La mayoría de comedias románticas que se estrenan no suelen inventar nada nuevo, pero, inevitablemente, consiguen engancharnos. Quizá es porque nos recuerdan a esas películas de los 90 que veíamos una y otra vez o porque, en el fondo, seguimos disfrutando de las mismas fórmulas: dos personas completamente distintas, una atracción inesperada y un montón de obstáculos por el camino.

Nos ocurrió recientemente con 'Off Campus', la serie de amor que arrasa en Prime Video, y ahora nos está sucediendo lo mismo con una nueva producción Netflix. Esta película se ha colado entre las más vistas de la plataforma e incluso ha alcanzado el número uno en varios países. Y después de verla, la verdad es que entendemos que haya sido así. Es entretenida, tiene momentos divertidos, personajes fáciles de seguir y esa capacidad de hacer que las casi dos horas de película pasen sin darte cuenta.

La historia de 'Turbulencias en la oficina' nos presenta a Jackie, interpretada por Jennifer Lopez, la CEO de la aerolínea Air Cruz, que ha convertido el trabajo en el centro absoluto de su vida. Es una directora brillante, perfeccionista y acostumbrada a tener el control de todo lo que ocurre a su alrededor. Su agenda está medida al minuto, las emociones ocupan poco espacio y las relaciones personales han quedado relegadas a un segundo plano. De hecho, la protagonista está tan convencida de que el trabajo y el amor no deben mezclarse que dentro de su empresa existe una norma muy clara de que las relaciones sentimentales entre empleados están prohibidas.

Y ya sabemos lo que ocurre siempre que una película empieza con una regla tan estricta... Todo cambia cuando aparece un nuevo compañero que empieza a desmontar poco a poco todas las certezas que ella llevaba años construyendo, Daniel Blanchflower, encarnado por Brett Goldstein, su abogado. Lo que comienza como una relación profesional entre letrado y directora, termina convirtiéndose en algo mucho más complicado. Porque cuando pasas tantas horas trabajando con alguien, mantener las distancias no siempre es tan fácil.

película turbulencias en la oficina
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Lo que más me atrapó de la película fue, sin duda, el tema de fondo y lo bonita que es visualmente. Refleja genial esa obsesión tan actual por el trabajo, el famoso 'workaholism'. Tanto Jackie como Sydney Bloom, interpretada por la divertidísima Betty Gilpin, que hace de su ayudante y mejor amiga, son el retrato perfecto de nuestra generación: no sabemos desconectar, estamos pegados al móvil las veinticuatro horas de los siete días de la semana y muchas veces medimos nuestro éxito sólo por lo que conseguimos en la oficina. Resulta genial esa crítica hacia este estilo de vida y, al final, nos hace reflexionar sobre la importancia de priorizar.

turbulencias en la oficina
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Por otro lado, es imposible no compararla con otra de las mejores comedias románticas de los últimos tiempos: 'Cariño, cuánto te odio', pues tiene exactamente esas mismas vibras de amor-odio en la oficina, ese juego del gato y el ratón donde compartir mesa hace saltar chispas y donde las normas de la empresa son el enemigo número uno a batir.

Pero es que, además de engancharte por la historia, la película entra por los ojos. Visualmente es una fantasía: las oficinas son espectaculares, los viajes y los estilismos son supermodernos, y JLO está impecable, como siempre. Todo tiene un aire lujoso y elegante. No se parece a 'Pretty Woman' o 'Notting Hill', pero nos generan esa sensación de 'confort' y buen rollo que tenían las grandes comedias románticas de su época. Y, además, supone la vuelta de Jennifer Lopez a su terreno favorito. Después de un tiempo haciendo temáticas diferentes, la actriz demuestra que se mueve genial en estos papeles de mujeres empoderadas, jefazas independientes y aparentemente perfectas que, en el fondo, terminan abriendo su corazoncito.

Ahora bien, si hay algo que ha generado conversación entre los que ya han visto la película es la relación entre los protagonistas. Porque sí, la historia funciona. Sí, tiene momentos divertidos. Sí, resulta fácil conectar con la protagonista. Pero la sintonía entre ambos no se palpa. Y eso es lo que más se repite entre las opiniones de espectadores y de la crítica como la de 'The New York Post' que asegura que "los protagonistas no tienen mucha química".

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Sin embargo, esto no arruina la película, ni mucho menos, pero sí te deja con ganas de un poquito más de chispa. De esa magia que hace que recuerdes una película de amor durante años. A pesar de eso, 'Turbulencias en la oficina' es perfecta para disfrutar de un rato sin pensar en nada más y, a veces, eso es exactamente lo que buscamos cuando activamos Netflix.