Cada mañana –o cuando el tiempo nos lo permite– dedicamos un ratito a cuidar nuestra piel siguiendo esa rutina que con tanto mimo hemos preparado: un aceite limpiador que sirve para desmaquillar y eliminar las impurezas, un tónico para sellar los poros, un sérum facial para conseguir un extra de luminosidad y, por último, nuestra crema facial favorita. Pero, aunque pudiésemos pensar que nuestra rutina se queda corta con estos productos, a veces caemos en el error de incluir más principios activos con el fin de cuidar aun mejor nuestra piel. Sin embargo, estamos cometiendo un error. ¿Habías oído alguna vez el término piel borracha? Si no es así, te contamos todo lo que debes saber para empezar a cuidar tu piel como es debido.

¿Qué es una piel borracha?

Las pieles borrachas –lejos de lo que podamos pensar–, no son consecuencia de los efectos que ocasiona el alcohol en nuestro organismo y, como consiguiente, sobre la piel. Es cierto que el consumo excesivo de las bebidas alcohólicas deterioran el estado de la piel haciendo que ésta se vea cetrina, deshidratada y apagada. Pero, cuando hablamos de pieles borrachas, estamos haciendo referencia a las pieles que contienen demasiados principios activos y que, como consecuencia, muestran un aspecto más alterado, congestionado on incluso, fatigado. "Esta ebriedad cutánea obedece a que el mercado cosmético ofrece cada vez más avances y mejores principios activos y tendemos a creer que todos aquellos son buenos para nuestra piel. Esto hace que consideremos que 'más es más' y que todo junto es mejor, pero los resultados suelen demostrar lo contrario", cuenta Sonia Ferreiro, cosmetóloga y biotecnóloga en Byoode.

Sin embargo, esta ebriedad que sufre la piel no siempre se da de la misma forma y por ello es fundamental consultar con un especialista para conocer cuál es nuestro tipo de piel, cuáles son sus necesidades y qué productos y/o tratamientos son los más adecuados para dar respuesta a dichas necesidades.

¿Cómo podemos identificar una piel borracha?

Por lo general, hay síntomas comunes que hacen que podamos identificar una piel borracha con facilidad: falta de luminosidad, un tono más irregular o apagado, la presencia de arrugas y finas líneas de expresión... No obstante, como indican las expertas, la sintomatología puede ser muy variada, por lo que habrá pieles que presenten más irregularidades que otras. "También es muy común encontrarse con brotes de acné. En un ejercicio de intentar seborregular la piel con ingredientes como los ácidos exfoliantes, por ejemplo, podemos caer en la política del exceso y debilitar tanto la barrera de la piel que, esta, en un intento de autorrecuperarse, empieza a generar mucha más grasa, desencadenando un desnivel lipídico que puede llevar a fuertes brotes de acné", añade Bella Hurtado, directora técnica de Boutijour. Pero, existen otros aspectos como el estrés o la mala alimentación que pueden repercutir negativamente sobre la salud de la piel ocasionando inflamación y haciendo que ésta envejezca más rápido.

¿Cuál sería la mejor rutina para cuidar una piel borracha?

Ahora que sabemos cómo identificar una piel borracha, viene el momento de buscar una solución para devolverle la salud, el brillo, la luminosidad y la hidratación. En el caso de las pieles sensibles, optaremos por seguir una rutina centrada en la hidratación donde las ceramidas estén presentes. De esta forma, conseguiremos restablecer la barrera de la piel eliminando los granitos y consiguiendo una piel más revitalizada. Por el contrario, en el caso de las pieles asfíticas, seguiremos una rutina basada en la exfoliación, la renovación y la seborregulación.

En lo que a rutina de cuidado facial se refiere, trataremos de simplificar nuestra rutina al máximo incluyendo únicamente aquellos productos que den respuesta a las necesidades de nuestra piel.

Paso 1. La limpieza facial

Este paso es esencial para asegurarnos de que eliminamos todos los restos de maquillaje o cualquier otra impureza de la piel. Si sientes que tu rutina de limpieza es lo suficientemente completa, podemos pasar al segundo paso. De no ser así, te proponemos una doble limpieza –que puedes incluir en tu rutina nocturna– para conseguir una piel limpia y luminosa. Pero te preguntarás, ¿qué tipo de limpiadores debo incluir en una doble limpieza? Por un lado, los formulados en aceite o bálsamo, y por el otro, los que cuyas fórmulas se presentan en espuma, polvo o gel.

Paso 2. La exfoliación

Aunque no sea un paso dentro de nuestra rutina de cuidado de la piel que debamos hacer cada día, desde Ambari aconsejan hacerlo dos o tres veces por semana. Exfoliando la piel conseguiremos eliminar las células muertas y los principios activos penetrarán mejor. Sin embargo, debemos respetar los tiempos que aconsejan los especialistas ya que, si exfoliamos la piel con muy poca regularidad, aparecerán puntos negros. Por el contrario, si exfoliamos la piel de forma continua, dañaremos la piel, desequilibrando la función-barrera.

Paso 3. La aplicación de sérums faciales

Cada piel tiene necesidades diferentes y por ello es probable que no todos las pieles respondan de la misma forma a todos los productos. "Lo mínimo es optar por un sérum que sea humectante, rico en activos como el ácido hialurónico, y antioxidante si hablamos de la rutina de mañana, con opciones como la vitamina C. Por la noche, un sérum regenerador será la clave", afirma Elisabeth San Gregorio, de Medik8.

Paso 4. La hidratación

Por último, incluiremos la crema hidratante en nuestra rutina de cuidado facial. Y si hay un ingrediente que no puede faltar en las fórmulas de nuestras cremas es el ácido hialurónico por su capacidad de retener el agua e hidratar la piel en profundidad. Pero, si nuestra piel es especialmente seca, podemos optar por otros ingredientes como la manteca de karité que, gracias a su textura untuosa, conseguirán penetrar en las capas más profundas de la piel aportando más hidratación y nutrición.

Headshot of Nerea Calvo

Nerea Calvo es experta en belleza y moda. Le fascina descubrir nuevos ingredientes activos, así como tratamientos de belleza para cuidar la piel y el cabello desde un enfoque vanguardista y clínico. En lo que a moda respecta, disfruta encontrando marcas emergentes con un fuerte valor diferencial, defendiendo el estilo 'menos es más' y apostando por la calidad y exclusividad.

Nerea se graduó en Comunicación con especialidad en Comunicación Corporativa e Institucional en la Universidad de Deusto de San Sebastián. Después, se especializó con un máster en Comunicación y Moda en el Instituto Europeo de Design, donde adquirió una perspectiva global acerca del lujo y la moda.

Escribe en COSMOPOLITAN desde hace un año pero también colabora con Harper's Bazaar desde hace tres años. Además, compagina su trabajo en la redacción con su agencia de comunicación boutique, donde gestiona la imagen de marca y comunicación de distintas empresas del ámbito de la moda, la belleza y el bienestar.