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Charlar con la escritora Regina Rodríguez Sirvent ha sido muy inspirador y divertido. Ella estaba igual de emocionada que nosotras, porque es ‘‘una consumidora meganata de revistas cada mes. Me provoca una felicidad increíble’’, nos dice nada más sentarnos. Pero lo que hemos sacado nosotras de esta conversación es que debemos regresar a donde empezamos a soñar. Te explicamos.
Acaba de lanzar en librerías su segunda novela, ‘Palomitas de madrugada’ (ed. SUMA, 2026). En la misma, alarga la historia de Rita Racons, la protagonista de ‘Las bragas al sol’, título con el que debutó por la puerta grande en 2023. Sin embargo, lejos de tratarse de la continuación de su primer libro (se pueden leer de manera independiente), ‘Palomitas’, como ella le llama cariñosamente, es una oda a encontrar nuestro sitio, a explorar nuestra verdadera esencia.
En esta ocasión, han pasado ocho años desde que Rita terminó su ‘au-pair’ en Atlanta y, pese a que quiere escribir una novela, no encuentra la manera. Está atrapada en un trabajo de comercial de vinos que viaja a Japón, pero, al regresar, conoce a un grupo de personas bastante peculiar que complementará sus ya valiosísimas amistades y alimentará su inspiración. Aunque nos ha desvelado muchos más detalles de esta obra que ha estado escribiendo durante tres años, y alguna que otra noticia como que van a adaptar a la pantalla su título ‘Las bragas al sol’.
¿Cómo nace ‘Palomitas de madrugada’?
Yo estaba viviendo la historia que cuento en el libro y sabía que ese tipo de intensidad, de certeza, de sentir que tú perteneces a un sitio y de locuras que vivimos allí, no sé cómo, pero que algún día lo escribiría. Lo tuve clarísimo en el momento en que entré, cruce el umbral, y allí estaba el tío que llevaba las redes al Papa de Roma, una tía que de repente estaba vestida de novia y era una actriz trimillonaria a la que acaban de desheredar, un tío que vendió su empresa por 200 millones de dólares y estaba deprimido porque no encontraba novia y se vino a Barcelona porque se lo dijo su horóscopo... Los sueños que la gente tenía allí eran locos. Algunos se consiguieron, algunos no, pero la energía que había fue como… ¿Conoces esa sensación de saber que se han alineado los planetas de una manera muy nítida? Pues sabía que iba a triunfar porque la gente se vería representada.
Vamos, que es una historia real.
Sí, igual que ‘Las bragas al sol’, mi anterior libro. 100% real. O sea, es todo real, lo que pasa que a veces, por el bien de la novela, tengo que convertirlo en literatura. Tiene que encajar y hay cosas que no coinciden en tiempo. Pero es una historia real. Yo volví de vivir la experiencia de ‘Las bragas al sol’ en Atlanta sabiendo que quería escribir, y de repente digo: ‘‘Bueno, ¿cómo se hace esto?’’. Yo estudié guion de cine, cursos de escritura creativa… Pero a nivel vital no estaba ubicada y tardé ocho años o más, hasta que entré y conocí a esta gente, en centrarme, y en reconocer que la voz ya la tenía y la historia ya existía. Uno de mis mayores bloqueos sobre todo era que yo necesitaba hacer una obra como Dios manda, que fuera como difícil de leer, con grandes palabras. Si no era esto, no era nada. Tardé todos estos años en romper esta estupidez y en darme cuenta de que la historia estaba y, que si me salía así, pues me salía así y ya está. El humor siempre está menospreciado, pero qué suerte tenerlo y que me salga de manera natural.
En tu nueva novela has recuperado al personaje de Rita Racons, protagonista de ‘Las bragas al sol’. ¿Fue algo premeditado?
Yo no he seguido esto por el éxito de ‘Las bragas al sol’. Cuando, de hecho, empecé esta historia, pensé en quién podría ser la protagonista. Pero fue como: ‘‘Ya existe’’. Es algo que me pasó a mí, en primera persona, y en el presente me funciona y es lo que más conecta.
O sea que ‘Palomitas de madrugada’ es la continuación de ‘Las bragas al sol’.
Se puede leer indiferentemente, que cada uno empiece por donde quiera. Aunque me estoy dando cuenta que la gente que empieza con ‘Palomitas’ le pasa lo mismo que con ‘Las bragas’, que para mí es lo mejor del mundo: se ríen y emocionan igual.
¿Qué diferencias hay entre Rita y Regina?
