Conquistó a los enamorados de la novela negra con su primer libro, 'La princesa de hielo', en 2003. Y hoy día, con más de 39 millones de lectores en todo el mundo, Camilla Läckberg se ha convertido en la reina de este género. La autora sueca usa la ficción para dar voz a historias que reflejan realidades inquietantes. Además de escribir 'best sellers', impulsa proyectos como Invest in Her, una fundación para financiar empresas lideradas por mujeres.

Ahora cierra una de sus sagas más exitosas, 'Faye', con el lanzamiento de 'Sueños de bronce'. Lo hace explorando la venganza, el poder y la justicia con una mujer capaz de reinventarse y hacer todo lo necesario para proteger lo que más quiere. No es la primer vez que Faye, la protagonista, tiene que resurgir de sus cenizas. Ya había pasado de tenerlo todo (riqueza, un esposo exitoso y una vida de ensueño) a ser traicionada por su marido Jack y quedarse sin nada. Fue aquí cuando creó su empresa Revenge, como parte de su plan de venganza para acabar con él.

En el desenlace de la trilogía, la batalla final se libra en un escenario donde el pasado y el presente se juntan. Su vida se ve amenazada por su propio padre, que se ha fugado de la cárcel en la que cumplía condena, y Faye tendrá que enfrentarse a él para proteger su familia y su imperio. Hablamos con ella sobre este último lanzamiento, la evolución de su literatura, su fascinación por las relaciones humanas (cuanto más disfuncionales, mejor) y su preocupación por la violencia machista.

¿Cómo surgió la idea de la serie 'Faye' y de este libro en concreto?

De un lugar muy raro. Había estado leyendo muchas de esas novelas inglesas—y me encantan, que conste—donde la protagonista trabaja en una agencia de relaciones públicas, está casada, y todo parece perfecto. Un día llega a casa y encuentra a su marido en la cama con su hermana o su secretaria. Por casualidad, hereda una casa en el campo, abre una librería y se enamora de un tipo que tiene un negocio de pasear perros. Disfruto leyendo esas historias, pero es un poco triste, ¿no?

Entonces, ¿surge de querer romper con ese tipo de historias en las que la vida parece perfecta?

Sí, porque empecé a pensar en autores de los años 80—Jackie Collins, Sidney Sheldon, Judith Krantz—y me di cuenta de que los echaba de menos. No había comprendido hasta ahora que las protagonistas de sus libros eran tremendas. Y ahora hemos vuelto a la librería y al tipo que tiene el negocio de pasear perros. ¿Qué demonios ha pasado? Por eso quería escribir una historia donde una mujer se vengara y tomara el poder, añadiendo mucho sexo a eso.

La venganza es un tema clave en la historia de Faye. Revenge es su imperio y tú diriges Invest in Her. ¿Te inspiraste en tu propia marca?

En realidad, fue al revés, Faye me inspiró a hacer eso.

¿Puedes hablarnos sobre el título del libro?

La trilogía comenzó con 'Oro' ('Una jaula de oro'). Usé la idea de una canción sueca de los años 40 que habla sobre sueños de oro, que hacen referencia a grandes sueños. Luego pensé que el siguiente debería ser 'Plata' ('Alas de plata'). Y siguiendo esta línea, tenía que acabar con 'Bronce' para poder hablar de las limitaciones que afrontan algunas mujeres. En este libro una mujer dice que en su situación sólo le quedan sueños de bronce, porque no tiene los medios ni las oportunidades, su sueño es simplemente sobrevivir.

¿Habrá una cuarta entrega?

He aprendido a decir "nunca digas nunca". Mi plan era escribir dos libros sobre Faye, pero después de esos dos no sentía que la historia estuviese terminada. No tengo ni idea de qué pasará en cinco o diez años, pero por ahora, no hay planes para más libros. Sin embargo, tenemos una productora estadounidense interesada (Legendary) en convertirlo en una serie de televisión, lo cual sería fantástico. Me encantaría ver los outfits de Faye en la pantalla.

¿Qué sigues llevando contigo de tus inicios con ‘La princesa de hielo’ y qué ha cambiado?

Lo que siempre llevo conmigo y siempre llevaré es el hecho de que mi enfoque principal son los personajes. Crear personajes con los que la gente conecte es lo más importante para mí. Creo que eso nunca cambiará. Lo que sí ha cambiado es que, a lo largo de los años, he ganado confianza, así que ahora me atrevo a arriesgarme más. No habría podido escribir la trilogía 'Faye' hace 20 años.

Entonces, ¿ha cambiado el lugar donde buscas inspiración?

