El K-pop nació como un fenómeno muy local ligado a la industria musical surcoreana y a un consumo regional que durante años lo mantuvo dentro de sus propios límites culturales. Sin embargo, en pocas décadas ha pasado a convertirse en una de las industrias pop más influyentes del mundo. Hoy llena estadios en distintos continentes, domina plataformas digitales y convive en igualdad de condiciones con el pop occidental en la conversación global. Y es que lo que comenzó como una escena cultural específica se ha transformado en un ecosistema internacional en el que conviven grupos como BLACKPINK, Stray Kids o SEVENTEEN, y donde el éxito ya no se mide en términos nacionales, sino en alcance global, impacto digital y comunidades transnacionales. Aprovechando que BTS, otro de los grupos más destacados de este género, actuará en nuestro país con dos conciertos en el Riyadh Air Metropolitano los días 26 y 27 de junio, hablamos con expertos sobre este prodigio musical.

En este salto de escala que ahora podemos ver, hay algo importante que se repite y es que el K-pop no ha crecido de forma lineal, sino por capas. Para comprenderlo, varios especialistas en K-pop, Hallyu (la ola coreana) y fenómenos 'fandom' nos dan todas las claves. CedarBough Saeji, profesora en la Universidad Nacional de Pusan y especializada en Hallyu, nos lo resume de forma sencilla al explicar que "cada etapa del K-pop construyó la siguiente", dice. Esta idea ayuda a entender el motivo por el que no se trata de un fenómeno repentino, sino de una expansión progresiva donde el 'fandom', la tecnología y la industria han ido ayudándose mutuamente.

Por su parte, Gyu Tag Lee, investigador y experto en Estudios Culturales y K-pop en la Universidad George Mason, nos explica que la expansión mundial del género se debió a que muchos de los factores que luego funcionaron en la era digital ya estaban presentes desde los años 90 en el propio K-pop, como en "vídeos musicales visualmente impactantes y distintivos (como ‘Gangnam Style’), música centrada en la interpretación, un estilo de moda único y una estrecha relación con los fans", asegura. Sin embargo, esa evolución de años se suele ordenar en lo que la industria y los fans llaman generaciones, una herramienta que, como señala el académico, "no se define sólo por el debut de los artistas, sino por sus estilos musicales, sus imágenes, las plataformas que utilizan y los mercados a los que se dirigen".

frankfurt am main, germany november 11: psy (c) performs gangnam style onstage during the mtv emas 2012 at festhalle frankfurt on november 11, 2012 in frankfurt am main, germany. (photo by kevin mazur/wireimage)
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A partir de ahí, dichas generaciones funcionan como una especie de mapa. La primera, a finales de los años 90 con grupos como H.O.T. o S.E.S., consolida el sistema 'idol' en un entorno que todavía estaba dominado por la televisión y por el consumo nacional. La segunda, con nombres como BIGBANG, Girls' Generation o Super Junior, empieza a abrir la puerta a Asia gracias a internet y a los primeros 'fandoms' organizados de manera 'online'. Y es, precisamente, en esa transición donde el K-pop deja de ser sólo un producto local para empezar a pensar en circulación internacional.

La tercera generación es la que termina de cambiarlo todo. Con BTS, EXO o BLACKPINK, el K-pop entra en la era del 'streaming' internacional. Aquí es donde Grace Kao, profesora de Sociología, Etnicidad, Raza y Migración en la Universidad de Yale, establece un punto de inflexión claro asegurando que "BTS ha sido el centro de la expansión global del K-pop". Habla de que esto ha ocurrido no sólo por su éxito comercial, sino también porque su visibilidad ha cambiado la forma en la que la cultura coreana circula en Occidente. Ese cambio no es sólo musical, sino también demográfico."En sus conciertos se puede ver gente de entre 18 y 65 años", apunta, subrayando también cómo el 'fandom' se ha ampliado mucho más allá del estereotipo adolescente.

topshot k pop boy group bts perform during their concert at gwanghwamun square in seoul on march 21, 2026. south korean megastars bts reunited on march 21 for their first show in nearly four years, blowing away enormous crowds in seoul for a k pop extravaganza livestreamed to millions more worldwide. (photo by kim hong ji / pool / afp via getty images)
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De la misma forma, Mathieu Berbiguier, investigador y profesor adjunto de Estudios Coreanos en la Universidad Carnegie Mellon, nos insiste en que el papel del grupo compuesto por Jin, Suga, J-Hope, RM, Jimin, V y Jungkook no es tanto el de "excepción" como el de amplificador de dinámicas que ya existían en la industria: "BTS se convirtió en el ejemplo al que la gente recurre porque resolvieron una tensión que llevaba tiempo existiendo de una manera especialmente comprensible a nivel mundial: la imagen de grupo emergente de una discográfica pequeña, la aparición de los nombres de los compositores y productores en los créditos, temas personales y sociales, y una comunicación directa y constante con los fans".

BTS se convirtió en el ejemplo al que la gente recurre porque resolvieron una tensión que llevaba tiempo existiendo de una manera especialmente comprensible a nivel mundial


A partir de la cuarta generación (con grupos como Stray Kids, ATEEZ o ENHYPEN) el cambio ya no es de expansión al mundo, sino de adaptación a un entorno que ya se encuentra completamente globalizado. Gyu Tag Lee nos explica que, tras BTS, "todos los nuevos grupos debutan sabiendo que su música será global desde el inicio y es que el grupo transformó la concepción que tenía la industria de quién era su público, dónde se encontraban sus mercados y cómo debía producirse, promocionarse y consumirse el K-pop en la era de la globalización". Esto implica que la industria ya no diseña estrategias para salir al mundo, sino que nace directamente con esa expectativa. En la quinta generación, este proceso se intensifica aún más con el término de viralidad, donde plataformas como TikTok condicionan tanto la estética como la duración y circulación de los nuevos lanzamientos.

