Viena es sinónimo de majestuosos palacios, jardines y música, y es que la capital del antiguo imperio austro-húngaro ha sabido hacer de su pasado un espléndido símbolo. En sus calles, turistas y locales admiran la perfecta fusión entre lo antiguo, la arquitectura heredada y la historia que impregna cada rincón, y la modernidad propia de una gran ciudad europea (por cierto, es una de las mejores de Europa para viajar). Los espíritus viajeros lo tendrán difícil a la hora de elegir cuántos y qué museos optan por ver en un corto periodo de tiempo, pues cuenta con más de cien.

Los romanos la llamaron Vindobona (ciudad blanca) por una razón evidente: la paleta de colores de Viena se caracteriza por los tonos muy claros, combinados con un verde aguamarina. Si su arquitectura está dominada por los palacios imperiales y las iglesias barrocas, su sonido está representado por la ópera y la música clásica, de mano de personajes como Strauss, Beethoven y Mozart, que dejaron su genial estela en una ciudad que todavía les rinde homenaje.

Si piensas elegir Viena como tu próximo destino de viaje, ten en cuenta que sus habitantes te hablarán en alemán, por lo que no está de más que lleves apuntada alguna que otra frase útil. Lo básico: ‘Guteng Tag’ para saludar, ‘Auf Wiedersehen’ al despedirse y un ‘Danke sehr’ para dar las gracias.

museo viena desde los palacios imperiales
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El Palacio Belvedere de Viena.

Día 1 en Viena: los esenciales

Olvida las calles estrechas de los cascos antiguos: en Viena todo se hace a la grande. Tu punto de partida será la catedral de San Esteban: sube hasta lo alto de la torre y déjate sorprender por su tejado de azulejos. En el Palacio Hofburg podrás conocer la vida de la emperatriz Sissi. Termina con un paseo por Prater, uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo, gratuito y abierto 24 horas.

Día 2 en Viena: imprégnate de su ambiente

En tu segundo día ve a Leopoldstadt, un barrio chic repleto de tiendas de diseñadores, restaurantes y cafeterías, y fotografía las fachadas irregulares y coloridas de la Casa Hundertwasser. Reserva la tarde para el Versalles vienés, el palacio de Schönbrunn, y no te vayas sin ver la emblemática obra de Klimt en el museo Belvedere y escuchar uno de los conciertos diarios que se celebran en la Ópera.

Los mejores restaurantes de Viena

En el antiguo invernadero del palacio de Schönbrunn se encuentra la Casa de las Palmeras, que alberga uno de los restaurantes más impresionantes de Viena. También puedes darte un capricho en el Motto am Fluss, un local en forma de barco sobre el Danubio.

Deja hueco para el postre y prueba la receta original de la tarta de chocolate Sacher en el Hotel Sacher y el Apfelstrudel, un pastel de hojaldre relleno de manzana, en el Café Landtmann.

trozo de tarta de chocolate sacher, típica de viena, austria
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La deliciosa tarta Sacher.

Dónde dormir en Viena

Duerme en el coqueto hotel Josefine: su ambiente palaciego y su bar clandestino en el sótano son lo más. La habitación doble tiene un precio base de 150 €/noche (hoteljosefine.at). Superbude Hotel Hostel Wien tiene habitaciones temáticas con vistas al parque de atracciones, una experiencia que podrás disfrutar desde 89 €/noche por una habitación para dos personas (superbude.com).

Headshot of Cristina Fernández

Cristina es redactora de belleza y ‘lifestyle’. Para sorpresa de nadie, adora escribir sobre tendencias, propuestas de maquillaje y todo tipo de consejos de estilismo (especialmente aquellos para chicas bajitas). Nada le inspira más que un buen libro y tomar notas en una libreta ‘cute’. Le apasiona todo lo que tenga que ver con la cultura ‘pop’ y se pasó una importante parte de su adolescencia analizando el ‘street style’ de las famosas y aprendiendo a hacer el ‘eyeliner’ en menos de cinco minutos.

Se trasladó a la capital para estudiar Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid, para después adentrarse en el mundo de las marcas con el Máster de Gestión Publicitaria de la Universidad Complutense. Los meses en los que vivió en París los dedicó a impregnarse de ese ‘je ne sais quoi’ de una de las capitales mundiales de la moda.

Comenzó como periodista en la revista El Duende, donde redactaba sobre eventos culturales. Lleva escribiendo desde que tiene uso de razón, y cuando tenía dieciséis años nació su novela ‘Contando estrellas apagadas’. Actualmente cursa el diploma de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo, organizado por la revista Elle junto a Mindway y la Universidad Complutense.