- Lee en exclusiva los primeros capítulos de 'Un amigo gratis', la reedición (con nuevo contenido) de la novela con la que Inma Rubiales se dio a conocer
- Alice Kellen: “Todos llevamos una mochila llena de cicatrices, pero convivimos con ellas porque forman parte de nosotros”
- Isabel Allende (83 años): "Una mujer tiene que hacer el doble de esfuerzo que cualquier hombre para obtener la mitad de reconocimiento"
Hay historias cuyo camino no termina cuando se publican, sino que permanecen en pausa, esperando a ser redescubiertas. Siete años después, Inma Rubiales abre el baúl de los recuerdos y recupera ‘Un amigo gratis’, su primera novela publicada en 2019 y el inicio inconsciente de su exitosa trayectoria literaria. Y lo hace como quien se asoma a un antiguo espejo: no para corregir el reflejo, sólo para entenderlo.
En este reencuentro, conviven dos voces –la adolescente que escribió desde la herida y la autora que hoy revisa desde los ojos de la madurez– unidas por una misma certeza: crecer es aprender a mirarse sin miedo. Una mirada que también atraviesa a Eleonor y Nash, dos personajes que no se rescatan, pero sí se acompañan. Desde una amistad que late antes de convertirse en amor, ambos encarnan esa forma íntima de reconocerse en el otro cuando todavía no saben siquiera quiénes son. En su historia, la ternura no idealiza: sostiene, acompaña y deja espacio para que cada uno aprenda, a su ritmo, a simplemente ser.
‘Un amigo gratis’ fue tu primera novela publicada. Vio la luz en 2019, aunque la escribiste tres años antes. ¿Qué recuerdas de la Inma de aquellos años?
Recuerdo que era una chica muy tímida, a la que le costaba mucho exponerse y hablar. Presentar en clase, por ejemplo, me suponía un mundo. Por entonces, escribir ‘Un amigo gratis’ significó que había encontrado un refugio ante una situación complicada que viví en el instituto, muy parecida a la que sufre el protagonista en la novela. Me ayudó a gestionar mis emociones, pero también a crecerme, dar un paso al frente y luchar por mi sueño: escribir y publicar mis libros. Aquella Inma ha evolucionado mucho.
Cuando echas la vista atrás, ¿te sigues reencontrando en ella?
He de reconocer que me daba mucho miedo releer esta historia, pero también ha sido una sorpresa preciosa el poder reencontrarme con el libro tantos años después de escribirlo. Lo he sentido como si estuviera descubriendo mi diario de cuando era adolescente. Además, me parece bonita esa idea de pensar que yo la conozco a ella, pero ella a mí no. No sabe en quién nos hemos convertido.
¿Cómo crees que reaccionaría al ver todo lo que ha ido consiguiendo en los años siguientes a publicar su primer libro?
Últimamente pienso mucho en esto y estoy segura de que no se lo creería, que alucinaría bastante. Cuando me comentan desde la editorial todas las acciones que van a llevar a cabo relacionadas con ‘Un amigo gratis’, no lo estoy viviendo yo, no lo hace la Inma de 24; lo hace ella. Sé que estaría muy orgullosa de lo que hemos logrado.
¿Repetirías entonces el mismo camino sabiendo lo que sabes ahora?
Sí. No soy una persona que tienda a arrepentirse de sus decisiones porque creo que, incluso lo malo, también nos conduce hacia un sitio u otro. Todo lo que he hecho a lo largo de mi trayectoria me ha traído hasta lo que soy hoy. He aprendido mucho y siento que ahora soy capaz de gestionar todo desde otra perspectiva.
Te reencuentras tanto tiempo después con Eleonor y Nash, los protagonistas de ‘Un amigo gratis’. ¿Cómo surgió la idea de regresar a ellos?
Fui yo quien propuso a Planeta recuperar los derechos, y estuvieron encantados de hacerlo. Ellos me dijeron de publicarla tal cual, sin ningún cambio, pero cuando me senté a releerla, sentí que la tenía que reescribir. Necesitaba encontrar un punto intermedio entre la escritora que fui y la que soy ahora.
¿Ha cambiado mucho la visión que tenías de la historia respecto a la primera vez que la escribiste? O quizá era lo que imaginabas encontrar siete años más tarde.
Me atrevo a decir que la versión que saldrá ahora es justo lo que la Inma de 14 años quería escribir. En aquel momento me faltaba mucho bagaje: leer mucho, escribir mucho, equivocarme mucho… vivir mucho, en definitiva. Así que me he permitido adaptar todo desde un punto de vista más maduro y consciente.
¿Recuerdas cómo nacieron Eleonor y Nash?
Comencé preguntándome: “¿Qué pasaría si hiciera una asociación para gente que se siente sola?”. Estando sentada en una terraza con mi madre, y después de haberle dado muchas vueltas, le conté la historia. También se lo comenté a una amiga de entonces, aunque ella me animó a que empezara con otra idea que había tenido. Mi madre insistió porque pensaba que merecía la pena, y así hice: me puse a escribir. Ahora agradezco haberlo hecho.
