secretos que esconden sus personajes con dos escenarios que, separados por 146 kilómetros, se sienten tan diferentes. La posguerra de España frente a los años cincuenta de Francia.
La pluma de la periodista y escritora pamplonesa es contenida y elegante, centrada en la parte más emocional para construir la mirada de un personaje femenina fuerte, valiente, sin excesos. Amalia transmite una energía constante y un deseo firme de sacar adelante a los suyos, lo que hace que su recorrido vital se siga con mucha implicación. Empatizamos con su historia y esto provoca que terminemos haciéndolo también con ella y con el resto de las personas que conforman su camino.
Es más, la novela avanza sin prisa, construyendo su impacto poco a poco hasta el final, cuando todo encaja y termina de emocionar. Ese desenlace refuerza su verdad emocional y deja una impresión duradera.
Así, ‘Las rutas del silencio’ es de esas novelas que no buscan el impacto inmediato, sino que te van atrapando sin hacer ruido, como si te deslizaras dentro de una vida ajena hasta que deja de serlo del todo. Cierras el libro con la sensación de haber acompañado una historia que ya forma parte de ti, incluso después de la última página.
Lucía Núñez ha estudiado el doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid, aunque probablemente su verdadera especialidad sea vivir con una banda sonora de fondo y un libro en la mano mientras va de camino al cine.
Madrileña de nacimiento y periodista en construcción, ve la vida a través de las letras. Devora libros, escribe sin parar y, cuando tiene un rato libre, se dedica a recomendar lecturas en su perfil de Instagram como si fuera una crítica literaria profesional. Aún no sabe si puede adueñarse de ese título, pero lo que sí tiene claro es que le encanta hablar de sus novelas favoritas sin parar.
Entre páginas subrayadas, listas infinitas de “libros pendientes” y visitas demasiado frecuentes a las librerías, también ha encontrado hueco para otra de sus grandes pasiones: la música. Tiene una ‘playlist’ para cada momento de su vida y la firme creencia de que cualquier situación mejora con la canción adecuada de fondo. Por eso no es raro verla hablando igual de emocionada sobre un libro que sobre una canción o un concierto.
Casualidad o destino, estas aficiones le han llevado a trabajar desde el departamento de comunicación de la editorial Planeta, pasando por las teclas de COSMOPOLITAN o la redacción de LOS40.