Sí, porque he vivido tanto... Han pasado muchas cosas en mi vida personal en estos 20 años. He pasado por dos divorcios, he tenido cuatro hijos, me he casado tres veces... He pasado por un montón de cosas malas y buenas, y eso se refleja en mi literatura. Pongo mis nuevas experiencias en mis libros. Así que, cuando digo que algunas de las cosas que escribo hoy no habría podido escribirlas hace 20 años, es porque aún no tenía esa perspectiva.

"He pasado por un montón de cosas malas y buenas, y eso se refleja en mi literatura"

La novela negra ha sido históricamente un género dominado por hombres. ¿Qué crees que han aportado las mujeres al género?

Creo que las escritoras de novela negra han aportado muchísimo. Empezamos a emerger hace unos 20 años, y creo que nosotras—generalizando, porque siempre hay excepciones—nos centramos más en los personajes. Mi éxito se basa en eso. Muchos de mis lectores leen mis libros principalmente para seguir la vida de Erica y Patrik (protagonistas de 'La princesa de hielo' y diez libros sucesivos), no por los misterios criminales.

¿Las escritoras están más conectadas con la profundidad psicológica de los personajes?

Generalizando de nuevo, sí. Los hombres se sienten más atraídos por la acción rápida—persecuciones de coches, armas…—, pero nosotras nos enfocamos más en las relaciones. Esto también ocurre en la vida. Por ejemplo, cuando tienes una relación con un hombre, suele ser la mujer quien se encarga del círculo social y de mantener una vida social activa. Por eso, en los divorcios el hombre suele quedarse en casa comiendo patatas fritas, sin saber cómo contactar con la gente.

¿Cómo desarrollas esa profundidad psicológica?

Simplemente tengo curiosidad por la gente. No me gusta hablar del clima o de la Bolsa. Yo soy la que, después de una hora y un par de copas de vino, pregunta: “Entonces, ¿estás divorciada?, ¿cómo era tu relación con tu exmarido?, ¿qué hay de tu madre?, ¿tienes una buena relación con ella?”. Cuando acaba la fiesta conozco todos los secretos y las malas relaciones de todo el mundo. Me encantan las relaciones disfuncionales, hay tanto material ahí... y tengo mucho de mí misma para sacar inspiración (se ríe). No me hagas empezar a hablar de mi madre, ella está en muchos de mis libros.

"Las relaciones disfuncionales son una inspiración para mí"

¿Qué crees que revela la literatura sueca moderna sobre lo que está sucediendo en Suecia en este momento?

La literatura criminal sueca siempre ha acertado en describir dónde está Suecia en un momento dado. Los escritores están muy sintonizados con lo que está sucediendo. Durante años, hemos hablado sobre la violencia doméstica y esos temas. Ahora hay un cambio de enfoque y estamos viendo surgir otros, como las guerras de drogas, los crímenes de bandas e incluso los ataques terroristas. Ayer (4 de febrero) tuvimos un ataque terrorista masivo y todo el país está en 'shock'. Mi hijo estudia en esa ciudad (Örebro) y casi me da un infarto antes de saber que estaba bien.

En el libro, Faye toma muchas decisiones que requieren mucho dinero. ¿Qué habría hecho si no lo tuviera?

Creo que habría sido un problema. El dinero es un gran problema para las mujeres. Muchas se convierten en las principales cuidadoras de la familia, dejan de trabajar o, si trabajan, ponen la carrera de su marido por delante. Así que, cuando las cosas van mal –cuando el marido se va con la secretaria– se encuentran sin seguridad financiera. Muchas quieren irse, pero no pueden porque no tienen dinero para hacerlo. Es un problema real.

"El dinero es un gran problema para las mujeres"

La violencia está presente en todos tus libros, pero en este toma un giro interesante. ¿Es un medio de supervivencia?

El debate sobre las mujeres y la violencia es muy interesante. En los hombres es casi esperada, y la aceptamos, incluso la romantizamos. Pero con las mujeres es puramente negativo, se supone que no debemos ser agresivas; y si lo somos, nos ven como 'perras'. Es lo que hace tan provocador al personaje de Faye, el hecho de que sea una mujer la que hace cosas agresivas. Tuve la oportunidad de visitar una prisión de mujeres, y lo que me sorprendió fue la agresión que sentí al entrar, ver la hermandad y cómo ellas se ayudaban entre sí. Las mujeres son más complejas de lo que se les reconoce. No somos figuras angelicales. Podemos ser malas, vengativas, rencorosas y malvadas. Es casi condescendiente decir que las mujeres no son capaces de ser malvadas. Así que disfruto jugando con ese choque: mujeres siendo agresivas, pero también apoyándose entre sí.

camilla läckberg
Magnus Ragnvid

¿Está la sociedad preparada para aceptar a las mujeres fuertes y exitosas?

