¡Chicas! Hoy quiero confesar que estoy algo… “viajada”. Ahora vosotras contestáis: ¡OOOLEEEE! En realidad, y citando de forma más precisa al folclore español, lo que estoy es “algo cansada” como dice cierta tonadillera. Pido perdón por el arrebato musical de dudoso gusto desde el arranque de esta crónica, pero llego al verano con los pies pidiendo chanclas y el pasaporte pidiendo clemencia de tanto patear mundo. No me voy a quejar, pero vuestra Airbnbista de confianza vuelve a las teclas para facilitarte la vida y el verano. Sí, sí, a ti que me estás leyendo. Vamos a empezar por lo importante: a ninguna nos queda energía ni paciencia a estas alturas del año para solucionar imprevistos ahora que llegan las ansiadas, soñadas, esperadas VA-CA-CIO-NES. Uf, solo de escribirlo empiezo a oír el mar de fondo, ¿o es mi ventilador? Es el ventilador, lo confirmo.
Yo soy fiel defensora de que hay dos tipos de personas en verano: las que hacen una carpeta compartida con rutas, restaurantes, horarios de trenes, recomendaciones y otros 'tips'… y las que reservan un alojamiento a las 23:47h del día antes de que salga su vuelo (y muy probablemente, mientras cenan sandía con un moño en lo alto y viendo Reels en bucle). Yo he sido las dos. Y después de muchos viajes, muchas maletas mal hechas y alguna que otra escapada con más expectativas que resultados, he aprendido algo que os recuerdo: viajar bien no siempre consiste en gastar más, sino en elegir mejor. Consejo aplicable para casi todo en la vida, si me preguntáis.
Lo que busco de verdad son unas vacaciones zero-zero: cero dramas y cero sorpresas de las que no hacen ilusión (por favor y gracias). Busco evitar que al aterrizar en el destino empiece una gincana insufrible para adultos o que esos días con amigos acaben convertidos en una guerra fría de Excels pasivo-agresivos con los gastos comunes. Así que aquí van mis nueve tips no negociables, de tres en tres (que tampoco quiero saturar) para viajar este verano como lo que eres: una reina. Como dice el meme: “Tú tranquila, mi reina. Esto es poco a poco. Confía en el proceso…”
3 'tips' para hacerle un 'glow-up' a tu viaje (y a tu piel) evitando el estrés logístico
1) Haz que el viaje empiece antes de llegar
La verdadera fantasía adulta no es una villa en la Toscana. O bueno, sí. Pero imagínate llegar y tener un coche esperándote. UN SUEÑO. Sin colas, sin comparar precios en tres aplicaciones distintas, sin intentar descifrar cómo funciona el transporte público después de un vuelo de ocho horas. Durante años, llegar a un destino nuevo significaba resolver una pequeña crisis logística nada más bajar del avión. Ahora la plataforma de Airbnb permite reservar recogidas en el aeropuerto directamente desde la app, así que puedes tener ese trayecto resuelto antes incluso de despegar. Cuanto menos tiempo pases gestionando desplazamientos, más tiempo tienes para hacer lo importante: disfrutar del viaje.
2) Guarda la maleta sin facturar la dignidad
No entiendo por qué durante años normalicé lo de pasear mi equipaje por media ciudad hasta que llegaba la hora del 'check-in'. Hay algo profundamente complejo en intentar parecer una persona normal mientras arrastras 23 kilos por calles empedradas, por ejemplo. Por eso me obsesiona cualquier sistema que permita dejar el equipaje antes (y después) de la estancia. Ahora puedes reservar una consigna directamente desde Airbnb. Aprovéchalo porque es una de esas pequeñas comodidades que transforman por completo el primer y el último día del viaje. Porque el último día debería dedicarse a pedir otro café, no a custodiar tus mochilas.
3) El mejor souvenir son los recuerdos y, para eso, las experiencias disponibles en Airbnb son un 10/10
Creo que estamos entrando oficialmente en la era del “no necesito otro imán en mi nevera”. Cada vez me interesa más volver de un viaje habiendo hecho algo que no habría podido hacer en otro sitio: cocinar con algún experto local, descubrir mercados pequeñitos, aprender alguna manualidad especial o terminar en una experiencia que luego cuentas durante meses. Las vacaciones ya no van solo de dónde duermes, sino de cómo recuerdas el lugar cuando vuelves a casa.
3 'tips' para elegir destino este verano sin copiarle el viaje a todo Instagram
1) Apuesta por las zonas rurales
Después de años obsesionados con las listas infinitas de “sitios que ver”, siento que todos queremos/necesitamos lo mismo: PAZ. Por eso los viajes rurales siguen creciendo entre los españoles. Casas grandes y con historia, sobremesas largas, niños corriendo o amigos escaqueándose de la caminata de después de comer para echarse la siesta… Todos ellos, clásicos que tienen un denominador común: la naturaleza. El nuevo verano aspiracional tiene más que ver con pueblos, montañas y cenas al aire libre que con hacer cola para tirar una moneda a una fuente mientras te hacen una foto (con toda probabilidad, torcida).
