A principios de los años setenta, se estrenó en las salas españolas 'Mi querida señorita', una rompedora historia, para aquellos tiempos, con un excelente guión de José Luis Borau y dirigida por Jaime de Armiñán. Esta cuenta la historia de Adela Castro, una joven que no se siente una mujer plenamente, tiene que afeitarse y le llama la atención su criada Isabelita. Ante esas dudas que le genera su cuerpo, decide ir a una consulta donde descubre que es intersexual, un hecho que le hará replantearse por completo toda su existencia

La película, que aspiró al Oscar, estaba protagonizada por José Luis López Vázquez, pues en ese momento ni se planteaba la idea de que dicho personaje fuese encarnado por una persona intersexual, que son "aquellas personas nacidas con características sexuales que no encajan en las definiciones típicas binarias de cuerpos masculinos o femeninos. Refiriéndose así a características biológicas y no a la identidad de género ni a la orientación sexual, ya que pueden identificarse con distintos géneros y tener muchas orientaciones sexuales", según afirma Amnistía Internacional.

Ahora, más de cinco décadas después, una nueva versión llega a los cines de la mano de Javier Calvo y Javier Ambrossi, como productores, con guión de Alana S. Portero y dirección de Fernando González Molina. Esta nueva señorita ahora está interpretada por Elisabeth Martínez, que, como su personaje, es intersexual. Esta joven se estrena en la interpretación aportando gran ternura a esta Adela, una catequista, que tiene como faro a un sacerdote (Paco León) que se unió a la Iglesia cuando perdió al hombre de su vida y a una pizpireta fisioterapeuta (Anna Castillo) que despierta su pasión.

Ambos acompañan sin soltar la mano a Adela en ese camino de transformación que seguro nos hará entender mejor a todos la intersexualidad. A pocos días de su estreno [disponible ya en cines y en Netflix, a partir del 1 de mayo], hablamos con los actores de cómo fue su experiencia en la piel de tres personajes distintos, pero complementarios.

reparto de mi querida señorita.
Rubén Vega


Estamos ante una nueva versión del clásico que dirigió Jaime de Armiñán. Hemos evolucionado desde entonces respecto a los prejuicios, pero todavía queda camino por recorrer...

Elisabeth Martínez: Ahora podemos decirlo en voz alta.

Paco León: Algo hemos evolucionado del 72 hasta ahora. Aquella película, yo creo que no la entendió nadie. No se sabía a qué se refería y ahora había que decirlo y se ha dicho.

Anna Castillo: Sí, ahora se puede hablar de la intersexualidad. Queda mucho camino por recorrer y hay que abrir muchas puertas, pero la evolución está.

Elisabeth, este es tu primer papel y con un personaje muy especial. ¿Cómo ha sido esta experiencia?

E: Ha sido complicada porque no comparto casi nada de la historia de Adela, salvo lo de ser 'intersex' que habla de la corporalidad. Ese problema con el cuerpo, que es un poco lo que nos une a todas las personas 'intersex', yo también lo tenía y me ha cambiado. La película me ha ayudado a dejarlo atrás, igual no tanto de la manera que me hubiese gustado porque ha creado nuevas heridas, pero estoy muy orgullosa de lo que soy capaz de hacer ahora y espero le sea también de ayuda a los que la vean y sean capaces de llegar a ese punto sin las heridas.

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MICHAEL OATS/NETFLIX

¿Ha habido algo especialmente duro para ti?

E: Sí, la escena del ginecólogo fue muy complicada. Conozco a muchas mujeres que tienen historias de terror con el ginecólogo, con ese potro horroroso. Entonces, eso fue muy complicado y me tocaba tan de cerca, como a tantas otras.

No hace falta ser intersexual para llevarnos mal con nuestros cuerpos y sentir ciertas presiones. ¿Os sucede?

A: A todo el mundo nos pasa, todos somos víctimas de una presión estética brutal y desde muy temprana edad. Yo no conozco a ninguna mujer de mi vida que no haya tenido un conflicto con su cuerpo, ni con el sexo, ni con la comida, no conozco a ninguna. Esto es una cosa que nos pesa muchísimo a todos. ¿no?

