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Las redes sociales son muy útiles para estar al día de las tendencias y ponerse al tanto de las novedades del sector. Sin embargo, a veces, también es una plataforma de afirmaciones virales, que son consideradas como verdades universales, y pueden llamar a error. Ya lo decía la directora de belleza Mariana Portocarrero, en la newsletter de COSMOPOLITAN: "En el mundo de la belleza siempre hay un ruido constante: hay ingredientes activos que un día están de moda y al siguiente pasan a ser demonizados y todo el mundo tiene una opinión sobre lo que funciona o no".
Al final, frente a tantas opiniones contradictorias, la única opción es confiar en los expertos, que son lo que realmente saben. "Uno de los mitos que más escucho en mi día a día es que los productos naturales, sin siliconas o parabenos, son mejores. ¿Mejores en qué? ¿Comparados con qué? Por lo general, las personas que defienden esa idea no suelen responder a estas dos preguntas", señalaba Portocarrero.
"¿El caso que nos ocupa hoy? Las siliconas no son necesariamente malas", sentenciaba. Tomo el relevo de esta afirmación, con motivo de unas declaraciones que ha dado la farmacéutica Helena Rodero, experta en cabello.
Sulfatos y siliconas en los productos para el pelo, ¿sí o no?
"¿Sabías que si usas champú sin sulfatos, acondicionadores sin siliconas y además te enjuagas con agua fría va a ser garantía de pelo estropajo?", explicaba la experta en su perfil de Instagram. Vamos a profundizar un poco en este tema porque se trata de algo bastante polémico.
Ya hemos visto en alguna ocasión que la eficacia no tiene necesariamente que ir de la mano de la salud, sobre todo en caso del uso injustificado de productos médicos para fines estéticos. Por ejemplo, el caso de los productos con análogos de prostaglandinas, como el Lumigan, pensado para el tratamiento de la hipertensión ocular y el glaucoma, que se hizo viral por sus posibles efectos secundarios de crecimiento rápido de las pestañas. ¿Es un producto eficaz para el fin que fue creado? Sí. Puede tener efecto de elongación de pestañas? Sí. ¿Es adecuado usarlo sin recomendación médica para un fin estético y sin control? De ningún modo. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con el tema que nos ocupa hoy.
Los sulfatos son a los champús, lo que las siliconas a los acondicionadores. Y no al revés. ¿Esto qué quiere decir? Que no hace falta que un champú lleve siliconas, pero en el caso del acondicionador sí va a ser necesario, sobre todo en casos de pelo decolorado o con mechas. La siliconas no son buenas ni malas, depende del tipo de cabello para el que esté indicado el cosmético que las contenga. Además, hay varios tipos de siliconas, unas son solubles en agua y otras no, y eso es lo que hay que tener en cuenta. Piensa que el acondicionador no lo aplicas en la piel, pero frente al miedo a la acumulación de producto y posible apelmazamiento, busca que el tipo de silicona sea la amodimeticona.
Por su parte, la experta explica que los champús sin sulfatos no limpian adecuadamente el cuero cabelludo: "Lo que va a provocar es sobrecrecimiento de los hongos, descamación, picor y aparente sequedad".
"Los sulfatos son los tensioactivos más potentes, son los que tienen mayor poder de limpieza y los más desengrasantes. Cuando usamos el sulfato inadecuado, con la frecuencia incorrecta o frotamos en exceso el producto sobre el cuero cabelludo, puede provocar irritación, caspa, más grasa y sequedad en la fibra capilar. Por otro lado, si un cuero cabelludo nunca usa un sulfato para higienizarse, probablemente el problema se le agrave e incluso pueda desencadenar en dermatitis seborreica", señala.
La experta explica que los sulfatos más extendidos son el Lauryl sulfato sódico y el Laureth sulfato sódico; un cuero cabelludo graso puede usar ambos, aunque el primero es más potente y en ciertos casos donde haya mucha suciedad, será el de elección: "Normalmente mi consejo es seleccionar el Laureth ya que incluso lo pueden usar cueros cabelludos secos o normales. Como norma general debe buscarse una fórmula que incluya Laureth con otros detergentes más suaves e intercalar su uso con otro champú que no contenga sulfatos".
Ante la duda o necesidades específicas, lo mejor siempre es preguntar a un experto.
Isa Espín es periodista especializada en moda, belleza y estilo de vida. Escribir es su profesión y usarse como conejillo de indias, para probar todas las tendencias cosméticas, su pasión. Tiene una manía: no puede llevar más de seis meses el mismo corte de pelo y ya no recuerda cómo son sus uñas sin pintar. Le encanta probar diferentes tipos de maquillaje, coleccionar perfumes y las cremas naturales. A lo mejor se olvida las llaves en casa, pero un buen iluminador facial, un eyeliner y una máscara de pestañas son obligatorias en su bolso. Estudió el Grado en Documentación y el Grado en Periodismo en la Universidad de Murcia. Además, cuenta con el posgrado de Locución y Presentación de Televisión, de RTVE, y el de Marketing Digital de Moda, de la UCJC, de Madrid. Tuvo un blog de moda y belleza que terminó derivando en su propia newsletter personal y ha trabajado en varios medios como redactora y Social Media.
Lleva una década escribiendo en medios digitales. Ha trabajado para La Verdad, XLSemanal (ABC) y 20minutos, entre otros. Actualmente, colabora en Cosmopolitan y Mujer.es. Es adicta a las gangas, enamorada del café y la gastronomía, y -en su tiempo libre- practica ballet. Experimentar es lo suyo, a veces las cosas le salen bien y otras veces, se ríe y nos las cuenta.















