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¿Cuántas veces has oído eso de que desmaquillarse correctamente es el primer paso para tener una piel bonita? Y no sólo bonita, sino también sana, como recuerda la prestigiosa facialista Cristina Galmiche, formada en Francia con el mítico visagista Jean d'Estrées. “Es imprescindible limpiar la piel para disminuir el tamaño del poro, ya que este se dilata por el exceso de grasa, por las células muertas y por la suciedad externa, en la que se incluyen tanto el maquillaje, como la contaminación ambiental, que deterioran y envejecen la piel. Además, el poro se hace mayor cuando la piel está deshidratada (es como si quisiera absorber el agua del exterior) y cuando se disminuye la producción de colágeno, como ocurre con el paso del tiempo. Al limpiar la piel, permitimos que los productos que apliquemos posteriormente sean más eficaces. No funcionará igual un cosmético encima de una capa de suciedad que directamente en la piel”, asegura Cristina Galmiche.
Esta especialista es reconocida por el método de oxigenación manual que realiza en sus centros, pero independientemente de que vayas a una esteticista a hacerte una limpieza en profundidad una vez al mes (aconsejable), lo que está claro es que deberías desmaquillarte o limpiarte la piel todos los días en casa antes de acostarte. Ahora bien, ¿con qué limpiarte y retirar el producto? Algodones, tisús, toallas de microfibra… “Es muy importante que esta limpieza sea lo más respetuosa, ya que al limpiar, si lo hacemos con productos no adecuados para nuestro tipo de piel, también estamos alterando la barrera cutánea”, explica el farmacéutico Héctor Núñez.
Núñez es partidario de usar toallas desmaquillantes de microfibra, en lugar de algodón, para limpiar la piel, debido a las particularidades de este tejido. “Las toallas desmaquillantes de microfibra, al presentar muchos 'pelitos',a tienen una mayor capacidad de absorción de aquel producto o residuo que queremos retirar”.
¿Por qué las toallas de microfibra son más eficaces?
Está claro que no sustituyen a los cosméticos que usamos para desmaquillarnos o para realizar la doble limpieza, pero las toallas de microfibra son un elemento fundamental a la hora de hacer la limpieza o el desmaquillado del cutis, pues resultan muy potentes y no erosionan la piel. “Las toallas de microfibra son accesorios que nos van a permitir retirar al máximo residuos de maquillaje e, incluso, fotoprotector, que no es fácil de quitar. Y lo mismo cuando utilizamos un aceite o bálsamo limpiador, que no se aclaran con mucha facilidad, pero queremos darle salida”.
Además, como señala el farmacéutico, fundador de Cosmetocrítico, también son una buena solución cuando no vas maquillada ni llevas puesto un solar y te limpias la piel de manera menos intensa, con una simple agua micelar.
Ahora bien, ¿qué hace de las toallas de microfibra un artículo más conveniente que los tradicionales discos de algodón? ¿Por qué deberíamos sustituirlos? “La clave está en que tienen una mayor superficie de contacto y, a mayor superficie de contacto, mayor arrastre, por lo que eliminan mejor el maquillaje y otros cosméticos. Podemos ver que con un disco de algodón necesitamos varias pasadas, mientras que con una toalla desmaquillante de microfibra con una es suficiente. Por tanto, dañamos menos la piel, a lo que se suma que el tejido es mucho más suave”.
¿Sirven para todo tipo de pieles?
“Si se utilizan como se debe, de forma suave y sin frotar, como si la cara fuera una bandeja de horno, las toallas de microfibra pueden usarse en cualquier tipo de piel. A la única persona que no se las recomendaría es a aquella que vaya a ser descuidada con la limpieza de estas toallas”, aconseja el farmacéutico.
