Las comidas, cenas, viajes y extras veraniegos generados durante las vacaciones hacen que septiembre, con sus gastos asociados a la “vuelta al cole”, se convierta en una segunda “cuesta de enero”. Por eso, la empresa Wiquot.com ha elaborado un decálogo para acabar con esos “gastos hormiga” e incrementar el ahorro doméstico.

1. Fijar siempre un presupuesto
El equipo de expertos de Wiquot.com (gestor inteligente de finanzas personales) recomienda fijar una cantidad mensual destinada al ocio. De esta forma se conseguirán controlar de manera óptima los pequeños gastos cotidianos.

2. Marcar una cantidad para el ahorro
La idea de ahorrar cierto dinerillo al mes siempre la tenemos en la cabeza, pero… ¿conseguimos hacerlo como nos proponemos? Si se quiere ahorrar lo primero que hay que hacer es ser realista y fijar una cantidad que podamos cumplir. Lo segundo, ser muy estrictos con ese objetivo.

3. Realizar los pagos en metálico
¿Cuántas veces vas por la vida sin un mísero euro en la cartera? Es cierto, nos hemos acostumbrado a ir tirando de tarjeta y claro, cuando llegan los extractos de la cuenta todas nos echamos las manos a la cabeza. Acaba con esta práctica y acostúmbrate a hacer los pagos en efectivo. De esta forma, tomarás mayor conciencia de lo que gastas y de en qué inviertes tu dinero. Hazme caso, ¡funciona!

4. Marcar un objetivo de ahorro que proporcione satisfacción personal
Ahorrar para el próximo viaje, para realizar un máster o cualquier otro asunto que satisfaga plenamente, aumentará la motivación para controlar el gasto.

5. Hacer la lista de la compra y cumplirla
Ir al supermercado sin lista puede incrementar los gastos innecesarios porque a todos nos suele entrar algún capricho (o varios) por los ojos. Ve con lista, a por lo necesario y siempre con el estómago lleno.

6. Hacer un registro de gastos
Controlar los gastos permitirá mejorar el ahorro al saber cuánto y a qué se destina el dinero cada mes.

7. Prudencia en el arranque de mes.
Cuando cobramos la nómina tendemos a crearnos una falsa sensación de abundancia y “tiramos la casa por la ventana”, como se suele decir. Empezamos a gastar por encima de lo necesario y a final de mes llegan los agobios y arrepentimientos. No te dejes llevar al ver la cuenta llena.

8. Detectar qué gastos se pueden evitar
Cafés, cervecitas, meriendas y similares. Parecen gastos indiferentes pero todo suma y, sin apenas darnos cuenta, van reduciendo nuestro nivel de ahorro.

9. Cumplir los objetivos
Sé constante y cumple lo fijado. Recuerda: todo esfuerzo tiene su recompensa.

10. Pagar sólo lo que se utiliza
Pagar un año de gimnasio para acabar yendo dos veces al mes. ¿Te suena de algo? Quizá no vendría mal salir a correr a un parque y ahorrarse la cuota del gym porque, al final, es dinero que estamos tirando a la basura.

Ya sabes, toca tomar conciencia, cambiar de hábitos y ¡llenar la hucha!