Con 63 novelas a sus espaldas y casi dos décadas conquistando a millones de lectoras, Megan Maxwell continúa escribiendo con la misma mezcla de vértigo e ilusión que cuando publicó su primer libro en 2009. De hecho, esos ojos que me devuelven la mirada a través de la pantalla de la videollamada y que brillan cuando comenzamos a hablar de ‘Ríete de las bodas’, su nueva novela recién aterrizada en las librerías, confirman que, efectivamente, la emoción está intacta. Ajena al paso del tiempo y al peso de las cifras.

En esta historia, Megan vuelve a desafiar los códigos de la romántica más convencional con una historia que cruza generaciones y desmonta prejuicios. A través de Alma y Natalia, madre e hija, la autora aborda el amor, el deseo y la libertad desde miradas distintas pero complementarias, poniendo en el centro a una mujer madura que se resiste a desaparecer. Un libro que invita a reír, a cuestionarse y, sobre todo, a recordar que nunca es tarde para escribir –ni vivir– una nueva historia.

Espasa 'Ríete de las bodas', de Megan Maxwell

'Ríete de las bodas', de Megan Maxwell

Espasa 'Ríete de las bodas', de Megan Maxwell

Novela número 63, si no he contado mal y he perdido alguna por el camino. ¿Abruma pronunciar en alto este número?

Sí, y mucho porque escribir un libro es un trabajazo. Pienso en el 63 y me digo a mí misma: “Wow, cuántas historias he contado y cuántas me quedan por contar”.

Si echas la vista atrás, a cuando se publicó en 2009 ‘Te lo dije’, tu primer libro, ¿qué recuerdas de aquella primera vez?

Para mí fue algo muy emocionante. Por entonces, ya tenía unas 12 novelas escritas y que el editor de una editorial chiquitita de Sevilla confiara en mí era un sueño hecho realidad. Recuerdo que mis amigos saltaban de la ilusión cuando les contaba que iba a publicar un libro, como si nos acabara de tocar la lotería.

¿Y esas 12 historias que tenías escritas han visto la luz?

Cuando empecé a publicar más de seguido, las fui rescatando del cajón. A lo mejor escribía dos inéditas y sacaba una de ellas porque quería publicarlas; me apetecía que mis lectoras las pudiesen leer también. De hecho, han salido todas menos una, que no sé si la publicaré en algún momento porque fue un regalo de Navidad que le hice a mi familia hace muchos años.

17 años después, ¿continúa estando entonces esa ilusión con cada nueva publicación?

Definitivamente. Muchas veces me dicen: “Después de tantos libros, ya no te pondrás ni nerviosa”, y sí lo hago. Siempre pienso que el día que deje de ilusionarme o de ponerme nerviosa es porque ya no me importará nada de lo que escribo.

Centrándonos en tu novedad, ‘Ríete de las bodas’, exploras un doble romance que rompe esquemas generacionales con Alma y Natalia como protagonistas, madre e hija. ¿Cómo llegas hasta la idea de este libro?

Pensando en que su historia nos puede suceder a nosotras en la vida real. No quiero contar mucho de la trama para no hacer ‘spoilers’, pero me pareció una locura divertida con su aquel y por eso me lancé a escribirla.

Alma es una protagonista poco habitual dentro de la romántica más comercial: mujer madura, divorciada, sexualmente libre y sin interés en casarse. ¿Por qué era importante contar esta historia desde ahí?

Porque me lee un público con edades muy diferentes: tengo lectoras de 14 años, pero también de 90 e incluso de 100. La gran mayoría de mis novelas están protagonizadas por personajes en la treintena, pero me apetecía crear a una mujer madura, como yo.

Parece que, cuando cumplimos 50 años, dejamos de ser visibles en muchos aspectos de la vida; no solamente en lo laboral, sino también en lo sexual. Yo estoy divorciada y siempre tengo la sensación de que las mujeres separadas estamos estigmatizadas, que constantemente se nos dice que no podemos vivir otra bonita historia de amor. ¿Y por qué no? Precisamente por esto quería que Alma fuera una mujer madura llena de seguridad, pero que al mismo tiempo el amor le hiciera plantearse muchas cuestiones.

¿Es fácil escribir acerca de una situación que has sufrido en primera persona, como es un divorcio?

Es fácil, pero también es difícil. En este caso, sí que es cierto que lo he intentado hacer desde mi punto de vista y desde ese que creo que puedo compartir con otras muchas mujeres divorciadas, pero lo he llevado mucho a mi rollo.

Las mujeres separadas estamos estigmatizadas

Natalia, por su parte, puede que vea y viva la vida desde otro prisma diferente al de su madre. ¿Qué detalles trazarías de ella para acercar este personaje a tus lectoras?

De Natalia destacaría que es una chica muy romántica, pero también muy liberal. Tiene sus tradiciones, pero al mismo tiempo tiene lo actual; dentro de ella hay como un batiburrillo de ideas. Hace un recorrido muy personal a lo largo de toda la novela y se termina dando cuenta de lo que realmente quiere, no de lo que otros quieren para ella.

A través de ellas, ¿buscabas explorar algún aspecto en particular de los vínculos maternofiliales?

Tengo una hija y un hijo y, como madre, quiero lo mejor para ellos. Me puede gustar más o menos, pero tengo que permitir que tengan sus vidas. Esto es lo que hace Alma en el libro: quiere ver feliz a Natalia, pero también entiende que tiene que ser ella la que decida por su vida.

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Nines Minguez

¿Tú tienes buena relación con tu hija?

