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*¡Atención 'spoilers'! Si no has visto el último capítulo de la temporada 8, a partir de ahora encontrarás detalles muy relevantes de la trama.
Cerrar una serie para siempre, con millones de fans que la veneran, es un reto enorme, mucho más si la ficción en cuestión es 'Euphoria', una de las joyas de HBO. Después de una séptima entrega dura, pero bellísima, Sam Levinson ha vuelto a firmar una octava impecablemente rodada, con un reparto que está sublime y una trama con un desenlace que quizás a muchos seguidores no les guste, pero que resulta coherente con todo lo sucedido.
Cuando te enfrentas a esos últimos minutos de una producción que te ha acompañado durante distintas fases de tu vida ['Euphoria' se estrenó hace siete años] se suelen tener sentimientos encontrados: por un lado, está la emoción de saber lo que les depara a los personajes y, por otro, la tristeza de que tras el fundido a negro no habrá más. Con ese 'mood' me dispuse a encontrarme con ese último capítulo titulado 'Confiamos en Dios' y pensé que habría redención para sus protagonistas, pero nada más alejado de la realidad. El drama estaba a punto de comenzar.
Todos queríamos que Rue (Zendaya) tuviera una segunda oportunidad, que pudiera construir una vida nueva alejada de la esclavitud del negocio de las drogas, pero no fue posible y no tuvimos que esperar hasta las últimas secuencias para descubrirlo porque el golpe llegó a mitad del capítulo. En ese momento pensé que Sam Levinson, su creador, podría haberse guardado un giro inesperado, pero nunca llegó. Aunque nos pese, opino que esa fue la mejor decisión, el inevitable destino de una pobre chica que perdió el rumbo y que por mucho que quiso reconducirse, biblia mediante, nunca lo consiguió. Rue se fue sin hacer ruido. Posiblemente, de haber sobrevivido una vez más, no se habría sentido tan auténtica la trama.
En tercera temporada de 'Euphoria' no ha habido espacio para respirar, igual que tampoco ha habido una salida fácil para sus protagonistas, todos se han despedido con una carga pesada, aunque diferente, sobre sus espaldas. En una entrevista para 'The Hollywood Reporter', Levinson explicó que este le parecía "un final honesto" y que deseaba contar una historia sincera "sobre la adicción, el duelo y la agitación emocional que puede generar". Así ha sido y en ese camino para conseguirlo, nos deja momentos icónicos y algunas enseñanzas bastante importantes. Aquí van las mejores secuencias de ese final desolador y lo que aprendimos con ellas.
La importancia de la amistad en los peores momentos
Maddy (Alexa Demie) y Cassie (Sydney Sweeney) han vivido juntas sucesos terribles a lo largo de toda la serie, pero en esta han demostrado que ninguna diferencia es lo suficientemente importante como para separarlas. Esto queda patente en esa desoladora escena, después de conocer la muerte de Nate (Jacob Elordi), juntas, con el rostro desencajado, mientras desayunaban tortitas. Ambas son la muestra de que la amistad está por encima de todo y que un buen amigo no te abandona ni en las peores circunstancias.
La resiliencia como un arma poderosa
Zendaya es el centro sobre el que se articula la trama, pero si alguien ha tenido tanto peso como ella en esta entrega es Sydney Sweeney. La actriz está brillante, desatada y, a pesar de toda esa sensualidad que desprende, logra transmitir una gran ternura y tristeza cuando está fuera de focos, demostrando que es más que una imagen explosiva y que detrás de esa imagen potente hay una chica que necesita sentirse querida. Sin embargo, sabe que en su situación tirar de su belleza puede ser la salvación y no duda en sacarle partido. Aunque la desgracia y las deudas la tienen asfixiada, ella es una emprendedora, como le dice a su hermana. Nos demuestra así que la resiliencia, esa capacidad de adaptarte a lo que te da la vida y salir fortalecida hasta de lo peor, es esencial para seguir adelante.
Las consecuencias de una justicia que falla
En este último capítulo, tras la muerte de Rue, hay un momento realmente importante y es la charla que da Ali (Colman Domingo) sobre las consecuencias de ser adicto. "La primera causa de muerte en menores de 50 años es el fentanilo y no es una adicción, es un negocio", dice y no duda en señalar a los cárteles, a los que transportan estas sustancias, a la policía corrupta, a los gobiernos y a los abogados y políticos que defienden este entramado. La serie pone el foco en el problema, pero también en sus 'cómplices', en aquellos que tienen las herramientas para tratar de frenarlo y no lo hacen permitiendo que miles de personas se enganchen y terminen perdiendo la vida. El mensaje es claro respecto a la importancia de evitar estas sustancias porque lo más posible es que acaben contigo. Tras esa reflexión, Ali decide hacer justicia, esa que no siempre se logra por las vías legales, y mata a Álamo (Adewale Akinnuoye-Agbaje), el gran villano de esta historia. Levinson aprovecha la vía libre que otorga la ficción para dar su merecido a los malos con un tiroteo 'tarantiniano' cargado de sangre en el club y haciendo que Laurie (Martha Kelly) se suicide antes de entrar en prisión cuando la DEA rodea su casa.
