El nombre de Cherry Chic forma parte de la literatura romántica contemporánea española. Tras este seudónimo con el que Lorena decidió firmar cuando empezó a autopublicar sus historias hace una década, ya hay más de una veintena de títulos. El último en sumarse a la lista es ‘Giulia, el amor y un puñado de lavanda’ (ed. Planeta, 2026).

Su nuevo lanzamiento sigue a la protagonista que da nombre a la historia, quien ha regresado al municipio donde solía pasar los veranos en su infancia por un problema familiar, aunque también termina fingiendo una relación amorosa con León, el gruñón del pueblo. No obstante, como reivindica la autora en la charla que hemos tenido con ella, esta narración no es solo una historia de amor: también es una trama sobre la maternidad que llega sin ser la propia y la influencia que tiene la familia que no elegimos. ‘‘Alrededor de una historia de amor ocurren muchas más cosas que no están relacionadas con el amor romántico. No es simplemente: dos personas se conocen, se enamoran y en sus vidas no existe nada más’’, nos cuenta.

Y resulta que algo similar sucede con ella misma. Como seguramente te hayas imaginado en alguna ocasión, Lorena empezó a firmar sus historias con Cherry Chic con intención de mantenerse anónima. Sin embargo, tras el éxito que cosecharon (y cosechan) sus libros, ‘‘ya no tiene sentido a nivel marketing que firme con mi nombre’’, nos revela cuando le preguntamos si plasmará su nombre real en alguna portada, y prefiere disfrutar de los beneficios de esta decisión: puede mantener su vida personal separada de la pública. ‘‘Yo vivo en un pueblecito del sur, soy madre de dos niñas y mi vida normal no es nada glamurosa. Pero luego está la parte de Cherry, con la gira, los libros, los lanzamientos, y pienso que es bonito tener ese alter ego y poder cambiar de vida como Hannah Montana. Así, rodeada de los míos, es como mantengo los pies en la tierra. Creo que para escribir tienes que tenerlos muy bien puestos y no se te puede ir, porque al final estás escribiendo sobre vidas normales’’.

ed. Planeta ‘Giulia, el amor y un puñado de lavanda’

‘Giulia, el amor y un puñado de lavanda’

ed. Planeta ‘Giulia, el amor y un puñado de lavanda’

¿Desde qué ideal inicial surge tu nueva novela?

Tenía muchas ganas de hablar acerca de la maternidad. La que se ve, pero sobre todo la que no se ve. O sea, el tipo de vínculo que se puede crear entre una persona y un niño cuando no necesariamente lo ha parido. Sí que es verdad que es un libro romántico, que la historia es de amor y la trama principal es romántica, pero lo primero que me llamó de este libro fue eso. El primer personaje que me vino a la mente fue Giulia, la protagonista. Entonces, bueno, no es ‘spoiler’, porque aparece en el primer capítulo, pero ella se queda a cargo de un niño que es de su familia, pero no suyo. A partir de ahí, se empieza a desarrollar la trama. Para mí fue muy emocionante, yo soy madre de dos niñas, y poder hablar de todo esto que se mitifica en torno a la maternidad fue una experiencia muy bonita, y que se me haya permitido hacerlo tan libremente, la verdad, fue increíble.

Sin duda, la maternidad es un tema muy grande del que hablar, pero sí es cierto que no suele estar ligado a las historias de amor literario.

Sí, pero mira, una de las cosas en las que pensé fue que entre las lectoras de este género gusta mucho el cliché de padre soltero o padre viudo; yo misma he escrito un libro con ese personaje, no es que lo critiquen y muchísimo menos. Aunque sí pienso que se escribe menos sobre las madres en general. Además, hace ya mucho tiempo que defiendo que, como autoras de romántica, también tenemos que hablar en nuestros romances sobre otros temas que son importantes porque, al final, cuando escribes sobre una historia de amor, estás escribiendo sobre lo más real que hay en la vida, y normalmente alrededor de una historia de amor ocurren muchas más cosas que no están relacionadas con el amor romántico. No es simplemente: dos personas se conocen, se enamoran y en sus vidas no existe nada más; hay conflictos internos y emocionales que son complejos y de los que me gusta hablar. En el caso de ‘Giulia, el amor y un puñado de lavanda’ pensé justamente en esto, en que no se habla mucho de la maternidad en la novela romántica. Sé que es arriesgado, sé que puedo acertar o puede que sea una catástrofe [ríe]. Pero una regla por la que yo me he regido siempre es la de escribir sobre lo que siento que necesito escribir, y luego rezar mucho para que guste. Me mantengo muy fiel a mí misma y a lo que quiero escribir.