Me cuesta contestar esto, ¿eh? Esto es un poco ‘spoiler’, pero yo tenía más claro que ella que quería tener hijos. Yo no me vestiría con la ropa vintage de mi abuela, por ejemplo. Pero es que, claro, la veo más joven y yo siempre voy por delante. Hay un punto más ingenuo en ella. Aunque las dos compartimos que vamos para adelante, que hacemos cosas para que pasen cosas y que salga, como dice el meme, ‘lo que tenga que salgar’.
¿Y tienes pensado ampliar esta saga que has comenzado?
No va a seguir. Este libro es lo que yo, Regina, vivió hace cuatro años, y se va a acabar aquí. Pero Rita va a seguir.
Vámonos un poco al pasado. ¿Cómo creaste a Rita?
Rita nació, igual que hace todo lo que escribo, de una forma muy orgánica. Yo no hice como una biografía de qué le gusta al personaje. Rita es la materialización que me lleva a escribir, que es lo que a mí más me apasiona, me interesa y me hace reír. Ella me ayuda a ser el vehículo de mi humor. Nació a partir de ahí. Yo construyo mi historia cuando tengo el humor y la emoción. Con estos dos pilares construyo todo y construyo a Rita; esta se va adaptando no sólo a la historia, sino a la forma en la que yo escribo. George Martin dice que hay dos tipos de escritoras: las arquitectas y las jardineras. Yo soy de estas últimas. Tengo un jardín delante, sé que ahí va a haber unos rosales y unos melocotoneros, pero no sé cómo va a florecer la cosa. Soy la primera lectora de mi novela. Voy avanzando y viendo cómo la libre asociación de ideas florece de una manera apasionante y te lleva hasta los rincones más inesperados. También hay poesía en esto, ¿no? Creo que mis títulos son una reivindicación a la poesía pequeña, a la épica cotidiana, a esos momentos bonitos y silenciosos que lo cambian todo.
Últimamente se está hablando mucho de la autoficción, sobre todo como manera de atacar a las autoras mujeres, ya que se les suelen preguntar a ellas, y no tanto a ellos, si se han inspirado en sus personas.
A ver, es lícito reivindicar que puedes escribir y que no tenga nada de ti. Pero, de la misma manera, para mí, como parto de algo sano y de una buena historia que quiero que la gente abrace y le anime… No es que yo escriba para que tenga este efecto, pero sí veo que cuando la gente se acaba una de las dos novelas dice: ‘‘¡Buah! ¡Qué energía que siento!’’. Hay un montón de gente que se ha ido a hacer de ‘au-pair’, que ha dejado el trabajo, que ha hecho el viaje que no quería hacer… Entonces, a mí me pasó esto y es la historia que he necesitado escribir, y no me escondo: son dos historias que a mí me cambiaron para siempre. Y a lo mejor un día pues te digo: ‘‘En este caso me lo he inventado todo’’. También he visto que parece que llega más cuando la gente se da cuenta de que es autobiográfico. Es cierto que cuando empiezas una peli y ves que está basada en hechos reales, le da un extra de profundidad. En la vida pasan suficientes cosas interesantes y que son dignas de poder contar.
¿Por qué crees que hay tanta gente ahora mismo a la que le está costando encontrarse a sí misma?
Yo creo que hay muchas capas. La primera es el privilegio. O sea, que tú tengas el privilegio de buscarte es que no tienes que preocuparte por una guerra o por la hambruna. Es un poco lo que pasa con la relación de la abuela de Rita y Rita. La señora mayor decía que sólo se podía plantear sobrevivir y poner de comer a sus tres hijos. En mi caso, tuve ansiedad de decir: ¿qué coño hago? Notaba que era una manguera potentísima sin control que quería hacer muchas cosas y no sabía dónde enchufarla. También esto de que, cuando vienes de lo artístico, darle forma es como más difícil, sobre todo viniendo de una sociedad que lo ha posicionado como secundario. Y después está la exposición. Que tengamos este canal terrible de exposición a tantas vidas posibles a través de las redes sociales te hace replantear vidas, cuerpos, estados. Si no teníamos suficiente con lo que nos nace de dentro, tenemos ejemplos totalmente vacíos y artificiales de lo que podríamos ser. Me gustaría ser un ejemplo, en el sentido de: mi historia es una historia igual que la de muchos otros que han triunfado. En mi caso, me harté de mí misma y dije: ‘‘Si quiero escribir, voy a intentarlo tal y como me sale. Envié un email a puerta fría con una novela que había luchado durante casi cinco años, funcionó y estoy aquí. Al final, una de las frases que mejor muestran el alma de ‘Palomitas de madrugada’ es: lo más revolucionario de todo fue que lo intentamos. Todo es difícil, siempre lo ha sido y siempre lo será. Pero si te tienes una motivación artística, una llamada de hace tiempo, inténtalo, porque es una putada después tener 80 años, mirar y saber que no te atreviste.