Las drogas siempre dejan víctimas
Rue no pudo escapar de las drogas, aunque lo intentó. No sólo del consumo, sino del negocio que te engancha hasta dejarte sin aliento. El personaje de Zendaya, finalmente, murió injustamente en el sofá de Ali y su despedida nos dejó con el alma encogida mientras la veíamos abrazar a su madre a la vez que se resistía sin éxito a dejar este mundo. En el camino se encuentra con Fez, interpretado por el actor Angus Cloud, que murió en 2023 a causa de una sobredosis. Realidad y ficción se juntan en esta emocionante escena en la que los vemos disfrutar, quizás porque en ese otro plano han conseguido liberarse. Ellos son las víctimas de una sociedad y un sistema que no activa los mecanismos suficientes para salvar vidas.
El dolor es inevitable, pero siempre hay que seguir adelante
El dolor y la pérdida en todas sus facetas siempre ha estado muy presente en 'Euphoria', al igual que la religión como refugio. Pero, quizás, hay dos escenas que son realmente importantes tanto por el contenido de lo que se dice en ellas, como por lo que representan. La primera es en la que sale Lexi (Maude Apatow) con Cassie hablando sobre la biblia que Rue dejó en el sofá de su casa y que la llevó a leerla sacando una maravillosa conclusión que dice así: "En la biblia se muere todo el mundo por miles de motivos, pero aun así siguen adelante y ese es el mensaje: 'Pasan cosas malas, así de qué sirve preocuparse, qué clase de bien nos hace, pase lo que pase hay que seguir adelante, ahí está la clave'".
Esto es aplicable en la vida en general, pero también en la ficción donde descubrimos en esa otra secuencia destacada que Ali, a pesar de estar roto por la pérdida, viaja hasta la granja de la familia cristiana que acogió a Rue en el comienzo de esta tanda. Esos últimos momentos de 'Euphoria' son realmente bellos, creas o no, hay mucha tristeza en esos rezos, pero también se siente paz, la de saber que Rue ahora sonríe y ya sabemos que cuando sonríes, los demás también lo hacen, como dice Cassie. Así que, aunque duela despedirse de Rue, de Maddy, de Cassie y de los demás, hemos sonreído y aprendido que siempre hay que seguir adelante. Amén, Sam Levinson, por regalarnos una de las mejores series de todos los tiempos.

Marieta Taibó es editora de actualidad y cultura en Cosmopolitan y experta cine y series de televisión desde hace más de una década. Cuando no está escribiendo, la encontrarás delante de la pantalla analizando los últimos estrenos de Netflix, Prime Video, HBO Max, Disney+ y el resto de plataformas en ‘streaming’ para recomendar aquellos títulos interesantes o que lo van a petar. Entre crítica y noticias de ficción televisiva, entrevista a actores. En su grabadora encontrarás charlas de sus entrevistas con Blanca Suárez, Mario Casas, Úrsula Corberó, Ana de Armas, Miguel Ángel Silvestre, Leonardo Sbaraglia, Lily Collins, sí, ‘Emily in Paris’ o Christina Hendricks, la pelirroja de ‘Mad Men’, por citar algunos nombres. Fuera de la pantalla, además, te recomendará los mejores planes de ocio y gastro. En otras etapas profesionales, también ha escrito de moda y belleza. De hecho, es autora del ensayo ‘La cara secreta del negocio de la belleza’, de la editorial Almuzara. Marieta Taibo es Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con el Curso Superior de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo de la revista Elle y la Universidad Complutense. Sus primeros pasos como redactora fueron en la sección de economía de La revista de actualidad La Clave hasta que dio el salto a la de sociedad y cultura, su verdadera pasión. Posteriormente, trabajó en El Confidencial, y luego en la revista femenina AR como coordinadora de la agenda cultural y cabeza de la sección de cine. De ahí, dio el salto a las revistas Supertele y TP y en ellas estuvo diez años escribiendo de películas y series, labor que compaginaba como colaboradora de la revista Babylon Magazine haciendo reportajes en profundidad sobre cultura, hasta que llegó a Cosmopolitan hace seis años.

