Con Sandra [Miró] tengo una relación maravillosa; es más, vivimos juntas. Somos la típica pareja de madre e hija que no solemos discutir y, si alguna vez nos ocurre porque estamos un poco más tensas de lo normal, nos miramos y nos preguntamos a la vez: “¿Estamos teniendo una crisis?”, y nos entra la risa. Encima, ella también está publicando sus libros, por lo que hemos encontrado otro nexo que nos mantiene muy unidas.

Como reina del género con más de 10 millones de lectores en todo el mundo, ¿qué te sigue atrayendo del amor?

El amor es el sentimiento más bonito que existe. Cuando estás enamorada y notas que esa persona te corresponde, es como que todo merece la pena. A veces ese enamoramiento llega para quedarse; otras, en cambio, sólo para disfrutarlo durante un tiempo. Además, siempre he sido lectora de novelas románticas, como mi madre, por lo que es algo que nunca puede faltar en mis historias.

¿Y de las bodas, eje de esta historia?

Las bodas me encantan. De hecho, mi momento preferido es ver la reacción de los novios cuando se encuentran por primera vez. Mi hija se ríe mucho conmigo porque muchas veces le digo: “Tres años”, refiriéndome al tiempo que van a conseguir estar casados, pero porque ya lo miro desde otra perspectiva. Por supuesto que el amor es algo precioso que a todos nos encantaría vivir, pero con la edad aprendes a verlo diferente.

Con personajes de edades y formas de entender el amor diferentes, ¿por qué sigue sorprendiendo ver relaciones que se salen de la norma?

Porque vivimos en un mundo muy poco empático. Nos encanta hablar de los demás; nos encanta sorprendernos por eso que ya no es sorpresa y escandalizarnos por lo que no deberíamos escandalizarnos. Criticar y hacer de menos se ha vuelto un deporte universal y es una pena porque, si hubiera más empatía, a todos nos iría un poco mejor.

Cuando estás enamorada y notas que esa persona te corresponde, es como que todo merece la pena

También exploras esa distinción entre sexo y amor. ¿Es posible separar ambas cosas realmente?

Totalmente. El sexo es un juego de adultos para disfrutarlo: lo puedes disfrutar estando enamorada o sin estarlo, eso ya depende de cada persona y situación. Tengo muchas amigas que dicen que no podrían tener sexo sin amor y otras, entre las que me incluyo, que decimos que sí podríamos hacerlo. En el libro soy más bruta porque hablo de follar o de hacer el amor, pero es importante saber diferenciar ambas situaciones.

¿Crees que hoy nos permitimos sentir e involucrarnos menos en las relaciones que generaciones anteriores?

Pienso que nos involucramos menos porque tenemos más opciones. Los hombres siempre las han tenido, pero las mujeres ahora podemos decidir lo que queremos hacer con nuestras vidas. Antes te casabas y te dedicabas al cuidado del hogar y de los hijos; pero ya no. Nos podemos casar y tener hijos, claro que sí, pero también tenemos otras ambiciones.

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Nines Minguez

La amistad también tiene un peso importante en ‘Ríete de las bodas’ con “las lobas”, como se llaman en el grupo de amigas. ¿Son ellas ese “amor estable”?

Sí, y te lo puedo asegurar. Hay amistades que perduran para siempre. En mi caso, mis “lobas” son así: llegaron para quedarse y sé que van a estar ahí para todo lo que necesite. La amistad la valoro mucho en todas mis novelas porque tener un buen amigo o una buena amiga hoy en día es de lo más bonito que te puede pasar.

¿Qué regalas a tus lectoras con la historia de Alma y Natalia, y compañía?

Me gustaría que aprendieran a ser un poquito egoístas y que pensaran más en ellas. Que no se abandonen: físicamente, pero especialmente como personas. Pretendo que sean fuertes y que luchen por ellas mismas. No pueden permitir que nadie les haga creer que son una moneda de cambio porque valen mucho.

Criticar y hacer de menos se ha vuelto un deporte universal

Y tú, ¿con qué te quedas tú?

Con el buen momento que he pasado escribiéndola. He escrito una historia preciosa con unos personajes que me han enamorado, y ojalá sea algo que logre transmitir cuando mis lectoras la lean.

Para terminar, haciendo referencia al título del libro, ¿tú te ríes de las bodas… o todavía crees en ellas?

Ambas cosas: me río, pero también creo en ellas. Obviamente, hay una parte de mí dudosa, pero sigo creyendo en las bodas y en el amor en general. Y me río de ellas porque son momentos muy divertidos en los que te reencuentras con personas que sólo ves en ese momento. Alma también se ríe mucho de las bodas.

Headshot of Lucía Núñez

Lucía Núñez ha estudiado el doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid, aunque probablemente su verdadera especialidad sea vivir con una banda sonora de fondo y un libro en la mano mientras va de camino al cine. 

Madrileña de nacimiento y periodista en construcción, ve la vida a través de las letras. Devora libros, escribe sin parar y, cuando tiene un rato libre, se dedica a recomendar lecturas en su perfil de Instagram como si fuera una crítica literaria profesional. Aún no sabe si puede adueñarse de ese título, pero lo que sí tiene claro es que le encanta hablar de sus novelas favoritas sin parar.

Entre páginas subrayadas, listas infinitas de “libros pendientes” y visitas demasiado frecuentes a las librerías, también ha encontrado hueco para otra de sus grandes pasiones: la música. Tiene una ‘playlist’ para cada momento de su vida y la firme creencia de que cualquier situación mejora con la canción adecuada de fondo. Por eso no es raro verla hablando igual de emocionada sobre un libro que sobre una canción o un concierto. 

Casualidad o destino, estas aficiones le han llevado a trabajar desde el departamento de comunicación de la editorial Planeta, pasando por las teclas de COSMOPOLITAN o la redacción de LOS40.