Sé que no se habla mucho de la maternidad en la novela romántica, pero una regla por la que me he regido siempre es la de escribir sobre lo que siento que necesito escribir

Esa confianza probablemente es determinante para que, de entre todos los títulos que se estrenan cada semana en librerías, elijan el tuyo.

Todas las personas que disfrutamos de la lectura tenemos una lista de pendientes infinita, porque no paran de salir libros. Esto está muy bien, porque tienes mucho donde elegir, pero luego tienes otros puntos que no son tan positivos. Por tanto, sí que pienso que somos muchas las autoras que ya no nos conformamos con una historia de amor insulsa donde no pase nada más que eso. Preferimos ahondar un poco en las emociones, darles más capas a los personajes, hacerlos más interesantes y más reales. Al final, una de las cosas que más me motiva cuando llego a las firmas y empiezo las giras es que la gente te cuente que se identifica con tu historia. En este caso con la maternidad, en otro caso con una enfermedad que hayas tratado en un libro, o con el tema de la ansiedad. Pienso que esto es muy importante, ya que de alguna forma eres un referente, aunque sea pequeñito, para muchas mujeres de distintas edades.

¿Cómo fue crear a Giulia y León, los personajes principales?

Giulia parte de una base muy cómica. Al principio, cuando empiezas a leer la novela, todo parece un poco ‘rom-com’. Es una persona muy alocada, muy inmadura visualmente; una persona que parece no preocuparse por nada ni por nadie, pero de pronto se ve al cargo de un niño que no se comporta como un niño. Es muy serio, muy maduro, casi parece más adulto que ella. Y luego, en contraposición, León es muy serio, muy reservado, muy gruñón, permanentemente enfadado con el mundo por cosas que le han ocurrido. Entonces, a priori, no tienen absolutamente nada en común ninguno de los tres, ni siquiera el niño, aunque eso es lo bonito de la historia: cómo, siendo tan diferentes, encuentran la forma de recorrer el mismo camino.

Nos has dicho que te gusta que tus historias de amor vayan más allá de la propia relación, pero, ¿había algún aspecto que tenías claro que estaría en la de Giulia y León?

Sí, aquí tenía muy claro que yo quería que hubiera un poco de ‘enemies to lovers’, aunque sin llevarlo al extremo. Es decir, que fueran dos personas que en principio no se entendieran porque tienen diferentes pasados. Ella es una persona cero comprometida y con pensamiento de seguir así. Y León, por el contrario, está prácticamente casado con su familia y con el trabajo en la clínica de rehabilitación de caballos del pueblo. También carga con un trauma que para él es muy importante, y no se permite disfrutar, ni muchísimo menos ser inmaduro ni reír. Para él, la vida es responsabilidad, trabajar y guardar silencio. Entonces, creo que el romance es muy potente. Cuando los vas conociendo, te das cuenta de la forma en que se complementan y se aportan lo que el otro necesita.

Has utilizado para ellos el conocido cliché ‘fake dating’.

La decisión partió un poco de la necesidad de hacer que la novela empezara en un tono mucho más cómico. Sí que es verdad que luego la intensidad y el conflicto van creciendo, pero al principio todo es como muy loco. La forma en que se conocen, la forma en que se tratan. Y el ‘fake dating’ era una cosa que no había hecho nunca. Yo soy muy partidaria de explorar todos los clichés románticos. Me gustan casi todos, la verdad. Me pareció genial verlos forzados a fingir una relación que ni para ellos ni para el resto de gente que los conoce tiene ningún sentido.

Pero, sin hacer ‘spoiler’, luego cobra todo el sentido.

Es que creo que, además, al tener el libro también ese punto cómico, hace que el propio lector piense que es imposible que eso vaya a salir bien. Pero precisamente ahí está el ‘kit’: lo interesante del libro es ver cómo evolucionan y el momento en el que todo hace clic es maravilloso.

Estoy muy en contra de la idea de que el amor lo cura todo, pero estar con la persona correcta hace que te des cuenta de muchas cosas

La familia, como en otras de tus novelas, tiene un peso muy grande. ¿Por qué decidiste que así fuera?

Cualquier lectora mía va a decir libremente que Cherry escribe sobre amor y familia. Es una cosa que tengo muy presente desde el principio, de hecho, empecé haciendo series familiares de romance. Entonces, en todos mis libros, lo único que sí tiene mucho peso y mucha importancia es la familia. En este caso, todavía más, porque al final no hablo sólo de una familia estructurada. En el caso de León, está mamá, está papá y está su hermana. Todos lo quieren, todos lo soportan, todos aguantan su mala leche y sus traumas porque el amor está por encima de todo, ¿no?, que es como debería ser en la mayoría de los casos. En el caso de Giulia, la cosa es mucho más compleja. Hay una familia desestructurada en muchos aspectos, y se habla de otro tipo de maternidad completamente diferente, de otro tipo de lazo familiar, precisamente porque no todo el mundo tiene una familia de mamá, papá y hermano. Hay mucha gente que solo tiene mamá, hay mucha gente que solo tiene papá, hay gente que no tiene a nadie, y creo que es importante que se hable de esto.

