En el mundo de la literatura hay un sentimiento de respeto por diversos autores, que, lejos de ser consecuencia de un episodio negativo, es fruto de la más profunda admiración. En el caso de Isabel Allende, esta fascinación es una combinación entre el éxito que han tenido la generalidad de sus obras, alcanzando cifras de ventas ‘best seller’ en todo el mundo, y una herencia generacional que, en mi caso concreto, surgió como una recomendación de madre a hija, que después se ha extendido de amiga a amiga.

De este último contexto mencionado nos enteramos de su última publicación: ‘La palabra mágica. Una vida escrita’ (ed. Plaza & Janés, 2026). Estábamos charlando con Elísabet Benavent cuando nos contó que estaba leyendo lo nuevo de Allende: ‘‘Es un no ficción sobre la escritura. Tengo adoración por ella, y leerla hablando sobre escribir ya me parece lo más ‘top’ del mundo’’. Sin poder estar más de acuerdo con esa afirmación, nos pusimos a investigar un poco más sobre el nuevo título de la autora chilena.

En efecto, se trata de un ensayo pensado para convertirse en una guía de escritura, pero también un lugar en el que plasmar los años de oficio de Isabel. A partir de sus propias vivencias, ha querido homenajear el poder eterno de las palabras, así como animar a todos aquellos que quieren practicar la magia de la creación literaria y motivarlos con sus propios triunfos, errores y aprendizajes. Aunque mejor que nos lo cuente ella, ¿no?

ed. PLAZA & JANÉS ‘La palabra mágica: Una vida escrita’

‘La palabra mágica: Una vida escrita’

ed. PLAZA & JANÉS ‘La palabra mágica: Una vida escrita’

¿Cuál fue el germen de ‘La palabra mágica’?

No fue idea mía. La ‘BBC’ hizo un curso conmigo: ‘Magical Storytelling’, que consistía en veintiuna lecciones sobre la escritura, algo así como un manual de autoayuda. Después de terminarlo, me quedé pensando en que hay otros aspectos de este oficio que también son interesantes, por ejemplo: cómo se han gestado cada uno de mis libros. De allí nació la inspiración para ‘La palabra mágica’.

¿Qué querías contar a los lectores a través del mismo?

Deseaba contar mi proceso de imaginar y armar una historia. Pensé que eso podía servirles a aspirantes de escritores o autores que están trancados en un manuscrito, incluso a los buenos lectores que quieren profundizar en el proceso creativo; y tal vez a mis fieles lectores, que me acompañan en la aventura de cada libro.

¡Es que llevas toda una vida escribiendo! ¿Qué ha sido lo mejor que te ha dado hacerlo?

La escritura me cambió la vida, me dio un propósito y una voz. Me conectó con millones de personas y me ha mantenido centrada en un mundo cada vez más caótico.

Después de tanto tiempo, ¿qué sigue despertando tu motivación para escribir historias?

Amo mi trabajo. Nada me gusta más que el lento y laborioso proceso de poner una historia en palabras. Soy una persona muy aburrida: no me gustan los juegos de mesa, las fiestas, las multitudes, el ruido, los deportes, la mayoría de la gente, etc. Pero si me ponen frente a una computadora y me dan tiempo para escribir, estoy dichosa.

isabel allende
Courtesy of Penguin Random House

Tenemos curiosidad: ¿posees historias en tu cajón que jamás verán la luz?

Tengo adentro las semillas de muchas historias, pero no todas merecen ser contadas. Cada historia tiene su oportunidad, su momento. El impulso cambia según las circunstancias de mi vida, lo que pasa en el mundo, el aguijón de la memoria, algo que exorcizar o resolver, un dolor muy grande, un amor que muere.

Escribir, como has dicho, es un acto muy solitario y silencioso. ¿Te hace cambiar como persona pasar tanto tiempo en esta situación?

La escritura es como la meditación, exige concentración, disciplina y tiempo. En ese estado puedo relacionar eventos, recordar, analizar mis experiencias, tomar nota de lo que importa. La escritura me ha obligado a observar, escuchar y tratar de comprender. En ese sentido, supongo que me ha cambiado.

Tengo adentro las semillas de muchas historias, pero no todas merecen ser contadas. Cada una tiene su oportunidad, su momento

Sabemos que cada vez que comienzas un libro lo haces el 8 de enero. ¿Qué otras manías tienes como escritora?

Ninguna, sólo necesito silencio y soledad. Si he cerrado la puerta de mi oficina, nadie me interrumpe.

En tu libro ‘Las palabras mágicas’ hablas de las musas que te visitan. ¿Quiénes son?

La memoria, la imaginación, el humor, el instinto y los espíritus de los ausentes que siempre me acompañan: Paula, mis padres, mis abuelos, los amigos y las mascotas que ya no están en este mundo. A veces la musa viene entre las líneas de un libro escrito por otra persona, en una imagen del cine, en una conversación escuchada por casualidad, en una fragancia que despierta recuerdos antiguos.

¿Cómo sientes que se encuentra actualmente la brecha de género en la literatura?

