Tenemos aprendida la lección y todas conocemos de sobra los efectos que el sol tiene en la piel. Desde hace tiempo sabemos que los rayos UV son el gran acelerador del fotoenvejecimiento, pero sin embargo, ahora sabemos que no es el único factor. En pleno verano y con el termómetro rondando los 40 grados, nos hemos preguntado algo... ¿Puede el calor envejecer también la piel? La respuesta es rotundamente sí.

Los expertos han estudiado durante años los efectos del calor en nuestra piel y han puesto un nombre al descubrimiento: 'heat aging' o envejecimiento térmico. Se trata de un proceso que despierta el mecanismo autodestructivo de la piel, acelerando la flacidez y las arrugas profundas en tiempo récord (y a largo plazo).

Cuando la temperatura cutánea aumenta de forma reiterada, el calor deja de ser una simple sensación para convertirse en un estímulo biológico. Diversos estudios han demostrado que el calor puede aumentar la producción de radicales libres, favorecer procesos inflamatorios y activar metaloproteinasas (MMP), las enzimas implicadas en la degradación de componentes de la matriz extracelular, incluido el colágeno.

“La piel es un órgano vivo y reacciona al entorno. Cuando la temperatura sube mucho y la pérdida de agua transepidérmica nos predispone a la deshidratación celular, las líneas finas se marcan con mayor facilidad, especialmente en las zonas con menos producción de lípidos. No se trata de una arruga estructural, sino de microroturas de la superficie en una piel seca y tirante”, añade la farmacéutica Lucía Altozano, titular de la farmacia dermatológica Skinpharmacy Jorge Juan 34.

Los cambios de temperatura, un peligro para la piel

Para comprender el fenómeno del 'heat aging', un dato: ¿sabías que la temperatura normal de la superficie cutánea oscila entre los 32°C y los 34°C? Tan solo con diez minutos de exposición solar aumenta 6ºC la temperatura externa y a los 41°C, se alcanza el punto crítico en el que la célula empieza a deformarse internamente y entra en modo 'supervivencia'.

Es aquí cuando ocurren los problemas. "Por un lado, intervienen las llamadas proteínas de choque térmico, o HSP, unas moléculas que trabajan desde el interior y cuya única misión es la de 'abrazar', como si se tratase de un muro de contención, las estructuras vitales para que la célula no muera 'derretida'", explica la farmacéutica. "Paradójicamente, en la membrana exterior se dispara la orden de liberar a las metaloproteinasas de matriz (MMP), un tipo de enzimas que actúan como 'tijeras moleculares' para limpiar tejidos dañados. Ante una alerta de estrés térmico entran en un estado de 'falsa alarma' y actúan, literalmente, como si te estuvieras quemando, por lo que terminan devorando el colágeno sano y destruyendo la arquitectura de la piel", cuenta Altozano.

Por si fuera poco, el calor también aumenta la pérdida de agua transepidérmica, lo que hace que la piel se deshidrate antes. Por eso, durante una ola de calor, muchas personas notan el rostro más tirante, apagado, sensible o con las líneas más marcadas. ¡Todo tiene explicación!

Calor y manchas: una relación que va más allá de los rayos UV

Uno de los aspectos más curiosos del 'heat aging' es su relación con la pigmentación. Aunque solemos asociar las manchas exclusivamente a la exposición solar, cada vez hay más evidencia de que el calor también puede influir en los mecanismos implicados en la producción de melanina y en la aparición de manchas.

“Hay personas que utilizan protección solar todos los días de forma correcta y, aun así, observan cómo sus manchas empeoran durante los meses más cálidos. El calor puede formar parte de la explicación. Esto resulta especialmente evidente en el melasma, una alteración pigmentaria muy sensible a las altas temperaturas”, señala Ana Santamarina, experta en dermocosmética y fundadora de Santamarina Cosmetics.

Por eso, cuando hablamos de prevención de manchas, centrar la estrategia únicamente en la radiación UV puede resultar insuficiente. La visión actual del envejecimiento cutáneo incorpora el concepto de exposoma: todos los factores ambientales a los que estamos expuestos a lo largo de la vida y que dejan huella en la piel. El calor, junto con la contaminación, el estrés, la falta de sueño o el tabaco, forma parte de esa ecuación.

Qué hacer: proteger, hidratar y reparar

La protección solar de amplio espectro sigue siendo la herramienta más importante frente al envejecimiento ambiental. Sin embargo, una rutina completa también puede incluir activos que ayuden a reforzar la barrera cutánea y a mejorar la apariencia de las manchas y las irregularidades del tono. Los expertos recomiendan trabajar la piel desde tres frentes: protección, hidratación y reparación.