Porque, sí, aquí viene una ventaja y una desventaja que hay que contemplar. Las toallas de microfibra para desmaquillarse tienen la ventaja de que se pueden reutilizar, lo que además de ser un ahorro, se convierte en un gesto ecológico. No tenemos que tirarlas cada vez que se usen, como sí hacemos con los discos de algodón. De paso que cuidamos nuestra cara también hacemos lo propio con el medio ambiente.
Ahora bien, frente a la comodidad de los productos desechables, está la incomodidad de tener que cuidar aquellos que vamos a seguir usando más de una vez. En el caso de las toallas de microfibra hay que mantener una escrupulosa higiene tras su uso. “Se deben limpiar al igual que una brocha de maquillaje para que no se conviertan en un foco de bacterias. Es lo mismo que haces con la toalla con la que te secas el cuerpo todos los días. En todo caso, siguiendo un protocolo básico, las toallas de microfibra presentan más beneficios que inconvenientes”, subraya.
Cómo conservar las toallas de microfibra y cuánto duran
La siguiente pregunta es de cajón: ¿cómo limpiar las toallas de microfibra con las que nos vamos a limpiar la cara? “Lo ideal sería tener una para cada día, pero los ideales son inalcanzables muchas veces por lo que vamos a ser prácticos. Para empezar, escoge las de color oscuro para retirar el maquillaje y las blancas para los días que vas con la cara sin nada. Tras cada uso debes limpiarlas con un detergente del tipo friegaplatos, así nos aseguramos de que las grasas del aceite desmaquillante o de otro producto se eliminan por completo. Una vez lavadas, déjalas secar completamente, que puede ser al aire libre bien extendidas o en el toallero para que circule el aire y puedan secarse en su totalidad”, sugiere el farmacéutico Héctor Núñez.
Dicho esto, conviene saber cuál es la vida útil de las toallas de microfibra. “Si las usas a diario, lo ideal es que tengas a mano tres o cuatro y las cambies cada dos o tres días. Y cuando hagas el cambio, lávalas en la lavadora (puedes meterlas con el resto de toallas) en un programa con agua a una temperatura inferior a 40 grados y nunca utilices suavizantes, pues recubren las fibras y van a hacer que pierdan su poder de limpieza, ni tampoco pongas agentes blanqueantes”.
Virginia de los Ríos es experta en Belleza y Grooming, temas de los que escribe habitualmente en Cosmopolitan: cremas faciales, cosmética corporal, tratamientos capilares, protocolos en cabina, perfumes, nuevos activos… Desde Dior a Chanel, pasando por Loewe, Sephora, Augustinus Bader o Cantabria Labs, sigue al milímetro los lanzamientos de las marcas del sector beauty, desde las más prestigiosas a las firmas nicho o las marcas low cost.
A esta periodista especializada en belleza y tratamientos –y a la que muy pocas cosas le harían renunciar a un pintalabios rojo satinado– le sigue apasionando, después de 15 años escribiendo sobre belleza, colarse en los laboratorios cosméticos para conocer cómo se desarrollan los ingredientes más punteros, destapar el frasco de las nuevas esencias y meter los dedos en los tarros de crema. Antes de que Instagram fuera un embrión, creó la plataforma The New Millesime, con el formato de tablero, para dar a conocer y analizar lo último en cosmética de lujo y lifestyle.
Virginia de los Ríos se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto, posteriormente se diplomó en Edición y Publicación de Libros por la misma universidad y tiene el Máster en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Fue profesora de Lengua y Literatura españolas durante dos años en la Universidad de St. Andrews (Gran Bretaña) y cuenta con una experiencia de más de dos décadas como periodista en distintos medios de comunicación, entre los que destacan algunas de las cabeceras de HEARST, como Elle, Cosmopolitan, Harper’s Bazaar, Men’s Health o Esquire. Además, ha sido redactora jefe de Women’s Health y ha colaborado en numerosos grupos editoriales y publicaciones de relevancia, como Prisa, Unidad Editorial, El Semanal XL, MujerHoy, Yodona, Fuera de Serie, etc.