2) Las 'playcations' son oficialmente el nuevo 'wellness'
Antes descansar era tumbarse y ya. Ahora descansar también puede ser hacer kayak, surf, senderismo o pasar el día entero fuera de casa acabando agotada pero feliz en la cama 'king size' de tu alojamiento. Me hace gracia porque nos hemos convertido en esas personas que vuelven de vacaciones diciendo: “He conectado muchísimo conmigo misma” cuando en realidad lo que queremos decir es que por fin hemos estado ocho horas sin mirar Slack. Dato importante: funciona.
3) No subestimes el poder de un hecho histórico
Hay algo muy bonito en viajar porque está ocurriendo algo que probablemente solo vas a ver una vez en la vida. De hecho, este verano muchos viajeros están organizando escapadas alrededor del eclipse solar de agosto y me parece exactamente el tipo de excusa perfecta. Sí, hay que romantizar la naturaleza, abrazar árboles y lo que haga falta… para conseguir ver la postal de tu vida. Viajar por un concierto, un evento deportivo o simplemente por ver el cielo distinto durante unos minutos me parece muchísimo más enriquecedor que seguir la misma lista de destinos virales de siempre. Y a ti también… y lo sabes.
3 'tips' para escoger alojamiento y viajar de forma segura
1) Si parece demasiado barato, probablemente tiene más truco que trato
Madurar es entender que nadie regala un ático frente al mar en agosto. Con los años, he aprendido que cuando una oferta parece milagrosa normalmente acaba convirtiéndose en anécdota para contar en cenas. Y no de las buenas. Hay que desconfiar de los enlaces raros, de los mensajes que te sacan de la plataforma oficial y de cualquier persona que tenga demasiada prisa por cobrarte una transferencia. Reserva siempre a través de la página oficial.
2) Habla con el anfitrión antes de viajar
Sinceramente, creo que como sociedad, infravaloramos el arte de enviar un mensaje a tiempo. Presentarte, aclarar tus horarios de llegada o detallar qué necesitas realmente transforma el arranque de tus vacaciones. No olvidemos que, al otro lado de la reserva, hay un ser humano que domina el destino infinitamente mejor que cualquier algoritmo de búsqueda. A menudo, los rincones más memorables no son los que tienen más visualizaciones en TikTok, sino esos que te descubre, casi en secreto, alguien que conoce el lugar como la palma de su mano. Cierra la IA y pregunta a tu anfitrión: te va a funcionar mejor, palabra de reportera de viajes.
3) Lee las normas. Sí, todas
Entiendo que sumergirse en la letra pequeña durante el verano suena tan apetecible como un atasco en la A-6. Sin embargo, dedicarle un minuto a ojear las reseñas y las reglas del alojamiento es el escudo definitivo frente al 80% de los dramas que arruinan un buen viaje. Al final, la clave de una escapada excelente no es que el itinerario parezca hecho con escuadra y cartabón. Se trata de instalarte en un lugar y experimentar esa sensación maravillosa de que, efectivamente, no te importaría retrasar la vuelta unos cuantos días (o meses) más.
En definitiva, amigas, viajar bien no se trata de tachar una lista infinita de monumentos, ni de conseguir el alojamiento que mejor queda en el 'feed' de Instagram… Consiste en volver con las pilas cargadas, tomarte el café de por las mañanas sin prisas pero con vistas, y coleccionar recuerdos de esos en los que “me lo pasé tan bien que se me olvidó hacerme una foto”. Eso ya sí que sí en los tiempos que corren es la definición absoluta de lujo.
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¿Quién es Eva Rojas, La Airbnbista?
Presume de tener el mejor trabajo del mundo. No, no es probadora de almohadas; es reportera de viajes —aunque ella prefiere el término "perio-artista"— y lleva más de una década explorando el mundo y contando historias fascinantes. Ha colaborado con medios como laSexta y El País, y ha creado un podcast donde mezcla humor y salud. Entre sus aventuras, también ha escrito una novela y comparte su vida en redes sociales, donde disfruta de divagar y dejarse llevar.
Con su sección en Elle, se ha convertido en la Airbnbista, un título que valora más que cualquier distinción nobiliaria y que hace referencia a su condición de experta en viajes en Airbnb. Con la generación millennial por bandera, pondrá todos sus conocimientos y su experiencia viajera a disposición de sus lectoras, convirtiéndose en su nueva guía de confianza.

















