El bótox o toxina botulínica es uno de los tratamientos estéticos más demandados en el mundo. Con unos simples pinchazos de esta sustancia se logra paralizar los músculos para disminuir la aparición de líneas finas y arrugas. De hecho, no hay que esperar a que estas sean profundas para comenzar con el tratamiento, sino que los expertos aconsejan comenzar con el bótox preventivo alrededor de los 30-35 años. A continuación resolvemos todas tus dudas sobre el bótox, sin tapujos.
¿Sirve para prevenir las arrugas?
Por supuesto. De hecho, “cada vez se aplica más en gente joven a modo de tratamiento preventivo porque, al disminuir ligeramente la fuerza de los músculos depresores –el orbicular es el que provoca las patas de gallo y el corrugador es el que está en el entrecejo–, se evita la aparición de arrugas”, afirma la doctora Paula Rosso, del Centro Médico Lajo Plaza. Y, “aunque el bótox también sirve para suavizar arrugas muy marcadas, en estos casos se necesitan varios tratamientos para notar los resultados”, añade.
¿Se me quedará la cara congelada con él?
Aunque no está diseñado para eliminar la expresión facial, sino solo para suavizar las líneas excesivas que se producen al entrecerrar los ojos, fruncir el ceño y sonreír, “todo depende de las cantidades de toxina botulínica que se apliquen y del médico que realice el tratamiento; aunque también hay pacientes que piden en consulta una cara totalmente paralizada”, confiesa la doctora Rosso. Un exceso de bótox puede hacer que la frente se quede totalmente lisa y la zona de la mirada pierda toda la expresión.
¿Duele?
“Solo se realizan unos pequeños pinchacitos, perpendiculares a la piel (muy superficiales), con la aguja más fina del mercado, y la aplicación no lleva más de cinco minutos. Lo único que puede causar ligeras molestias es cuando entra el producto en el cuerpo, momento en el que puede producir algo de picor debido a que la toxina botulínica se tiene que mezclar con suero fisiológico; pero esta sensación dura microsegundos”, garantiza la doctora Centro Médico Lajo Plaza.
¿Qué efectos secundarios tiene?
Cada medicamento tiene efectos secundarios, y el bótox no es una excepción. Afortunadamente sus efectos secundarios son pocos e infrecuentes. Entre ellos estás “la ptosis de la ceja o la palpebral (que sería la caída involuntaria del párpado) por difusión del producto, o una mayor retención de líquidos en la región de la ojera por relajación de los vasos linfáticos. También puede ser habitual las cejas en ‘v’ o de mefisto. Estas serían las más ‘graves’ y se solucionan normalmente al mes o un poco antes, según la metabolización de la sustancia en cada paciente”, asegura María Vicente, cirujana y médico estético de clínicas Virtud Estética. Además, también se puede tener un ligero dolor de cabeza, que dura pocas horas tras la inyección, y reacción en el punto de inyección, común con cualquier inyectable.
¿Cuál es la edad recomendada para comenzar con el bótox?
“Está aprobada su utilización en medicina estética por la Agencia Española del Medicamento a partir de los 18 años porque lo que se pretende es prevenir las arrugas de expresión, por lo tanto, es a partir de los 25 años si el/la paciente es muy gesticulador cuando se podrían obtener resultados muy buenos para evitar creación de surcos (arrugas muy marcadas) en regiones como entrecejo, frente, o patas de gallo”, recomienda Virtudes Ruíz, cirujana y médico estético de clínicas Virtud Estética. Sin embargo, “lo habitual es comenzar con el bótox a partir de los 30-35 años porque es cuando comenzamos a notarnos esas arrugas de gesticulación que van quedando marcadas. Aunque lo mejor es empezar un poco antes de que la arruga se marque para que sea más fácil su tratamiento y prevención de una manera eficaz y natural”, advierte la doctora.
¿Cuánto dura su efecto?
Cada persona es diferente, por lo que puede variar dependiendo de la gesticulación y del metabolismo intrínseco de cada paciente. En general, “el efecto es progresivo y normalmente hasta las dos semanas no vemos completamente su acción. Normalmente se recomienda al menos dos tratamientos al año, es decir, uno cada seis meses”, aclaran desde las clínicas Virtud Estética.
Cómo puedo encontrar una clínica de fiar donde inyectármelo?
Lo primero que debes hacer es cerciorarse de que el centro donde te lo vas a hacer es una clínica, además de asegurarte de que el profesional que te atienda sea un médico con la formación adecuada para realizar el procedimiento. También “es fundamental que la persona que te valore sea la misma persona que te aplique el tratamiento (hay clínicas donde un “asistente” hace la valoración y la venta, y el médico solo pasa a pinchar; algo que no es positivo). Para que el resultado del bótox sea bueno, el diagnóstico médico es imprescindible, si no es un médico quien te hace el diagnóstico, mala señal…”, reconoce la Dra. Mar Mira, médico estético y codirectora de la Clínica Mira+Cueto. Por último, “es importante conocer el nombre del producto que van a utilizar. En España (de momento) solo hay trestoxinas botulínicas permitidas para uso estético: Bocouture, Azzalure y Vistabel. El uso de productos no autorizados es arriesgado, ya que estos no han pasado por un control de la agencia de medicamentos, agrega.
¿Todo el mundo notará que me lo he puesto?
“Si está bien puesto no tiene por qué notarse, ya que el bótox solo relaja y suaviza gestos para que la expresión facial sea más armónica y favorecedora”, garantiza la doctora Mira. La idea es abrir la mirada y suavizar la fuerza de contracción de algunos músculos que nos marcan líneas de expresión y que intensifican algunos rasgos negativos (cara de enfado, párpado caído, etc etc.). Un buen tratamiento hará que tu cara esté más fresca y tú parezcas más alegre e incluso más joven.
¿Cuándo veré los resultados?
Los resultados se empiezan a ver a partir de 48-72h una vez realizado el tratamiento, pero el efecto máximo tarda hasta 15 días en instaurarse.
¿Cuál es su precio normal?
“El precio generalmente está relacionado con la dosis que se vaya a necesitar en el tratamiento. Y dicha dosis se determina de acuerdo a la fuerza muscular del paciente y las zonas a tratar. Una persona que tiene mucha fuerza muscular necesitará más dosis que una persona que tiene menos fuerza”, declaran dese la Clínica Mira+Cueto. Un tratamiento de una zona puntual (el entrecejo solamente) necesita menos dosis que el tratamiento de zonas más amplias (toda la frente). “El tiempo del tratamiento y la dificultad de las zonas a tratar también se tienen en cuenta, por lo que aplicar bótox en un área que requiere mucha destreza y experiencia en la aplicación costará un pelín más. Pero lo normal es que cueste a partir de 275 euros una zona puntual”, concluyen.