Protectores solares, escudos térmicos y antioxidantes

La cosmética tradicional de playa no basta y necesitas fórmulas híbridas que combinen filtros solares con potentes inhibidores enzimáticos. Cócteles antioxidantes potentes con vitamina C, niacinamida, resveratrol, extracto de té verde o determinados péptidos no evitan que la piel se caliente, pero ayudan a neutralizar los radicales libres.

Santamarina Cosmetics Beauty Defense SPF 50+

Beauty Defense SPF 50+

Santamarina Cosmetics Beauty Defense SPF 50+

Este protector solar de Santamarina Cosmetics combina fotoprotección de amplio espectro con filtros de última generación con ácido tranexámico y niacinamida, activos para ayudar a mejorar la uniformidad del tono y que ayudan a mantener la piel en mejores condiciones frente a las agresiones externas.

Hidratantes refrescantes

En lugar de aplicar cremas hidratantes densas (que pueden crear una película aislante que atrape el calor dentro), en verano opta por fórmulas más ligeras y suaves. Las texturas gel, por ejemplo, son ideales porque hidratan mientras refrescan y bajan la temperatura de la piel.

Garnier Crema Sorbete Hyaluron

Crema Sorbete Hyaluron

Garnier Crema Sorbete Hyaluron

Esta crema de textura ultraligera y fresca, tipo sorbete, se funde en la piel, aportando 48 horas de hidratación y bajando la temperatura de la piel hasta 3 grados. Contiene niacinamida y ácido hialurónico, para un efecto rellenador.

Nutricosmética solar

Los suplementos orales trabajan en la dermis profunda, que es donde se encuentra el colágeno más valioso. La nutricosmética solar aporta una dosis extra de colágeno y aminoácidos para que los fibroblastos puedan reconstruir rápidamente los huecos que las MMP han dejado tras la 'demolición térmica'. Además, sus antioxidantes se acumulan en la piel y actúan como un protector solar interno, elevando la resistencia celular frente al estrés térmico.

Ecran Gummies Sunnique

Gummies Sunnique

Ecran Gummies Sunnique

Con vitamina A y E, cobre y luteína, estas gominolas de Ecran preparan la piel frente al sol, contribuyen al bronceado de la piel y ofrecen protección antioxidante en un solo paso.

La importancia del after-sun

Entre sus funciones más valiosas, reduce la temperatura física gracias a sus fórmulas ligeras con ingredientes refrescantes que disipan el calor retenido de forma inmediata, bajando la piel del umbral crítico de activación de las defensas. Sus activos calmantes, la alantoína, el bisabolol o el aloe vera, desactivan la respuesta inflamatoria.

Darling Mist-Me After-Sun

Mist-Me After-Sun

Darling Mist-Me After-Sun

Esta bruma calmante e hidratante de Darling ha sido formulada para calmar, hidratar y restaurar la piel tras la exposición al sol. Enriquecida con aloe vera y extracto de Physalis Angulata, ayuda a reducir el enrojecimiento y la irritación provocados por la radiación solar, mientras que su combinación de antioxidantes y aceites nutritivos contribuye a restaurar la barrera cutánea.

Headshot of Cristina Cañedo

Cristina es redactora de belleza y estilo de vida en Cosmopolitan. Con más de cinco años de experiencia en revistas digitales, adora escribir tanto de tendencias de maquillaje, peinados, productos para el cuidado de la piel y ‘looks’ de celebridades como de cultura y ‘lifestyle’, en el sentido más amplio de la palabra: la verás firmando artículos sobre libros o música, pero también sobre juegos, frases para todo tipo de ocasiones o incluso sueños, un tema que capta mucho su interés desde hace tiempo.

Cristina se graduó en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III en el año 2017 y desde entonces no ha parado de escribir sobre todo aquello que le apasiona. Antes de aterrizar en Cosmopolitan realizó prácticas en varios medios locales y pasó por las redacciones de Enfemenino, Mia y Marie Claire, donde también ha publicado artículos y reportajes de moda, belleza y cultura.

Actualmente compagina su trabajo como redactora 'freelance' con otra de sus grandes pasiones, la fotografía musical. Si no está escribiendo frente al ordenador o buscando inspiración para sus temas, seguramente podrás encontrarla cámara en mano, en primera fila de un concierto cualquiera de Madrid.