Otro tema que destaca en tu novela es la amistad.
Es un homenaje a todos mis amigos. Mis amigos son mi religión. A mí todo lo que me está pasando, como ser la más vendida de Sant Jordi, sin tener una comunidad fuerte y honesta a mi lado que entiende la locura que es esto y con la que poder reírme de que mi cara esté en un tren, no sería nada. Yo puedo hacer aventuras y locuras porque mis amigas son un ancla.
¿Cómo sientes que te ha cambiado y lo que te ha enseñado escribir ‘Palomitas de madrugada’?
Me he permitido el lujo de poder honrar el oficio, de no menospreciar la escritura porque fuera algo que siempre lo tenía como hobby. No, es que esto que a mí me sale lo hace de una manera muy poderosa y no puedo obviarlo. Tener el lujo de escribirlo me ha enseñado a no menospreciar esta fuerza. También, yo tengo dos hijos. El segundo nació dos meses y medio antes de lo que tocaba. Cuando ‘Las bragas al sol’ explotó, yo estaba en la UCI de neonatos. Volver a escribir después de aquel episodio, que es el más chungo de mi vida, hace que lo haga con más intensidad, más alegría y con más pachorra de decir: ‘‘Lo que hay aquí es exactamente lo más orgánico que me sale y no me voy a poner ninguna frontera’’.
¿Con qué mensaje te gustaría que se quedasen las lectoras tras leerlo?
Yo creo que ‘’menudo viajazo que me acabo de meter’’ [ríe]. A veces, lo que más nos hace vibrar en la vida está muy cerca, y que la gente lo abrace es muy guay. Quiero que ‘Las palomitas de madrugada’ les lleven otra vez a donde empezaron a soñar y que recuperen esa fuerza porque es muy poderosa.
Tus libros los escribes en catalán. ¿Nos recomiendas alguno en esta lengua que te encantaría que tradujesen?
Acabo de ver a Eva Baltasar, que me gusta mucho, y la han traducido. Aunque te diría otro que me hace reír que se llama ‘Vermuts i barbuts’, de Magda Minguet. Me gustaría que lo tradujesen.
¿Cuál es ese libro que siempre recomiendas?
Nora Ephron, Cualquiera de ella.
¿Cuáles son los siguientes pasos en tu carrera como escritora?
Pues mira, me voy a patear toda España ahora mismo y después me voy a Estados Unidos a presentar ‘Las bragas al sol’ en inglés. Resulta que el humor de la novela está viajando perfecto, o sea, la gente se ríe en el metro de Nueva York con mis bromas. ¿Hola? Además, van a adaptar a una película ‘Las bragas al sol’ con Toni Acosta. Me hace una ilusión bárbara. Y esto me va a inspirar algo para la tercera, estoy segura. Es un momento muy bonito.
Nerea Panicello es experta en música, series y redes sociales. No hay canción pop que no haya pasado por los auriculares que siempre lleva puestos, entrega de premios Grammy o MTV VMA’s que no haya cubierto en directo o festival al que se haya quedado con ganas de ir. Tampoco ficción (serie o película) de Netflix o HBO Max de la que no se obsesione con el reparto y busque todas las teorías de los fans. Ni reel de Instagram o vídeo de TikTok viral que no haya recibido su ‘iike’. Su carpeta de guardados en IG está repleta de ideas para crear contenido.
Su momento favorito de la jornada laboral es cuando se sienta frente al artista o intérprete de turno para someterle a sus preguntas o a unos de los retos en vídeo de COSMOPOLITAN. Ha entrevistado a cantantes como Lola Índigo, Rauw Alejandro, Camilo o la banda Morat. También a actrices como Claudia Jessie (‘Bridgerton’), Kristen Stewart o Maisie Williams. Aunque siempre recordará sus cinco minutos de gloria con los Jonas Brothers.
Nerea se graduó en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2018. Antes de colocarse el birrete, realizó prácticas durante 2017 en la Revista de Ana Rosa Quintana. Lleva formando parte de Cosmopolitan desde 2018. Actualmente está terminando un Máster de Periodismo Digital y Nuevos Perfiles en la Universidad Rey Juan Carlos. En sus ratos libre, recibe clases de lengua musical y batería para seguir mostrando lo que no se ve las canciones.
Acumula seis años de experiencia, en los que ha elaborado temas para sus versiones ’print’, diariamente en digital y ejercido de Community Manager en cuantiosas ocasiones.















