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No es fácil que cuando en una serie o película aparece una actriz con un pecho voluptuoso, no se haga ninguna alusión a su exuberancia. Tampoco es habitual que la cámara no se asegure de subrayar una voluptuosidad que en realidad, suele haber sido enfatizada de antemano por sus looks. Un buen ejemplo de ello es Sydney Sweeney en 'Euphoria'. Bueno, en 'Euphoria', en 'Cualquiera menos tú', en 'Saturday Night Live'… Por eso resulta refrescante ver cómo en la serie 'Off Campus' no se alude en ningún momento a la exuberancia de la protagonista.
“Y sin embargo, aquí estás tú, haciéndolo”, diréis. Pero lo hago porque se ha hablado mucho en redes acerca de su silueta y porque me topé con un artículo en el que la presentadora Sakara Bell decía que, por primera vez en su vida, se había sentido representada. “Hannah Wells es una de las primeras protagonistas femeninas que he visto con pechos grandes que no es sexualizada por tenerlos en una serie de televisión”, explica.
No es casualidad que la creadora sea una mujer, Louisa Levy, y que se trate de la adaptación de los escritos de otra mujer, Elle Kennedy. Zaida Carmona, cineasta, habla de lo importante que es que no sólo sean hombres cishetero los que retraten a mujeres voluptuosas. “Durante toda la historia del cine y del audiovisual hemos consumido una representación muy limitada del cuerpo femenino (y, sobre todo, del cuerpo erotizado), que hemos repetido hasta que se ha convertido en estereotipo o 'tropo'. Esta mirada ha acabado pareciendo una representación fiel a la realidad cuando no deja de ser un cliché que responde a una perspectiva particular y, en muchas ocasiones, muy lejana a la realidad que se supone que retrata”, explica.
Mónica Chang, experta en bienestar sexual de iroha, comenta lo habitual que es que las mujeres con pechos grandes sean conscientes de su cuerpo y del tamaño de su busto, ya que suelen ser el centro de atención. “Desafortunadamente, existen algunos estándares de belleza obsoletos y mal concebidos que pueden hacer que las mujeres se sientan inseguras o con menos confianza. Tener que soportar constantemente los mismos juicios y suposiciones basados únicamente en la apariencia puede ser perjudicial para la salud mental”, asegura.
Recalca que cuando un personaje con un busto más grande no es representado como un objeto sexual, puede dar esperanza a las mujeres de ser vistas por quienes son, como personas. “También les muestra que ellas mismas pueden ser tan seguras o radiantes como ese personaje, y que no están definidas por su apariencia o el tamaño de su pecho. Este tipo de validación puede ayudar a su bienestar emocional”, apunta.
Sydney Sweeney explicaba a 'The Sun' que, al desarrollarse antes que sus compañeras de instituto, se sintió marginada. Sus desnudos en 'Euphoria' se convirtieron después en los preferidos de muchos internautas para ser capturados y compartidos, llegando a ser acosada. “Llegó un punto en que etiquetaban a mi familia. Mis primos no necesitan eso. Es completamente repugnante e injusto”, dijo.
Bárbara Montes, especialista en sexología clínica y terapia de pareja de Diversual, cree que es fundamental dejar de asociar un pecho voluminoso con el sexo. “Muchas mujeres con pecho grande crecen sintiendo que su cuerpo está siendo interpretado desde una mirada sexual, aunque ellas no estén intentando transmitir nada. Cuando la sociedad, y en este caso la ficción, insisten en que un pecho grande es sinónimo inequívoco de invitación sexual, las mujeres que tienen este tipo de cuerpo aprenden a mirarse a sí mismas desde fuera”, dice.
