Sabíamos que Irina Shayk tenía un tatuaje en el tobillo, pero por su diminuto tamaño ha pasado muchas veces desapercibido. Sin embargo, lo que no conocíamos es todo lo que esconde la discreta palabra que luce en la cara interna de su piel izquierdo. La modelo, que hace unos meses rompía su relación con Bradley Cooper, lo ha contando en una reciente entrevista para la versión estadounidense de la revista Harper's Bazaar.

Además de sincerarse sobre estos meses sin Bradley en su vida, la modelo ha hablado de una de las personas más especiales de su vida: su abuela Galina. Precisamente, eso es lo que pone en su tobillo. Hasta aquí todo bien. De hecho, cuando se lo hizo allá por 2014, desveló que se era un homenaje a ella. "Lo único que me hace fuerte cada día es tenerla a ella siempre conmigo", decía en una publicación en la que mostraba el diseño.

Irina Shayk reconoce que su tatuaje está dedicado a su abuela Galinda, espía rusa durante la Segunda Guerra Mundial. 
Pablo Cuadra//Getty Images

Ahora bien, lo que nos ha dejado alucinando es que Galina Shaykhlislamova, que así se llamaba la mujer, fue espía. ¿Cómo te quedas? "La madre de mi padre fue una de las mujeres más fuertes de mi vida", ha asegurado a la publicación. Y no es para menos, pues Galina trabajó para los servicios de inteligencia rusos de Stalin. Entre otras cosas, se dedicó a determinar las posiciones de los nazis. Tal y como cuenta Irina, estuvo en Segunda Guerra Mundial cuando tan solo tenía 19 años y consiguió salir sana y salva. Murió en 2013, a los 89 años.

Shayk también explica que cuando era niña fue criada por su madre, sus dos abuelas y su hermanas. La rusa asegura que criarse en este entorno de mujeres le enseñó que son ellas "las que pueden manejar todo. Las mujeres pueden criar a los niños, trabajar y, al llegar a casa..., ¡cocinar, limpiar y hacer el trabajo pesado!". Todo un alegato feminista con el que no podemos estar más de acuerdo. ¡Bravo!

Además de su tatuaje, esta increíble mujer, Galinda, inspiró el nombre de la hija que Irina tuvo con Bradley hace dos años, la pequeña Lea de Seine. Al menos, la primera parte de este. La segunda parte, como era de esperar, viene del río que recorre París, ciudad con la que Irina tiene una especial relación debido a sus profesión.

Lettermark


Anabel Sánchez Sierra es Project Manager de Branded Content en Hearst España. Creativa, curiosa y con alma 'techie', disfruta explorando nuevos formatos y formas de contar historias. Amante de los viajes, encuentra en cada destino una inspiración diferente para seguir ideando contenidos de marca que acerquen, que emocionen, que ayuden o que entretengan.