La desavenencia entre Irina Shayk y Bradley Cooper fue el ‘gossip’ más sonado de la pasada semana. Y no es para menos: la extenuante promoción que el actor llevó a cabo hace meses de ‘Ha nacido una estrella’ junto a Lady Gaga y su posterior actuación en la gala de los Oscars catapultó a Cooper al Olimpo de las ‘celebs’ más perseguidas en la actualidad —y por méritos propios—. De camino al éxito, un rumoreado triángulo amoroso entre la cantante y su pareja, Shayk, con quien rompía de forma mediática hace días sin dar alguna explicación pública —por el momento—.
Mismo silencio que ha mantenido la modelo que ha sabido capear con profesionalidad y entereza todos los comentarios que arrecían sobre su ex relación, de la cual parece haber pasado ya página si nos atenemos al ininterrumpido contenido en sus redes sociales. En concreto, esta imagen que compartía hace unas horas en Instagram y que lo dejaba bastante claro: al mal tiempo, buena cara —o buen ‘derrière—.
En medio de un paraje salvaje y ataviada con un bañador a los pies de una cascada, instantánea que no ha pasado desapercibida en el país americano. Medios estadounidenses como ‘Page Six’ o ‘E! News!’ ya titulan de ‘épica’ la normalidad con la que Shayk maneja su imagen pública después de dar por finiquitada una relación de cuatro años. Y desde aquí solo podemos aplaudir la firme decisión de Irina, quien desde el primer momento en que se hizo pública la desavenencia ha tenido que digerir decenas de titulares que la posicionaban de forma casi oficial como la ‘tercera en discordia’ en medio del triángulo.
Ahora Irina se toma la revancha y demuestra que nada ni nadie va a tumbarle la agenda profesional que se ha ganado a pulso siendo una de las maniquíes más cotizadas del globo durante casi una década.

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.