También se habla en tu historia de sanar mientras mantienes una relación amorosa, aspecto que muchas veces ha tenido sus detractores.

Yo estoy muy en contra de la idea de que el amor lo cura todo. El amor no lo puede todo, pero estar con la persona correcta hace que te des cuenta de muchas cosas. Es decir, te ayuda a sanar en el sentido de que, estar con una persona y poner a prueba ciertos límites e ideas preconcebidas que tenías de ti misma, puede hacer que ‘despiertes’ en cierto sentido. En el caso de Giulia, hace que se dé cuenta de que realmente no es tan inmadura ni vive la vida como ella cree, sino que hay algo mucho más profundo detrás. Estar con León le ayuda a darse cuenta, pero León no la salva. Ni Giulia a él. No son héroes o heroínas, eso ya está muy pasado de moda.

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Jose Oruña

¿En qué te inspiraste para crear los escenarios de la novela? Son preciosos.

Siempre hay muchos detalles en mis novelas que son reales. Ningún personaje de mi novela soy yo y nunca hablo de mi vida en mis novelas, sin embargo, en todos mis títulos hay detalles de mi vida. Yo tenía muchas ganas de hacer una historia relacionada con la lavanda desde hace años, porque en casa tenemos un jardín repleto de lavanda. Es una de mis flores favoritas y está muy relacionada conmigo y con lo que me gusta. Entonces, cuando tuve claro que quería hacer un pueblo ficticio de interior en el sur y que quería que hubiera mucha vegetación, lo primero que me vino fueron los campos de lavanda. A partir de ahí, hice lo que me dio la gana. Creé mi propio jardín como 20 veces mayor e imaginé un campo de lavanda.

¿Con qué mensaje te gustaría que se quedasen tus lectoras tras leer ‘Giulia, el amor y un puñado de lavanda’?

Sobre todo, a mí me gustaría que la gente que lea este libro sacara la certeza de que, pese a ser una frase muy manida, tu familia la eliges tú sin importar los lazos de sangre que tengas o no. Es importante conocer gente en el camino que te haga ser mejor persona, querer hacer todo lo que no has querido hacer hasta el momento, y que te hagan querer formar esa familia que de verdad sientes que te mereces. También quiero que la gente se quede con la idea de que madre no es solo la que pare, sino la que cría.

Me gustaría que la gente que lea este libro sacara la certeza de que tu familia la eliges tú

Supongo que, pese a tener tantos libros publicados, cada uno te ha cambiado o dejado huella de una manera diferente.

Este libro me ha cambiado en muchos sentidos, principalmente porque ha supuesto para mí volver al género de romántica adulta, hacer personajes más maduros, tramas que a priori parezcan más complicadas. Ha sido un gusto tremendo. No porque estuviera mal antes, sino porque ya echaba mucho de menos hacer esto. Luego, por el momento en el que estaba. Venía de pasar por un duelo y es la primera vez que disfruté escribiendo romántica de nuevo. Sentí ilusión, por lo que ahora estoy en un punto en el que tengo muchas ganas de ver cómo recibe la gente la novela. Pero sí, a nivel personal ha supuesto un antes y un después.

¿Y qué te gustaría hacer en esta nueva etapa en la que te encuentras?

De momento, tengo muchas ganas de lanzarme a la gira de ‘Giulia, el amor y un puñado de lavanda’ y ver la opinión de la gente. Estoy muy centrada en esto. Y luego, quiero explorar esta etapa de hacer romántica adulta de nuevo. Yo ya la escribía hace diez años, pero no es lo mismo hacerlo con 28 que con 38, nada que ver.

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Jose Oruña

Llevas una década escribiendo y publicando. ¿Cuáles han sido los momentos más importantes para ti?

Seguramente los que están relacionados con las etapas más duras que he vivido. El primer libro lo escribí estando embarazada y lo lancé con editorial en plena pandemia y un bebé recién nacido; fue muy duro. Pero esos libros siempre son muy especiales, ¿no? Los primeros que autopubliqué, evidentemente, porque son los que me han traído aquí diez años después. Los que he escrito en mis peores momentos son de los que más orgullosa estoy. Seguramente porque hubo muchos momentos de dudas, de pensar que no iba a poder y que no iba a escribir más.