La brecha es menor que antes. Más mujeres que hombres compran ficción y les gusta leer libros escritos por mujeres, eso significa que las editoriales les dan cada vez más oportunidades a las autoras. Es una decisión comercial. Sin embargo, los críticos tratan mal a las autoras, los profesores no enseñan su trabajo con el entusiasmo que le dedican a los autores y tal como me advirtió mi agente, Carmen Balcells, hace 45 años: una mujer tiene que hacer el doble de esfuerzo que cualquier hombre para obtener la mitad de reconocimiento y respeto.

¿Qué género literario sientes que nunca te saldría escribir?

Muchos: romance, ciencia ficción, política, thrillers, horror (zombis, vampiros, etc.). Y por supuesto, no me atrevería con la poesía.

isabel allende
Courtesy of Penguin Random House

¿Qué 5 recomendaciones le darías a una persona que también quiere dedicar su vida a escribir?

  1. No esperes que la escritura te dé fama o dinero. Escribe porque amas el proceso.
  2. La disciplina es más importante que la inspiración.
  3. Si no le das prioridad a la escritura, nunca podrás hacerlo bien.
  4. Atrévete. Empieza, sigue, que nada te detenga. Los errores se corrigen después, pero una página en blanco no se puede editar.
  5. Busca ayuda: un buen editor, talleres o cursos de narrativa, libros de autoayuda, un par de buenos lectores que lean y critiquen tu trabajo.

¿Cuál es la clave para construir a un buen personaje?

Evitar que sea una caricatura. Las personas somos complejas, contradictorias, con poco sentido común, caemos y volvemos a levantarnos, tropezamos varias veces con la misma piedra, somos criaturas emocionales. Para construir un buen personaje, busco a alguien que me sirva de modelo y lo estudio cuidadosamente; eso es más útil que inventarlo de la nada.

¿Un consejo para que la persona que está empezando a escribir no se desanime?

No vas a escribir una obra maestra, a menos que seas un genio. La escritura se aprende, hay que desarrollar el músculo con ejercicio diario: escribe, escribe, escribe hasta perder el miedo de la pantalla en blanco y soltar la mano y la imaginación.

Soy una persona muy aburrida: no me gustan muchas cosas. Pero si me ponen frente a una computadora y me dan tiempo para escribir, estoy dichosa

¿En qué lectura estás inmersa actualmente?

Cuando estoy escribiendo, leo sólo para investigar el tema. Si no estoy escribiendo, leo novelas en inglés y español. Mis editores y mis libreros amigos me recomiendan los libros de actualidad que vale la pena leer, y siempre hay libros más antiguos que no he leído o que deseo volver a leer.

¿Y cuál es ese que tienes eternamente pendiente?

Ninguno. No leo por obligación, leo por placer. Si un libro no me agarra al principio, lo dejo sin remordimientos.

En un momento de gran oferta literaria, ¿qué trucos utilizas para saber que estás ante un buen libro?

No tengo trucos. Escribo lo que me importa y a mi manera, sin presión de nadie y sin pensar en el mercado o en lo que está de moda. Soy una lectora voraz desde los cinco años; he aprendido a distinguir lo que está bien escrito. Por supuesto, el arte del escritor es importante, pero en mi caso también busco los temas que me interesan.

No podemos despedirnos sin preguntar qué es lo que siguiente que vendrá con tu firma.

Sigo escribiendo. Acabo de terminar otra novela y el año pasado escribí una memoria que no se ha publicado todavía. Supongo que empezaré otro proyecto el 8 de enero del 2027.

Headshot of Nerea Panicello

Nerea Panicello es experta en música, series y redes sociales. No hay canción pop que no haya pasado por los auriculares que siempre lleva puestos, entrega de premios Grammy o MTV VMA’s que no haya cubierto en directo o festival al que se haya quedado con ganas de ir. Tampoco ficción (serie o película) de Netflix o HBO Max de la que no se obsesione con el reparto y busque todas las teorías de los fans. Ni reel de Instagram o vídeo de TikTok viral que no haya recibido su ‘iike’. Su carpeta de guardados en IG está repleta de ideas para crear contenido.

Su momento favorito de la jornada laboral es cuando se sienta frente al artista o intérprete de turno para someterle a sus preguntas o a unos de los retos en vídeo de COSMOPOLITAN. Ha entrevistado a cantantes como Lola Índigo, Rauw Alejandro, Camilo o la banda Morat. También a actrices como Claudia Jessie (‘Bridgerton’), Kristen Stewart o Maisie Williams. Aunque siempre recordará sus cinco minutos de gloria con los Jonas Brothers.

Nerea se graduó en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2018. Antes de colocarse el birrete, realizó prácticas durante 2017 en la Revista de Ana Rosa Quintana. Lleva formando parte de Cosmopolitan desde 2018. Actualmente está terminando un Máster de Periodismo Digital y Nuevos Perfiles en la Universidad Rey Juan Carlos. En sus ratos libre, recibe clases de lengua musical y batería para seguir mostrando lo que no se ve las canciones.

Acumula seis años de experiencia, en los que ha elaborado temas para sus versiones ’print’, diariamente en digital y ejercido de Community Manager en cuantiosas ocasiones.