Asegura que esto supone una inmensa carga psicológica a la que acompaña el fenómeno de la auto-objetivación: la persona interioriza esa mirada externa, juzgándose y valorándose a sí misma, supervisándose y preocupándose por cómo se ve su cuerpo. “Empiezan a hipervigilar su vestimenta, a encorvarse para esconderse o a sentir una culpa injustificada por el simple hecho de habitar su anatomía. Que una serie como 'Off Campus' muestre a una protagonista con un escote voluptuoso sin que nadie haga un comentario al respecto es un bálsamo de normalización. Le dice a la espectadora: 'Tu cuerpo es un cuerpo, no un mensaje sexual de que estás disponible para el resto", asegura.
"Esto reduce los niveles de ansiedad social y dismorfia, y permite algo tan básico y necesario como que una mujer se vista como le dé la gana sin sentir que está enviando un mensaje al mundo. El pecho no es un accesorio erótico las 24 horas del día, sino una parte más de la diversidad corporal”, explica a COSMOPOLITAN.
Señala que si la cultura actual nos bombardea con la idea de que un pecho voluptuoso siempre va ligado al drama sexual, la promiscuidad o la provocación, la mirada del espectador se educa en esa misma dirección. “Se genera así un sesgo cognitivo: el resto de la gente deja de ver a una persona y empieza a ver un arquetipo erótico. Esto tiene consecuencias reales en el día a día. Cuando la sociedad asocia un atributo físico directamente con la disponibilidad sexual, se legitima la mirada lasciva, los comentarios no deseados e incluso el acoso callejero. Por eso, cambiar el relato en la ficción es un acto de educación social”, asegura.
Otro claro ejemplo de cómo una mujer con pecho exuberante es sistemáticamente sexualizada es Emily Ratajkowski. A la modelo le pasa como a Sweeney: no sólo son exuberantes, sino que no han dudado en mostrar su cuerpo. Y ya sabemos que si algo molesta al mundo es que las mujeres se adueñen de su silueta y la muestren con orgullo. “Todas las mujeres son objetivadas y sexualizadas en cierta medida, así que pensé que podría hacerlo a mi manera”, escribe la modelo en su libro, 'My body'. “Eso me acercó a la riqueza y al poder, y me brindó cierta autonomía, pero no se tradujo en un verdadero empoderamiento”. Porque es ciertamente tramposo vender la idea de que mostrar el cuerpo es 'per se' empoderador.
Sharon Stone, que aparece en la última temporada de 'Euphoria', quiso mostrar su apoyo a Sydney Sweeney tras haber sido criticada por haber llevado un revelador vestido de Christian Cowan en la alfombra roja del evento Power of Women celebrado por 'Variety'. "Es difícil ser atractiva, y creo que todas lo sabemos. Está bien usar todo tu atractivo, aquí y ahora, y aprovecharlo al máximo. Cada quien tiene su propio atractivo, su propio encanto, y hay que aprovecharlo", dijo Stone. Lo que no hay que permitir es que otros se aprovechen de eso y fijen en el imaginario popular la idea de que la voluptuosidad está siempre vinculada al sexo.
Para terminar, Carmona indica que tradicionalmente, muchas de las representaciones de mujeres exuberantes han estado ligadas a la sexualización, a la explotación y a una visión muy sesgada de las mujeres representadas, reducidas casi siempre a ser un objeto de deseo para el hombre cishetero. “Por eso se hace necesario pasar de la explotación a la representación. Para que esto suceda, es importantísimo ampliar el punto de vista desde el que se crean estas narrativas, pasando también por la primera persona. Con esto no me refiero a que sólo las mujeres voluptuosas puedan representar a mujeres voluptuosas, pero sí que me parece importante incorporar miradas diversas, especialmente de aquellas que no ocupan una posición de privilegio frente a los 'sujetos' que representan”, asegura. “Cuantas más perspectivas participen en la construcción de estas imágenes, más rica, compleja, diversa y cercana a la realidad será la representación”, dice.
Y quizás así, las mujeres exuberantes podamos alguna vez no temer la llegada del calor que siempre va acompañada de miradas lascivas en cuanto llevamos menos capas de ropa...
Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.
Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.
Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.















