Aunque –subrayamos–, siempre ha habido autoras, durante mucho tiempo la literatura fue un territorio bastante masculino. A ellas se las tachaba de intrusas, fenómenos puntuales que cargaban con multitud de estereotipos y muchas veces se tenían que amparar en seudónimos masculinos, ante la imposibilidad de ser publicadas. Pese a todo, las mujeres escribían. Pero los nombres del canon –las obras y autores considerados clásicos e indispensables–, solían ser de varones. Ellas aparecían como excepciones. Hoy el panorama ha cambiado tanto que la pregunta es: ¿estamos viviendo una nueva ola literaria, más libre y diversa?

Si uno mira las mesas de novedades, las listas de libros más vendidos o incluso el 'feed' de cualquier 'bookstagrammer', la sensación es que hay muchas más escritoras publicando, debutando y triunfando. Algunas incluso arrasan con su primera novela. Es el caso de Andrea Abreu con 'Panza de burro', Lucía Solla Sobral con 'Comerás flores' o Marta Jiménez Serrano con 'Los nombres propios'. El cambio no es sólo estético ni una tendencia pasajera. Detrás hay transformaciones culturales, sociales y editoriales profundas. Aunque, ojo, aún no hay igualdad real.

En España, según datos del sector editorial y registros del ISBN, las mujeres representan el 38 % de los libros inscritos con autor individual, frente al 62 % de hombres. La brecha aún existe. Sin embargo, la visibilidad de las autoras ha crecido de forma evidente en la última década. Algo que explica parte del fenómeno es que alrededor del 72,3 % de las mujeres afirma leer libros frente al 59,8 % de los hombres. Pero hay más.

Un nuevo canon

El auge de las escritoras no es una moda, sino una transformación estructural, por varias razones. "Durante mucho tiempo el canon fue bastante perezoso y repetía nombres masculinos casi por inercia, como una tradición que se copiara a sí misma", reflexiona Silvia Sesé, directora editorial de Anagrama. Lo que ha cambiado es la mirada del sector. "Las editoriales empezaron a leer con más curiosidad y menos prejuicios a las autoras", explica. Y ese gesto aparentemente simple ha tenido consecuencias enormes. Nuevas voces, temas y formas de contar el mundo y fenómenos editoriales como el de la Nobel Han Kang. Sesé insiste en que no es una estrategia de marketing: "Es una realidad contundente en todos los ámbitos de la sociedad".

El cambio coincide con varias transformaciones sociales, como el auge de los feminismos y el impacto del movimiento #MeToo en 2018. La editora y doctora en Letras Lucía Orsanic, cofundadora de Ediciones del Flamboyán, considera que "los libros son un reflejo de la sociedad. Igual que ocurre con la música o el cine, las luchas feministas de esta cuarta ola aparecen también en la literatura". Para ella, el fenómeno tiene una dimensión histórica porque "publicar autoras también implica cuestionar el canon literario tradicional".

Las luchas feministas de esta cuarta ola aparecen también en la literatura

Un cambio social

La coordinadora editorial de Sexto Piso, Cristina Franco, cree que "el mercado editorial responde a un cambio estructural social. No crea una moda de autoras: escucha y responde", afirma. En su opinión, la razón es simple: hay más mujeres leyendo y también escribiendo. Se las lee más porque tienen más visibilidad, porque les cuesta menos llegar y porque hay referentes."Hay una nueva ola de escritoras porque hay escritoras muy buenas y por fin están logrando publicar", analiza. El cambio social tiene, además, otra dimensión importante, hoy hay más mujeres trabajando en toda la cadena del libro, desde agentes literarias a editoras o críticas.

Otra de las claves es que el sector editorial se ha feminizado internamente. Hay más mujeres tomando decisiones, lo que inevitablemente amplía el tipo de historias que llegan a las librerías. "Las mujeres están en torno a un 70 % de lectoras. Si tu masa lectora son mujeres, te enfocas más hacia ellas", comenta la editora Mireia Lite, de Rosa dels Vents. "Y si lees a muchas escritoras, empiezas a pensar que tú también puedes escribir", apunta. O sea, como siempre ha ocurrido con los escritores varones. Ese efecto multiplicador explica en parte por qué tantas autoras jóvenes debutan ahora novelas potentes y muy visibles.

El fenómeno del debut

En los últimos años han aparecido escritoras que irrumpen con fuerza desde su primera novela. Algunas se convierten rápidamente en fenómenos editoriales. Para María Fasce, directora literaria de Alfaguara, Lumen y Reservoir Books, la razón no es un plan editorial definido, sino el talento."Las tendencias no se inventan. Surgen cuando aparece un libro poderoso o varios libros poderosos", destaca. Fasce habla incluso de un nuevo 'boom' literario protagonizado por mujeres, especialmente en España y Latinoamérica. "Estas autoras retratan como nadie los dilemas del cuerpo, la amistad femenina, el abuso o la pasión", explica.

En medio de este 'boom', una pregunta sigue generando debate: ¿existe realmente una literatura femenina? Los editores responden con un rotundo no. "No creo en la literatura femenina del mismo modo que no creo en la masculina. Creo en buenos libros y en miradas singulares", recalca Silvia Sese. La editora Eva Serrano, fundadora de Círculo de Tiza, coincide: "No me gusta la calificación de literatura femenina porque tiene un tono condescendiente. Existe la buena y la mala literatura, con independencia del género". Sin embargo, lo que muchas autoras sí están haciendo es ampliar el territorio de lo que la literatura cuenta y romper arquetipos que, en muchas ocasiones, olían un poco a rancio.