Me gustaría empezar hablando de Nash: un adolescente perseguido por esa idea de ser invisible. ¿Qué te interesaba explorar a través de él?
Hay mucho de mi yo pequeña en Nash porque tendía a refugiarme en los libros y a ir con la cabeza gacha. Es cierto que me he ido convirtiendo en una persona muy extrovertida, soy capaz de hacer hablar hasta a una piedra, pero siempre he sentido interés por la gente introvertida. Si en un grupo de chicos hay uno que está callado, me termina gustando ese; nunca fallo.
En el caso de Nash, tenía muchas ganas de plantear un personaje así: de primeras puede parecer borde y seco, pero dentro esconde mucha timidez, inseguridad y ganas de querer hacer las cosas bien. Está muy pendiente de Eleonor, lo que hace que ella se sienta entendida y segura en todo momento. Ambos comienzan teniendo una relación de amistad que acaba por ser una historia de amor muy bonita.
¿Piensas que esta sensación de soledad que él siente es algo generacional, que todos sufrimos en los años de instituto, o es más universal de lo que pensamos?
No creo que sea tanto un sentimiento de soledad respecto a que no haya nadie, sino más bien como esa sensación de estar aislado porque sientes que no te comprenden. No te comprenden, pero tampoco lo haces tú, que es lo que suele ocurrir en la adolescencia. De repente te alcanza ese pensamiento de haber venido al mundo sin saber quién eres y esto, sumado a que nadie te entiende, provoca la soledad. Es algo que nos ha pasado a todos, y es lo que buscaba reflejar en el libro.
Eleonor, por su parte, entra en su vida como una especie de impulso vital. Alguien que le empuja a mirar hacia fuera. ¿Ella es realmente luz o es una fachada que se autoimpone para protegerse también de sus propias piedras?
Diría que 50-50. Creo que es luz porque es una persona muy positiva, luminosa, que ayuda a los demás y se entrega al resto, pero esto no significa que siempre tenga que ser perfecta. Precisamente esa vulnerabilidad que va mostrando conforme va evolucionando la trama es lo que le permite ser más fuerte y real, más ella. Me gusta pensar que somos más fuertes cuando aprendemos a abrazar la fragilidad y entendemos que no tenemos que estar felices todo el rato.
¿Qué papel juega el uno en la vida del otro?
Eleonor para Nash es un impulso, como has dicho tú: es quien le saca un poco de su cueva y le anima a espabilar, incluso aunque sea en contra de su voluntad. Y Nash para Eleonor es la calma y ese lugar seguro donde no tiene que fingir ser alguien que no es. Se complementan muy bien entre los dos.
Hay una idea muy bonita en su dinámica: no se rescatan, pero sí se acompañan. ¿Cómo evitas esa típica narrativa del personaje “salvador”?
Es importante darle al personaje que necesita ser salvado ganas de salvarse a sí mismo. Eleonor, pese a decir constantemente que ella nunca se muestra vulnerable y que prefiere no contar nada de lo que le ocurre, se abre con Nash; a Nash, por su parte, le sucede algo similar porque, por ejemplo, alarga su camino hasta casa sólo por acompañar a Eleonor hasta la suya. En realidad, no están cambiándose su forma de ser mutuamente, simplemente se dan un pequeño empujón para que ese cambio venga por iniciativa propia.
Eleonor define un amigo como “un lienzo en blanco. Uno en el que puedes dibujar lo que quieras y ser quien tú quieras”. ¿Qué simboliza para ellos y para ti la amistad?
Un lugar donde poder ser yo sin miedo. También he de reconocer que ahora tengo una visión de la amistad muy diferente a la que tenía cuando escribí esta novela por primera vez. Olivia, la mejor amiga de Eleonor, es el personaje que más ha cambiado porque, en la primera versión, tenía muchos detalles tóxicos; de hecho, se parecía bastante a Linda, de ‘El arte de ser nosotros’.
Por entonces pensaba que una amiga podía ser alguien que quisiera brillar todo el rato por encima de ti y, al releer la historia, pensé: “Fíjate, vaya imagen tenía”. Creo que la amistad es lo que se puede ver ahora entre ellas, de cómo se apoyan para ser mejores. Para mí, mis amigas son los grandes amores de mi vida, como decía Dolly Alderton.
En la vida real, ¿dónde te gustaría que hubiera un espacio como la asociación de la protagonista?
En los institutos es donde más falta hace. Es más, cuando terminé de escribir ‘Un amigo gratis’, descubrí a raíz de empezar a estudiar en un instituto público que existe una iniciativa llamada algo así como “alumno ayudante” que se encarga de acompañarte en tus primeros días de clase.
Un Amigo Gratis podría ser una evolución de esto.
Exacto, sobre todo para poder ayudar a todas aquellas personas que se sientan solas en esta etapa.
“Y todas las bombas destruyen”, escribe al inicio Nash refiriéndose al amor. ¿Qué peso tiene, por otra parte, este sentimiento en esta novela?