P: Totalmente. Me estoy acordando que de niño me tocaba mucho un pezón y tenía uno más grande que otro y eso ya me parecía que me separaba de lo normativo, de los pezones normativos, y tenía vergüenza.

E: Como persona 'intersex' me cuesta separarlo porque hay cosas que yo no sé si son porque soy 'intersex' o no. Siempre he sido muy alta y siempre está eso para echarle la culpa.

Ese problema con el cuerpo, que es un poco lo que nos une a todas las personas 'intersex', yo también lo tenía y me ha cambiado. La película me ha ayudado a dejarlo atrás (Elisabeth Martínez)

Uno de los requisitos principales para rodar la película es que su protagonista fuera intersexual. Paco, tú recibiste muchas críticas por dar vida a una mujer 'trans' en 'La casa de las flores'. ¿Qué piensas?

Yo aprendí mucho de esa polémica porque de las polémicas se aprende mucho. Creo que es lo importante de la representabilidad, pues hay colectivos y contextos donde un personaje intersexual hoy en día debe ser interpretado por una intérprete intersexual y creo que también pasa con los personajes transexuales, por supuesto. Eso fue en el 2018, un año de inflexión total con el 'Me Too', donde cambia todo. Recuerdo que Scarlett Johansson iba a hacer también un personaje transexual y, de repente, dijo que no. A nivel de interpretación, es algo 'tricky' y complicado porque yo interpretaba a un personaje, un abogado que con 45 años decide 'transicionar', por lo que estaba bastante más cerca de eso que de una actriz 'trans' que lleva hormonándose desde los 15. Yo lo entiendo, por eso, por lo que significa representar a un colectivo hoy en día y en un contexto.

Paco y Anna, como veteranos, ¿qué os ha parecido la interpretación de Elisabeth?

A: Sorprendentemente cómoda, supongo que con las dificultades que conlleva para todo el mundo tener el peso de una película sobre tus espaldas, que es cansado y es abrumador, pero muy entregada, muy dispuesta y con mucha energía. No sé, para nosotros es bastante revitalizante tener a alguien cercano que empieza con unas ganas y con una frescura que igual nosotros hemos ido perdiendo, a veces, no siempre, pero que puede pasar, así que muy bien.

P: Hacer un protagonista es una cuestión de resistencia y aguantar a directores tan intensos como Fernando González Molina es pura resistencia. Creo que lo más bonito de su trabajo es la verdad tan absoluta de saber profundamente de qué se está hablando y eso significa abrirse y entregar esa fragilidad. Eso es muy bonito y lo ves porque es de verdad y ella sabe lo que está haciendo.

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MICHAEL OATS/NETFLIX

La religión es uno de los temas principales de la trama. Ahora está resurgiendo, ¿qué posición tenéis al respecto?

P: Yo creo que hay una necesidad de espiritualidad y eso te lleva a muchos sitios. Interpreto a un cura bastante atípico porque muestra su tendencia sexual y es muy gay abiertamente y esto le causa problemas, como en muchos casos, algo real, yo conozco muchos… porque mientras no se note, no pasa nada, pero cuando hay un cura con pluma…. Pero me parece un personaje muy bonito y positivo que ayuda y encarna los valores buenos de la religión. Ojalá todas las religiones pusieran en práctica lo valores iniciales de amar, de entender y de acompañar a todo el mundo y que fueran menos restrictivas en según qué cosas.

A: Hay algo de la religión y de la espiritualidad, en este caso con el personaje de Adela y en muchos otros, de aportar luz y fe, la fe es una cosa preciosa y enorme. Luchar por lo que quieres y tener fe en algo, me parece maravilloso. Creo que, a veces, se confunde con todo el tema del catolicismo y de la institución de la Iglesia como tal, de la cual, no soy simpatizante, pero creo que, en este caso, en la película, lo valores que transmite este cura son como la luz de todo eso.