Creo que esta es un arma de doble filo. Desde mi experiencia propia, siento que recibo mucho respeto por ser exitosa. Sin embargo, esto también genera situaciones extrañas. Por ejemplo, mi marido, que es más joven y no ha tenido la carrera ni las finanzas que yo tengo, se ha visto menospreciado por algunas personas. Sin embargo, cuando ocurre al revés, nadie lo ve como un problema.

¿Qué se siente al ser una 'best seller'?

Enseguida me di cuenta de que soy un poco especial porque soy una mujer a la que le gusta vestirse bien. No soy como una autora de 60 años ni como los hombres, que visten de forma convencional. Me di cuenta de que eso era algo nuevo, algo fresco. Así que lo utilicé a mi favor y no me avergüenzo de ello. Me gusta ser la excepción, la que rompe los estereotipos. A los hombres no les gustó mucho. La forma en que me visto no tiene nada que ver con la calidad de mi trabajo. Mi calidad está en mis libros. No creo que tenga que vestirme de una forma más seria o menos femenina para que me tomen en serio. Me encanta llevar tacones, tener buenos bolsos. Eso no significa que sea tonta o que no trabaje duro. Además, cuando tengo reuniones de negocios con hombres exitosos y poderosos, me pongo mis tacones más caros y me aseguro de que lo noten, porque es un lenguaje que ellos entienden.

"No creo que tenga que vestirme de una forma menos femenina para que me tomen en serio"

¿Has tenido que luchar más por ser mujer?

(Hace un silencio). Voy a decir sí y no a esa pregunta, porque si miro sólo mi carrera, diría que ser escritora ha sido una ventaja, en mi caso. Pero si observo mi vida personal, sí he pasado muchos años siendo yo quien llevaba la mayor carga del hogar y los hijos. Ahora no es así con mi marido, él se encarga mucho más de los niños y la casa. Pero en mis años anteriores, he tenido que equilibrar mucho más que un hombre la balanza entre la maternidad y la carrera.

Las mujeres en situaciones vulnerables son más propensas a ser víctimas de abuso. ¿Crees que la ficción puede ayudar a visibilizar estos problemas?

Sí, creo que la ficción puede ayudar a concienciar. El maltrato hacia las mujeres es algo que realmente me enfurece. Me parece repugnante ver una y otra vez mujeres asesinadas a golpes por sus esposos o novios.

'The Glass Dome', una serie basada en uno de tus relatos, se estrena en Netflix el 15 de abril. ¿Qué puedes contarnos sobre ella?

Es una historia sobre un asesino en serie muy oscuro. No saldrás con una sensación feliz, te lo puedo asegurar, y no es la intención. En esta historia, he llegado a mi lado más oscuro.

¿Nos puedes recomendar un libro?

Mi libro favorito es 'El secreto' de Donna Tartt. Es un libro hermoso. Me da una envidia tremenda no haberlo escrito yo

¿Cómo desconectas del trabajo?

Cocino y veo 'true crime'. A veces pongo el ordenador en la cocina y lo tengo de fondo mientras cocino. Esa es mi mejor combinación.

Planeta Sueños de bronce (Serie Faye 3): Una mujer traicionada lucha hasta el final (Planeta Internacional)

Sueños de bronce (Serie Faye 3): Una mujer traicionada lucha hasta el final (Planeta Internacional)
Headshot of Raquel Ortega

Raquel Ortega es experta en estilo de vida y le apasiona escribir sobre los temas que más interesan (y afectan) a su generación: relaciones, psicología, bienestar, cultura, viajes, gastronomía y autocuidado. En pocas palabras, adora todo lo que le ayuda a entenderse mejor y, sobre todo, aquello que tiene que ver con el placer (el físico, pero también el de comer bien, descubrir una historia que te remueve o hacer un viaje de esos que te recoloca por dentro). Raquel es esa amiga que escucha tus audios de cinco minutos hablando sobre tu ex y, además, lo analiza y te responde con referencias de series, libros y estudios sobre apego.

Graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, ha trabajado como videoperiodista en EL PAÍS y colaborado con medios como El Generacional. Su especialidad son las entrevistas a cantantes, escritoras y deportistas. Cuando no la encuentres escribiendo, probablemente esté probando un nuevo WOD de ‘crossfit’ o, simplemente, en un bar entre unas copas de vino con sus amigos.

P.D.: ¿Recuerdas lo del audio de cinco minutos? Podría ser ella perfectamente. Raquel no manda audios, manda podcasts (y sueña con, algún día, tener uno de verdad).