El amor de ‘Un amigo gratis’ es de lo más entrañable que he escrito hasta ahora. No hay escenas explícitas, algo que mantengo de la primera versión, porque no quería ensuciar una historia que nace desde la inocencia y la ilusión. Cuando quitas toda la tensión sexual de una trama, lo que quedan son los detalles y te conviertes en testigo de cómo dos amigos van dándose cuenta de que se han enamorado.
Este libro sí plasma qué idea tengo yo del amor: como decía Taylor Swift, el objetivo es encontrar un mejor amigo que te atraiga. Ser amado es ser visto, entendido y descifrado, incluso cuando ni tú misma eres consciente de lo enredada que estás.
Hablas de identidad, de conocerse a uno mismo, pero también de oscuridad: el acoso escolar. ¿Cuál consideras que es la raíz de situaciones como el bullying?
Hay tantos factores que influyen, que ojalá pudiera tener una solución mágica ante ello. Al final del libro añado una nota de autora donde me dirijo: por un lado, a las víctimas, intentándoles mandar un mensaje esperanzador de que todo pasa y la vida acaba mejorando, pero recurriendo siempre a ayuda profesional y familiar. Y, por otro, a las personas que acosan, porque sé que esta novela no les va a gustar; me alegro de que no les agrade porque, de hecho, ‘Un amigo gratis’ está escrito en su contra.
¿Cómo consigues hablar de temas así sin caer en el sensacionalismo, pero tampoco en la edulcoración?
Se debe escribir desde un punto de vista vulnerable y sensible, y desde la información. Mi madre es psicóloga y me gusta recurrir a ella para que me comente qué está bien y qué no cuando trato estos temas. La salud mental es un pilar fundamental en mis libros, por lo que procuro hablar de ello desde el cuidado y el respeto, siendo consciente de que tengo un pequeño gran altavoz que me permite llegar a muchas personas.
Cuando ves que te leen chicas tan jóvenes, que pueden que estén pasando por un momento parecido al de tus personajes, ¿sientes una cierta responsabilidad?
Siempre, pero tampoco es algo que me coarte porque estoy tranquila con todo lo que busco transmitir. Recuerdo que una vez me dijeron: “No escribes sobre los celos y la manipulación porque te leen niñas de 14 años”, y esto no es así. Yo hablo de amor y, para mí, una trama así no puede tener ni celos ni manipulación –o al menos no se pueden romantizar– porque eso no es amor. ¿Cómo puedo escribir sobre el amor desde algo que no lo es? ¿Cómo podría hacerlo de la amistad y meter cosas que para mí no la representan? Escribo en función de mis valores y de cómo pienso que es el mundo, sin la intención de enseñar nada a nadie.
Aunque no sea una enseñanza, ¿qué poso buscas dejar en tus lectoras con ‘Un amigo gratis’?
Es una historia llena de muchas emociones diferentes, pero me gustaría que se quedaran con esa sensación de desconexión, de refugio. También quiero transmitir ese mensaje de la importancia de atrevernos a dar el paso y contar lo que nos ocurre, para bien y para mal. Pero, en definitiva, que se queden con el corazón calentito al terminarlo.
Y ellos, Eleonor y Nash, ¿qué te dejan a ti?
Es que me han dado tanto, que sólo puedo vivir este lanzamiento con mucha emoción e ilusión; por ellos y por la Inma de 14 años. Si ella supiera ahora que la están entrevistando para COSMOPOLITAN y para cualquier otro medio, no se lo creería. Es el (re)lanzamiento de mi vida.
Para terminar, ¿crees que todas las amistades son gratuitas?
Son gratuitas porque uno da amor sin esperar nada a cambio, pero es importante el ser consciente de que los vínculos hay que cuidarlos. Estamos en un época en la que se habla mucho del individualismo y de estar siempre pendientes de nuestros límites para nuestro propio bienestar, que es algo que está genial, pero ostras, a veces también hay que hacer cosas por aquellos a los que queremos.
Lucía Núñez ha estudiado el doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid, aunque probablemente su verdadera especialidad sea vivir con una banda sonora de fondo y un libro en la mano mientras va de camino al cine.
Madrileña de nacimiento y periodista en construcción, ve la vida a través de las letras. Devora libros, escribe sin parar y, cuando tiene un rato libre, se dedica a recomendar lecturas en su perfil de Instagram como si fuera una crítica literaria profesional. Aún no sabe si puede adueñarse de ese título, pero lo que sí tiene claro es que le encanta hablar de sus novelas favoritas sin parar.
Entre páginas subrayadas, listas infinitas de “libros pendientes” y visitas demasiado frecuentes a las librerías, también ha encontrado hueco para otra de sus grandes pasiones: la música. Tiene una ‘playlist’ para cada momento de su vida y la firme creencia de que cualquier situación mejora con la canción adecuada de fondo. Por eso no es raro verla hablando igual de emocionada sobre un libro que sobre una canción o un concierto.
Casualidad o destino, estas aficiones le han llevado a trabajar desde el departamento de comunicación de la editorial Planeta, pasando por las teclas de COSMOPOLITAN o la redacción de LOS40.