E: Pienso que la fe es algo natural, la fe es la salvación de los miedos que no entiendes. Estamos en una época llena de ansiedades y yo no puedo ponerme a salvar el planeta sola. Todas estas corrientes son miedos que no puedes controlar y la fe es una cura para ello, por supuesto, hay instituciones que se han aprovechado de eso toda la vida y creo que es algo muy personal e íntimo.

Yo no conozco a ninguna mujer de mi vida que no haya tenido un conflicto con su cuerpo, ni con el sexo, ni con la comida, no conozco a ninguna. Esto es una cosa que nos pesa muchísimo a todos (Anna Castillo)

Entonces, ¿la empatía debería ser nuestra religión?

A: Desde luego, yo creo que sí. Creo que la empatía es de los pilares más importantes para sostener.

P: Sí, suena muy cursi y muy hippie, pero, yo cada vez que tengo algún problema o tengo una decisión que tomar, lo escuché una vez y lo practico, es que siempre hay la opción del amor y la otra y, normalmente, no te equivocas eligiendo la del amor. El amor es la respuesta a todo.

E: Yo lo llevo más hacia el respeto, me vale con el respeto. Me puedes no entender, pero sí puedes comprender si algo es doloroso y, simplemente, respetar.

reparto de mi querida señorita
Rubén Vega

Hay un momento en la película divertido en el que los personajes de Paco y de Elisabeth se preguntan por los motes que tenían en el colegio. ¿Cuáles eran los vuestros?

A: A mí me llamaban pato de pequeña, porque tenía el culo salido y corría, así como con el culito para afuera. También me han llamado nadadora porque no tenía tetas [se ríe]. Típicos apodos de cole.

P: Mi hermano me llamaba orejas porque tenía las orejas separadas, pero porque no encontró nada mejor. No las tengo tan separadas.

E: Yo siempre les he sacado una cabeza al resto de la clase y no tendían a meterse demasiado.

¿Qué enseñanza os habéis llevado de este trabajo?

E: Me cuesta responder porque he aprendido muchísimas cosas. Supongo que la relación con mi cuerpo, cómo ha cambiado y cómo es ahora.

A: Al final de la película hay un momento donde Adela le pregunta a Isabel, mi personaje: '¿Qué vamos a hacer ahora?' Y ella le dice: ‘Insistir’. Creo que insistir es un verbo con mucho significado, bonito e importante.

P: Conocer el término y querer saber más y ojalá la película le haga a la gente interesarse más por esta cuestión y busquen más allá.

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Marieta Taibó es editora de actualidad y cultura en Cosmopolitan y experta cine y series de televisión desde hace más de una década. Cuando no está escribiendo, la encontrarás delante de la pantalla analizando los últimos estrenos de Netflix, Prime Video, HBO Max, Disney+ y el resto de plataformas en ‘streaming’ para recomendar aquellos títulos interesantes o que lo van a petar. Entre crítica y noticias de ficción televisiva, entrevista a actores. En su grabadora encontrarás charlas de sus entrevistas con Blanca Suárez, Mario Casas, Úrsula Corberó, Ana de Armas, Miguel Ángel Silvestre, Leonardo Sbaraglia, Lily Collins, sí, ‘Emily in Paris’ o Christina Hendricks, la pelirroja de ‘Mad Men’, por citar algunos nombres. Fuera de la pantalla, además, te recomendará los mejores planes de ocio y gastro. En otras etapas profesionales, también ha escrito de moda y belleza. De hecho, es autora del ensayo ‘La cara secreta del negocio de la belleza’, de la editorial Almuzara. Marieta Taibo es Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con el Curso Superior de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo de la revista Elle y la Universidad Complutense. Sus primeros pasos como redactora fueron en la sección de economía de La revista de actualidad La Clave hasta que dio el salto a la de sociedad y cultura, su verdadera pasión. Posteriormente, trabajó en El Confidencial, y luego en la revista femenina AR como coordinadora de la agenda cultural y cabeza de la sección de cine. De ahí, dio el salto a las revistas Supertele y TP y en ellas estuvo diez años escribiendo de películas y series, labor que compaginaba como colaboradora de la revista Babylon Magazine haciendo reportajes en profundidad sobre cultura, hasta que llegó a Cosmopolitan hace seis años.