Hablar de ácidos puede parecer un asunto complicado y peligroso, reservado a esos cerebritos que sacaban sobresaliente en química. Y todavía da más miedo si los ácidos de los que estamos hablando son para aplicárselos a la cara. Pero que no cunda el pánico. Es verdad que los ácidos pueden entrañar riesgo si no sabes cómo usarlos, pero si algo está claro también es que todos los cosméticos que salen al mercado han sido visados por los organismos competentes y tienen todas las garantías. Aunque esto no debe relajarte en exceso, pues no es menos cierto que, dependiendo de cómo te apliques esos productos, de tu tipo de piel, de si tienes alguna afección cutánea y hasta de cómo los combines, puedes hacerte un pequeño estropicio en la cara.

La piel, y especialmente la del rostro, es un material muy sensible y delicado, así que antes de extender sobre ella un cosmético que contenga ácido, ten la precaución de preguntar al farmacéutico o a tu médico y enterarte bien de qué te estás poniendo, para qué y cómo va a interactuar con tu piel. Que le funcione genial a tu mejor amiga no es razón de peso para probarlo tu también sin haberte informado lo suficiente.

Dicho esto, la primera pregunta es obvia: ¿qué es exactamente el ácido azelaico? El doctor Antonio Ortega, de Clínica Menorca, nos la explicación científica: “El ácido azelaico es un tipo de ácido dicarboxílico, que se obtiene de cereales como el trigo, la cebada o el centeno. Se trata, en definitiva, de un ácido natural”.

¿Para qué se usa el ácido azelaico?

En cosmética habrás oído que hay diferentes ácidos: ácido glicólico, ácido salicílico, ácido hialurónico, etc. y cada uno tiene su aplicación. El ácido azelaico, en concreto, según explica el dermatólogo, tiene propiedades antibacterianas, antiinflamatorias, antioxidantes y despigmentantes. Con estos beneficios para la piel se utiliza para tratar distintas afecciones, además de para afinar la textura de la piel y reducir el enrojecimiento.

Combate el acné

Verás que algunos productos para tratar granitos llevan en su composición ácido azelaico. “Mejora el acné, de leve a moderado, gracias a su acción antiinflamatoria y bactericida. De hecho, actúa sobre la bacteria causante del acné (Propionibacterium acnes), alterando su pH. Además, como también tiene propiedades antiseborreicas, ayuda a reducir el exceso de grasa, uno de los factores asociados al acné”, explica el doctor Ortega.

Equilibra las pieles grasas

“Va muy bien a pieles grasas, no necesariamente acneicas. Otra virtud del ácido azelaico es que además tiene propiedades queratolíticas, por lo que ayuda a disminuir el engrosamiento de la piel, evitando que se obstruyan los poros, algo frecuente en las pieles grasas”.

Trata la rosácea

El especialista señala que debido a sus propiedades antiinflamatorias, el ácido azelaico es bien tolerado por pieles sensibles, por lo que es frecuente que se incluya como uno de los componentes de las cremas cosméticas que tratan imperfecciones de como la rosácea. “El ácido azelaico disminuye la hinchazón, el enrojecimiento y algunos granitos que provoca la rosácea en la piel”, puntualiza.

Difumina las manchas

El ácido azelaico es uno de los más versátiles y agradecidos en las pieles con problemas, pues también podemos encontrarlo en las fórmulas que tratan las manchas e la piel. “Esto se debe a que tiene propiedades antioxidantes y despigmentantes, al inhibir la enzima tirosinasa, encargada de la producción de la melanina y que, al activarse, provoca las manchas en la piel”.

Para todas las pieles

Una de las mejores cosas del ácido azelaico es que tiene una excelente tolerancia, a pesar de que sobre la piel realiza una exfoliación, aunque es muy suave, lo que hace que pueda ser utilizado por todas las pieles. “Incluso es apto para las pieles sensibles. Y también lo pueden utilizar mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, sin riesgos. Si la piel es hipersensible, se recomienda empezar usándolo en días alternos y ver cómo reacciona esta”, matiza el dermatólogo de Clínica Menorca.

Si a estas alturas crees que eres una candidata perfecta para una crema con ácido azelaico, no corras, aún te queda otra cosa por saber antes de adquirir cualquier producto, y es la cantidad de este activo que deben contener el cosmético de uso tópico para que sea efectivo sobre tu piel. “En las cremas cosméticas convencionales o en las de dermocosmética podemos encontrar concentraciones entre de entre el 4% y el 9%. A partir del 10% ya hablamos de un tratamiento con receta médica, que puede llegar a incluir concentraciones de hasta un 20%”.

Alerta, no mezclar

Una de las cuestiones más importantes a la hora de usar productos de distinta gama o con distintos activos es revisar con un especialista si pueden combinarse o no. En este caso particular, Ortega nos aclara las dudas: “El ácido azelaico no debe combinarse, especialmente en la misma rutina, con retinoides, ácido glicólico ni vitamina C. Si queremos mezclarlos, que sea en noches alternas, pero es importante empezar con los ingredientes nuevos de uno en uno y progresivamente para ver cómo reacciona la piel.

Por el contrario, el ácido azelaico combina muy bien con niacinamida para tratamientos despigmentantes y seborreguladores. Y está especialmente indicando en pieles con programas de hiperpigmentación como el melasma, así como en aquellas pieles que tienen problemas de granitos y marcas residuales de acné”.

Y si te va muy bien, no te emociones: “Como todos los ácidos deberíamos usarlos únicamente como tratamientos puntuales. Un mínimo de cuatro semanas, y mejor por las noches, aunque puede usarse por las mañanas”. Y una última cosa importante sobre la que nos alerta el dermatólogo: “Nunca hay que empezar ningún tratamiento en verano. En cualquier caso, será el dermatólogo, especialmente cuando hablamos de dosis altas, quien establezca el protocolo en función de cada caso a tratar”.

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Virginia de los Ríos es experta en Belleza y Grooming, temas de los que escribe habitualmente en Cosmopolitan: cremas faciales, cosmética corporal, tratamientos capilares, protocolos en cabina, perfumes, nuevos activos… Desde Dior a Chanel, pasando por Loewe, Sephora, Augustinus Bader o Cantabria Labs, sigue al milímetro los lanzamientos de las marcas del sector beauty, desde las más prestigiosas a las firmas nicho o las marcas low cost.

A esta periodista especializada en belleza y tratamientos –y a la que muy pocas cosas le harían renunciar a un pintalabios rojo satinado– le sigue apasionando, después de 15 años escribiendo sobre belleza, colarse en los laboratorios cosméticos para conocer cómo se desarrollan los ingredientes más punteros, destapar el frasco de las nuevas esencias y meter los dedos en los tarros de crema. Antes de que Instagram fuera un embrión, creó la plataforma The New Millesime, con el formato de tablero, para dar a conocer y analizar lo último en cosmética de lujo y lifestyle.

Virginia de los Ríos se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto, posteriormente se diplomó en Edición y Publicación de Libros por la misma universidad y tiene el Máster en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Fue profesora de Lengua y Literatura españolas durante dos años en la Universidad de St. Andrews (Gran Bretaña) y cuenta con una experiencia de más de dos décadas como periodista en distintos medios de comunicación, entre los que destacan algunas de las cabeceras de HEARST, como Elle, Cosmopolitan, Harper’s Bazaar, Men’s Health o Esquire. Además, ha sido redactora jefe de Women’s Health y ha colaborado en numerosos grupos editoriales y publicaciones de relevancia, como Prisa, Unidad Editorial, El Semanal XL, MujerHoy, Yodona, Fuera de Serie, etc.