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Refresco por fuera, ‘skincare’ por dentro. Es el reclamo de YUZZ, la nueva bebida viral creada por María Pombo. La reconocida ‘influencer’ española es la última celebridad en emprender en el sector de las bebidas funcionales, que ha crecido imparablemente en los últimos años: según el grupo distribuidor Hijos de Rivera, este tipo de bebidas experimenta un crecimiento sostenido por encima del 50% anual, en un mercado que supera ya los 20 millones de euros sólo en España.
Hablamos de bebidas que se ofrecen al público como una alternativa saludable a los refrescos tradicionales, a las que se atribuyen beneficios que van más allá de la simple hidratación. En este caso, una piel más bonita y más radiante, una mayor producción de colágeno, protección antioxidante… y sobre todo, la idea de cuidarse por dentro son algunos de ellos.
Todo esto es lo que promete, también, la fórmula de 'k2o by Sprinter', creada por Kylie Jenner: la pequeña de las Kardashian lanzó a principios de primavera esta línea especial de bebibles con electrolitos, ácido hialurónico y colágeno, bajo una premisa muy clara: ‘Hydrate Beautifully’ (‘Hidrátate con belleza’). Por supuesto, no tardó en agotar existencias. En la misma línea, Hailey Bieber creó hace un par de temporadas el ‘Strawberry Glaze Skin Smoothie’, un batido en colaboración con Erewhon –el supermercado más caro de Los Angeles– para reforzar la estética del ‘glow’ saludable: en sus primeros meses en el mercado, la empresa vendió 40.000 unidades a un precio de 21 dólares.
Bebidas 'beauty': el negocio que gusta a las famosas
La idea de que la belleza puede consumirse en forma líquida no es nueva, pero las redes sociales se han encargado de impulsar el fenómeno hasta convertirlo en un sector multimillonario y en un negocio rentable. ¿Y qué ayuda a su crecimiento? El hecho de que sean celebridades y personalidades de internet las que lancen sus propias marcas, promocionando este tipo de productos a través de ellas como parte de su rutina de belleza.
El éxito de los refrescos ‘beauty’ no se explica, tampoco, sin el efecto halo de las celebridades y su poder aspiracional: con un marketing y un ‘branding’ cuidados al detalle, estas bebidas de moda funcionan casi como un accesorio de identidad: del mismo modo que una determinada marca de ropa o de maquillaje comunica quién queremos ser, estas proyectan una imagen vinculada al autocuidado, a la juventud y a la belleza, y la idea de que si se toman, conseguiremos alcanzar el estatus de sus creadoras. ¿Y quién no querría sentirse tan perfecta como Hailey Bieber o Kylie Jenner?
Ciencia vs marketing: el engaño de las bebidas con 'skincare'
Ante todo esto, la pregunta es inevitable: ¿realmente funcionan este tipo de productos? ¿Estamos ante bebidas eficaces o es más una cuestión de marketing? ¿Son realmente necesarios?
Los expertos en ‘skincare’ lo tienen claro: nunca podremos esperar efectos cosméticos reales derivados de consumir bebidas ‘beauty’. “En este tipo de bebidas las concentraciones de los activos se quedan cortísimas: en el etiquetado se pone lo suficiente para poder reivindicar que los llevan”, explica la farmacéutica Lena de Pons. ”Ninguna ‘influencer’ hablará nunca de forma frontal de los beneficios cosméticos de su bebida: es el marketing el que juega en el borde de lo permitido para sembrar en el subconsciente la idea de que existen efectos cosméticos al beberlas”, apunta.
El ejemplo más claro y reciente está en la bebida de María Pombo, que se vende como 'Fun Skin Care' y, según su etiquetado, con una formulación de 120 mg de ácido hialurónico y 20 mg de vitamina C por cada 100 ml. “La cantidad de vitamina C que se ha demostrado que funciona en estudios clínicos es de 80 mg como dosis diaria”, explica la farmacéutica Mencia Hermosa. En el caso del ácido hialurónico, sólo se ha demostrado que 200 mg diarios sí que tienen un efecto beneficioso en la calidad y en la salud de la piel”, cuenta la experta. Algo similar ocurre con el colágeno que muchas de estas bebidas suelen incluir: no en todas sus formas se absorbe correctamente por el cuerpo ni en todas las cantidades suele ser efectivo.
¿Y otro de los problemas de este tipo de productos? Su cantidad de azúcar (en el caso de YUZZ, tres gramos de azúcar libres por cada 100 ml). Y no, no olvidamos los efectos que este ingrediente tiene en la piel… “Está implicado en procesos de glicación de la piel, por tanto, contribuye al envejecimiento cutáneo”, advierte la farmacéutica. Vamos; que hace, precisamente, lo contrario de lo que promete.
Creando necesidades: la presión estética como trasfondo
¿Vende más la narrativa que la evidencia? Parece que sí. Este tipo de bebidas no se libra de las críticas, y no tanto por la escasa eficacia de la que hablan los expertos, sino por su estrategia de marketing. En pleno 2026, cabe preguntarse si este tipo de productos crean necesidades innecesarias en el público y, sobre todo, si contribuyen a reforzar estándares de belleza difíciles de alcanzar, especialmente entre las mujeres más jóvenes e influenciables.
La idea de que se puede mejorar la piel, estar más sana, tener más ‘glow’ o incluso ser más ‘cool’ consumiendo refrescos, zumos o batidos ‘aesthetic’ –que por otro lado, suelen tener precios superiores a lo habitual– sigue alimentando, al final, una industria basada en la búsqueda constante de la belleza y de la mejora física. Beber agua ya no parece ser suficiente...
Cristina es redactora de belleza y estilo de vida en Cosmopolitan. Con más de cinco años de experiencia en revistas digitales, adora escribir tanto de tendencias de maquillaje, peinados, productos para el cuidado de la piel y ‘looks’ de celebridades como de cultura y ‘lifestyle’, en el sentido más amplio de la palabra: la verás firmando artículos sobre libros o música, pero también sobre juegos, frases para todo tipo de ocasiones o incluso sueños, un tema que capta mucho su interés desde hace tiempo.
Cristina se graduó en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III en el año 2017 y desde entonces no ha parado de escribir sobre todo aquello que le apasiona. Antes de aterrizar en Cosmopolitan realizó prácticas en varios medios locales y pasó por las redacciones de Enfemenino, Mia y Marie Claire, donde también ha publicado artículos y reportajes de moda, belleza y cultura.
Actualmente compagina su trabajo como redactora 'freelance' con otra de sus grandes pasiones, la fotografía musical. Si no está escribiendo frente al ordenador o buscando inspiración para sus temas, seguramente podrás encontrarla cámara en mano, en primera fila de un concierto cualquiera de Madrid.