No existe la literatura femenina, existe la buena y la mala literatura

Nuevas miradas

Durante siglos, la literatura trató temas universales, pero si relees te das cuenta de que lo universal… en realidad era masculino. Hoy muchas escritoras están contando otras experiencias: maternidad, deseo, amistad femenina, la vivencia de violencia, identidad, menopausia, precariedad emocional o relaciones familiares. Y no sólo. Al fin podemos ver a personajes femeninos hipercomplejos que no se excusan, como los que firma, por ejemplo, la escritora Sara Mesa. "Más que crear un tipo de literatura distinto, las autoras han ampliado el campo de lo que la literatura puede contar", indica Aurora Cuito, gerente de Libros del Asteroide.

Ese cambio no sólo responde a una cuestión estética. También tiene una dimensión política. "Las situaciones de desigualdad no se resuelven solas. Apostar por más escritoras es también una decisión política", subraya Belén García, fundadora de la editorial Barrett junto a Manuel Burraco y Zacarías Lara.

El poderoso boca a boca digital

Si hay algo que ha acelerado esta nueva ola literaria es la transformación del ecosistema lector. Hoy las redes sociales, los clubes de lectura y las comunidades digitales tienen una capacidad enorme para lanzar una novela. "Las redes sociales, con sus 'bookstagramers', son grandes prescriptores literarios", resume Cristina Franco. En muchos casos esas comunidades están formadas mayoritariamente por mujeres lectoras. Para las editoriales, ese fenómeno es casi un milagro editorial contemporáneo. Es el famoso boca a boca digital que mueve montañas y alza libros a las cumbres de las listas de los más vendidos.

La escritora y divulgadora literaria Patricia Fernández —conocida en redes por su 'podcast' 'Clásicos con altura' y por su presencia en plataformas como TikTok— representa a una nueva generación de mediadoras culturales que han ampliado el alcance del debate literario. "Hasta hace poco tiempo los relatos eran historias muy masculinas, ahora se ha ampliado el foco. La identidad, los cuerpos, la memoria ya no son temas secundarios sino terrenos literarios muy fértiles donde las escritoras están aportando nuevas miradas muy interesantes y que no habían sido narradas. Eso está teniendo un efecto muy poderoso en los lectores, que sienten que están descubriendo temas nuevos", apunta.

Para ella las redes sociales han sido decisivas porque han democratizado la información. "Antes la recomendación literaria dependía en gran medida de un crítico literario, hoy las comunidades lectoras tienen un inmenso poder para visibilizar libros. Los clubes de lectura –como Bookstagram, Booktok o Booktube– se han virtualizado. Y vemos que son colectivos muy amplios, que generan una conversación transgeneracional y transnacional. Cuando la obra conecta con los lectores, se amplifica hasta unos niveles nunca vistos", destaca. Muchas escritoras han sabido dialogar muy bien con esas comunidades, establecer un vínculo con ellas muy profundo.

Sin embargo, subraya que la percepción de igualdad puede resultar engañosa. "Cuando empiezan a aparecer más nombres femeninos, se genera la sensación de que ya existe paridad, pero la fotografía global del sistema editorial es otra", señala, algo que también ocurre en otros sectores artísticos. Fernández considera que el sistema aún está en transición. Otro rasgo característico de esta última década es el impacto inmediato que logran muchas autoras con su primera novela. "La circulación de la información es vertiginosa, un libro puede convertirse en fenómeno en redes incluso antes de llegar a las librerías", afirma. A ello se suma una apuesta más decidida de las editoriales por lanzar escritoras jóvenes con campañas muy cuidadas.

Machismo en la literatura

Nos encantaría decir que ha desaparecido pero no, como en la sociedad, el machismo persiste y a veces incluso se hace más virulento. Aunque la buena noticia es que el panorama ha mejorado mucho, las cifras de premios y reconocimiento siguen mostrando desigualdades. Desde 1901, por ejemplo, el Premio Nobel de Literatura ha sido otorgado a sólo 18 mujeres frente a más de 100 hombres. Sin embargo, en la última década el número de galardonadas ha aumentado significativamente, lo que indica una corrección progresiva del desequilibrio histórico. También otros premios importantes, como el Cervantes o el Planeta, han tenido históricamente muy pocas mujeres entre sus ganadoras. "Quien no ve que todo esto es consecuencia de un sistema machista histórico es que no quiere verlo", apunta el editor Manuel Burraco, de Barrett.

El Premio Nobel de Literatura ha sido otorgado a sólo 18 mujeres frente a más de cien hombres

A pesar de las desigualdades, pocas personas en el sector creen que este auge de escritoras sea pasajero. Aurora Cuito, de la editorial Libros del Asteroide, destaca que "más que una etapa puntual, estamos asistiendo a una transformación duradera del panorama literario". Ahora, por fin, la literatura incluye muchas más voces. Algunas furiosas, otras íntimas, otras radicales, otras irónicas. Pero todas necesarias. En otras palabras: el canon se está actualizando, aunque va más lento de lo que parece. La Asociación de Mujeres Escritoras e Ilustradoras (AMEIS) pide mayor transparencia y cifras concretas, en un mercado, el editorial, bastante opaco. "Necesitamos datos para validar que hemos alcanzado la igualdad, para seguir conquistando espacios, porque aún no es una realidad", reclama Fernández, que considera que esta nueva ola "es una gran noticia, a nivel literario y político. Pero el proceso sigue abierto". Y por cierto, ya es hora de lograrlo.

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Periodista, guionista y escritora especializada en feminismo y cualquier tema que tenga que ver con los derechos humanos y la igualdad de género y el colectivo LGTB+. Además de viajar, sus otras pasiones son los libros, el cine, la música. La podéis encontrar de festivales y conciertos, dándolo todo bailando. Coautora con Mabel Lozano del libro ‘Te invito a un mojito', sobre el cáncer de mama. Le encanta entrevistar a mujeres 'power' y se motiva en 3, 2, 1...