En este contexto, Berbiguier introduce una matización clave que atraviesa todo el fenómeno de 'BTS' y es la idea de que la expansión global no elimina la autenticidad, sino que la transforma. "Cuando los códigos que antes se consideraban auténticos se incorporan al sistema industrial, el público empieza a buscar nuevas formas de autenticidad", explica, apuntando, además, a que elementos como la cercanía con los fans, la destreza vocal y de baile, los créditos de composición de los propios integrantes de los grupos o el relato de esfuerzo no desaparecen, sino que se convierten en parte del propio lenguaje del K-pop. Así, nos explicó también que "la autenticidad en el K-pop no es una cualidad fija que un artista tenga o no tenga, sino algo que se representa, se reivindica y se cuestiona continuamente".

La autenticidad en el K-pop no es una cualidad fija que un artista tenga o no tenga, sino algo que se representa, se reivindica y se cuestiona continuamente


A pesar de que BTS se ha convertido en un fenómeno que ha hecho mirar directamente a la industria musical coreana, hay un elemento que les ha ayudado a conseguirlo: el idioma inglés. La académica Saeji nos comenta lo siguiente: "Ellos están llevando el K-pop a todas partes, pero esto coincide con su decisión de utilizar más el inglés en su música, ya que, lamentablemente, parte del gran público sigue prefiriendo el inglés al coreano". Así, explica algo con lo que muchos fans pueden coincidir y es que "muchas de sus canciones en coreano gozan de una enorme popularidad entre su 'fandom', pero para conseguir tiempo de emisión y atraer a nuevas audiencias, los temas en inglés han resultado eficaces", confirma.

new york, ny may 21: (exclusive coverage) v, suga, jin, jungkook, rm, jimin, and j hope of the k pop group bts visit the empire state building on may 21, 2019 in new york city. (photo by steven ferdman/getty images for esb)
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Más allá de los récords, las listas de ventas o la expansión de la industria, el impacto del K-pop también se mide en términos de representación. Aunque BTS fue el gran acelerador que llevó la música coreana a una visibilidad sin precedentes en el mercado internacional, el camino abierto ha permitido que nuevas generaciones de artistas, como BOYNEXTDOOR, CORTIS o Katseye, sigan ampliando la presencia de rostros asiáticos y de diferentes orígenes en la cultura pop actual. En este sentido, Grace Kao destaca que para muchas minorías raciales y étnicas en países occidentales "resulta estimulante ver a personas de orígenes diferentes sobre los escenarios, pues casi todas las estrellas del pop en EE.UU. son blancas o negras, con una población hispana en aumento, pero casi ningún asiático".

Lejos de ser una tendencia pasajera o un fenómeno nacido de la noche a la mañana, el K-pop representa décadas de evolución, adaptación y diálogo constante entre industria, artistas y audiencias en todo el mundo. Desde los primeros pasos del sistema de 'idols', en los años 90, hasta los actuales grupos diseñados para un público global, cada generación ha construido la siguiente y ha redefinido qué significa ser una estrella pop en el siglo XXI. BTS marcó un antes y un después al demostrar que un grupo surcoreano podía liderar la conversación musical mundial, pero su legado también se encuentra en el camino que ha abierto para nuevas generaciones de artistas y en una comunidad internacional de fans que no sólo consume música, sino que también la traduce, la comparte y le da nuevos significados. Y quizás ahí esté la verdadera fuerza del K-pop y es en su capacidad para convertirse en un lenguaje cultural compartido que, sin dejar de mirar a Corea del Sur, pertenece cada vez más al mundo entero.

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Álvaro Alonso es redactor de actualidad y ‘celebrities’ en Cosmopolitan y experto en famosas y cultura Y2K desde hace varios años. Si no está escribiendo, seguramente esté encontrando las mejores anécdotas y contenidos en redes sociales sobre los años 2000s y las tendencias de moda que vuelven a llevarse hoy en día. Es un apasionado de los realities show, por lo que conoce al detalle las vidas de las hermanas Kardashian y todas esas palabras y expresiones de la cultura pop que la Generación Z utiliza. 

En su día a día en Cosmopolitan, Álvaro Alonso está enfocado a la redacción de contenidos de celebrities y actualidad, siempre con tilde ‘fashion’, pues es un apasionado de las pasarelas. No se le escapa ningún contenido que se haga viral en Instagram, Twitter y TikTok. Conoce muy bien las redes, pues compagina la redacción con la creación de contenidos, sobre todo en TikTok, donde comparte vídeos non-stop. Álvaro Alonso está graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos y estudia un Máster en Comunicación Audiovisual en la Nueva Era Digital por la Universidad Complutense de Madrid. 

Comenzó a escribir como redactor en una agencia de comunicación sobre contenido de actualidad en la Comunidad de Madrid, pasando por varios medios digitales e impresos como Togayther, donde escribe cada vez que puede sobre moda, televisión, ‘celebrities’ y contenido enfocado desde la perspectiva LGTBI. De la misma forma, en Why Not Magazine colabora de manera frecuente, hablando sobre temas de cultura, música y televisión.