Es cierto eso que dicen acerca de que el artista crea mejor en sus peores momentos.

Sí, o sea, la gente no lo cree, pero el libro de más comedia que yo tengo lo escribí en uno de los peores momentos de mi vida. Tenía tanta necesidad de escapar de lo que estaba viviendo que escribí lo opuesto a cómo me sentía. Al final todo se traduce en letras salvándote, sobre todo cuando eres una persona muy sentimental e intensa como yo. Aproveché la escritura para soltar lastre, no necesariamente contando lo que estaba viviendo, sí dejando ir las emociones.

Como escritora, ¿qué miedos sigues teniendo?

Estoy segura de que van a llegar muchos más libros, pero sí es verdad que, después de veintitantos títulos, uno de los miedos más grandes que tengo no es que me comparen con otras autoras, sino que me comparen con otra novela mía. Es decir, que lleguen a decir: ‘‘Esta historia es igual a la que publicó hace tres años’’.

Uno de los miedos más grandes que tengo no es que me comparen con otras autoras, sino con otra novela mía

¿Ya estás preparando tu próximo proyecto?

No estoy en proceso de escritura intensa todavía, pero sí que tengo ya un millón de notas desperdigadas por todas partes de mi escritorio y sé más o menos por dónde va a ir la cosa. Ahora toca sentarme y centrarme, aunque la verdad es que también es la primera vez en mucho tiempo que estoy tomándome el trabajo con mucha calma. Me estoy dando el tiempo de hacer todas las notas que necesite, de inspirarme, de pasear, de tener tiempo libre, y estoy segura de que eso también se va a ver reflejado cuando me siente a escribir. Al final, escribir una veintena de libros en una década... no salen las cuentas. Salen si calculas el daño y lo que he gastado en psicólogos [ríe]. Hay que ser una persona con mucha ansiedad para hacer algo así. Hace un año aproximadamente cambié completamente el rumbo y ahora me estoy tomando las cosas con más calma. No me arrepiento de mi etapa hiperloca de publicar dos libros al año, pero creo que ya tocaba relajar un poco y aprender a disfrutar de lo cosechado también, algo que no me he permitido mucho hasta ahora. Voy a tomarme el tiempo de hacer un libro al año, que ya es un privilegio, y pienso aprovecharlo.

¿Nos recomiendas un libro?

‘Rebeldes’, de Susan Eloise Hinton, porque fue el primer libro que a mí me hizo llorar con 13 años. Pienso que el primer libro que lo consigue se queda contigo para siempre.

Cuando buscas inspiración, ¿qué libro romántico lo hace?

Está muy manido, pero para mí es un libro perfecto: ‘Los siete maridos de Evelyn Hugo’, de Taylor Jenkins Reid. Lo he leído dos veces y yo no suelo releer libros.

¿Y en qué libro estás actualmente inmersa?

En este momento me estoy leyendo la segunda parte de una saga de Lucy Score, ‘El error de mi vida’. Es una ‘rom-com’ que de momento pinta muy bien.

Headshot of Nerea Panicello

Nerea Panicello es experta en música, series y redes sociales. No hay canción pop que no haya pasado por los auriculares que siempre lleva puestos, entrega de premios Grammy o MTV VMA’s que no haya cubierto en directo o festival al que se haya quedado con ganas de ir. Tampoco ficción (serie o película) de Netflix o HBO Max de la que no se obsesione con el reparto y busque todas las teorías de los fans. Ni reel de Instagram o vídeo de TikTok viral que no haya recibido su ‘iike’. Su carpeta de guardados en IG está repleta de ideas para crear contenido.

Su momento favorito de la jornada laboral es cuando se sienta frente al artista o intérprete de turno para someterle a sus preguntas o a unos de los retos en vídeo de COSMOPOLITAN. Ha entrevistado a cantantes como Lola Índigo, Rauw Alejandro, Camilo o la banda Morat. También a actrices como Claudia Jessie (‘Bridgerton’), Kristen Stewart o Maisie Williams. Aunque siempre recordará sus cinco minutos de gloria con los Jonas Brothers.

Nerea se graduó en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2018. Antes de colocarse el birrete, realizó prácticas durante 2017 en la Revista de Ana Rosa Quintana. Lleva formando parte de Cosmopolitan desde 2018. Actualmente está terminando un Máster de Periodismo Digital y Nuevos Perfiles en la Universidad Rey Juan Carlos. En sus ratos libre, recibe clases de lengua musical y batería para seguir mostrando lo que no se ve las canciones.

Acumula seis años de experiencia, en los que ha elaborado temas para sus versiones ’print’, diariamente en digital y ejercido de Community Manager en cuantiosas ocasiones.