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Es uno de los hábitos, junto con el tabaco, que los médicos recomiendan evitar por sus efectos perjudiciales para la salud. Hablamos del alcohol y sus consecuencias a largo plazo. Con motivo del Día Mundial Sin Alcohol, que se celebra este 15 de noviembre, vamos a recordar algunas de ellas. A nivel inmediato, beber en exceso puede causar deshidratación, pérdida de coordinación y reflejos; con el tiempo, el abuso de alcohol se asocia con enfermedades muy diversas, tanto físicas como mentales. Ya hemos dicho muchas veces que la piel es el reflejo de nuestros hábitos y, por lo tanto, la piel también sufre con el consumo de estas sustancias.
Cirrosis hepática, pancreatitis y diversos tipos de cáncer, como el de hígado, boca y esófago, son algunas de las enfermedades asociadas. Además, el consumo prolongado de alcohol afecta el sistema cardiovascular, elevando el riesgo de hipertensión, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca. También tiene efectos en la salud mental, contribuyendo a trastornos como la depresión y la ansiedad.
Efectos del alcohol en la piel
El impacto del alcohol y el tabaco sobre la piel es brutal. Así lo explica la dermatóloga Ana Molina: "El alcohol nos envejece muchísimo. Destruye colágeno y elastina y, además, favorece esa apariencia de mejillas rosadas debido a que el alcohol dilata los vasos sanguíneos".
El consumo de alcohol, junto con la exposición al sol, es uno de los factores que más envejece nuestra piel. No es difícil imaginar lo que esta sustancia provoca en nuestro cuerpo. Sabemos que el principal aliado de nuestra piel es la hidratación y el alcohol es conocido por provocar deshidratación a pasos agigantados, lo que reduce la cantidad de agua en la piel, dejándola seca, opaca y propensa a arrugas finas.
La falta de hidratación también puede hacer que el cutis luzca más envejecido y menos elástico. Además, provoca dilatación de los vasos sanguíneos, lo que puede ocasionar enrojecimiento facial y, en personas con tendencia, exacerbar afecciones como la rosácea. A largo plazo, el consumo excesivo de alcohol puede interferir con la función hepática, que es crucial para eliminar toxinas del cuerpo. Esto puede llevar a una acumulación de impurezas que se reflejan en la piel, causando problemas como acné o irritación. Todo ventajas, vaya.
"El alcohol es uno de los peores enemigos, puesto que deshidrata nuestro organismo a nivel general, y afecta, por supuesto, también a la piel, haciendo que se vea poco saludable. Puede llegar a agravar brotes de acné, psoriasis o rosácea", explica la Dra. Yaiza Acosta, nutricionista y colaboradora de MARNYS.
Todo esto sin contar el nivel de azúcar de las bebidas que acompañan a los cócteles. No sólo se ha demostrado que el exceso de azúcar nos predispone al envejecimiento prematuro de nuestra piel, lo que supone una piel más reactiva con tendencia a picor y enrojecimiento, sino que también, como sostiene la doctora Acosta, es "causante de procesos de inflamación en el organismo y pueden estimular la producción de sebo, causando acné".
Sin embargo, puesto que estamos en el Día Mundial sin Alcohol, en vez de hablar de cómo afecta el alcohol, vamos a ver lo que pasa en nuestra piel cuando lo dejamos. "Cuando dejas de consumir alcohol, tu piel puede experimentar una serie de cambios positivos debido a la reducción de sus efectos deshidratantes y tóxicos", sostiene David Fernández Polo, 'skin expert' de Paula’s Choice España.
Qué ocurre en la piel cuando dejamos de beber alcohol
- Mejora de la hidratación. El alcohol es diurético, lo que significa que provoca pérdida de líquidos en el cuerpo, dejando la piel deshidratada y tirante. "Al dejar el alcohol, tu piel retiene más humedad, lo que puede hacer que se encuentre más suave y menos deshidratada", explica Fernández.
- Reducción de la inflamación. El alcohol puede causar inflamación en el cuerpo al dilatar los vasos sanguíneos, lo que a menudo se refleja en la piel con enrojecimiento, hinchazón o, incluso, rosácea. "Al eliminar el alcohol, es probable que se reduzca la inflamación, ayudando a una apariencia y un tono más uniforme", explica.
- Mejora del acné. Si tienes piel con tendencia al acné, el alcohol puede empeorarlo debido a su impacto en el sistema inmune. Además, muchas bebidas alcohólicas están cargadas de azúcar, lo que provoca que, como sostiene el experto, "los niveles de insulina aumenten, inflamando aún más la piel y empeorando el acné".
- Apariencia más joven. El alcohol acelera el envejecimiento de la piel debido a la deshidratación y al exceso de radicales libres que genera: "Al dejarlo, la piel puede recuperar parte de su firmeza, elasticidad y luminosidad, lo que puede ayudarte a lucir más joven".
El experto advierte que estos cambios no suelen ocurrir de la noche a la mañana, pero a las pocas semanas o meses sin alcohol es común notar una mejoría significativa en la salud de la piel. "Estos cambios en la piel tras dejar el alcohol pueden variar de una persona a otra y los resultados no son inmediatos. Sin embargo, sí que hay algunos patrones generales en términos de tiempo que pueden servir de forma aproximada", matiza.
Cambios que pueden notarse más rápido (en las primeras semanas sin alcohol)
- Mejora de la hidratación: notarás que tu piel se siente menos seca y más suave e hidratada.
- Reducción de brotes de acné: si tu piel es propensa a brotes de acné, en las primeras semanas podrás notar una mejora.
- Mejora del tono de piel: la piel comienza a verse menos apagada y más uniforme.
Cambios que tardan más tiempo en notarse (tras meses sin beber alcohol)
- Reducción del enrojecimiento: poco a poco la piel se va calmando y los vasos sanguíneos vuelen a la normalidad.
- Aumento de la producción de colágeno y elastina: al disminuir el estrés oxidativo, la hidratación y la capacidad de las células para recuperarse aumenta. La piel comienza a funcionar de manera más saludable y eficiente, y a recuperar firmeza y elasticidad.
- Apariencia rejuvenecida: la piel comienza a verse más firme, luminosa y saludable.
Isa Espín es periodista especializada en moda, belleza y estilo de vida. Escribir es su profesión y usarse como conejillo de indias, para probar todas las tendencias cosméticas, su pasión. Tiene una manía: no puede llevar más de seis meses el mismo corte de pelo y ya no recuerda cómo son sus uñas sin pintar. Le encanta probar diferentes tipos de maquillaje, coleccionar perfumes y las cremas naturales. A lo mejor se olvida las llaves en casa, pero un buen iluminador facial, un eyeliner y una máscara de pestañas son obligatorias en su bolso. Estudió el Grado en Documentación y el Grado en Periodismo en la Universidad de Murcia. Además, cuenta con el posgrado de Locución y Presentación de Televisión, de RTVE, y el de Marketing Digital de Moda, de la UCJC, de Madrid. Tuvo un blog de moda y belleza que terminó derivando en su propia newsletter personal y ha trabajado en varios medios como redactora y Social Media.
Lleva una década escribiendo en medios digitales. Ha trabajado para La Verdad, XLSemanal (ABC) y 20minutos, entre otros. Actualmente, colabora en Cosmopolitan y Mujer.es. Es adicta a las gangas, enamorada del café y la gastronomía, y -en su tiempo libre- practica ballet. Experimentar es lo suyo, a veces las cosas le salen bien y otras veces, se ríe y nos las cuenta.
















