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Es de esos pocos actores que pueden presumir de no parar de rodar, algo que no es tan habitual en una profesión en la que la inestabilidad tiene un papel protagonista. Por eso, encontrar un hueco libre en la agenda de Hugo Silva fue casi una misión imposible en medio de unos días de gran demanda por la promoción de su nueva película 'Cada día nace un listo'. El actor es la gran estrella de esta alocada comedia negra con trasfondo de crítica social dirigida por Arantxa Echevarría, artífice de 'La infiltrada'.
Hugo Silva se dejó cualquier ápice de vergüenza para poner voz y físico a un cantante bastante peculiar que, tras hacerse famoso en un 'talent show', está sin blanca, vive en un coche medio destartalado en un descampado y debe lo que no tiene. La llegada de una propuesta inesperada para perpetrar un robo millonario, le hace emocionarse con un futuro mejor hasta que las cosas se complican de manera surrealista. Fascinada por lo que vive y la personalidad de este buscavidas que canta 'Sexbomb' en los bolos, me dispuse a hablar con Silva sobre cómo se sintió en su piel y de lo que vendrá después de él.
¿Cómo ha sido interpretar a Toni Lomas?
Ha sido muy divertido. Es un personaje al que enseguida le cogí mucho cariño y, además, tuve la suerte de tener tiempo para prepararlo, para darle muchas vueltas, ponerlo en pie, preparar coreografías y la voz para cantar las canciones. También requirió trabajo físico por todo lo que me pedía: cantar y cómo se movía. Esto me daba ese punto del personaje de ser cortoplacista y con pocas aspiraciones, pero muy disfrutón, por lo que ha sido divertido interpretarlo.
¿Te inspiraste en algún cantante para encarnarlo?
Ya casi rodando, de repente, encontré a un cantante puertorriqueño en redes que se llama Jovani Vazquez y es más bestia que mi personaje. Me confirmó que hay gente así e incluso más. La verdad es que disfruté mucho viéndolo e incluso hay algunas cosas de él en el personaje. Hubo mucha inspiración.
¿Cómo ha sido reencontrarte con esa faceta musical y qué recuerdos guardas de aquella época en la que tenías un grupo de música?
Para mí ha sido fantástico tener la oportunidad de ponerme con una 'coach' a cantar, a probar, a volver a reencontrarme con la técnica del canto, con la música en general, incluso, con el baile. Son cosas que cuando era más joven hacía bastante. Aunque luego, al final, me terminé dedicando a esto, seguía tomando clases de canto, yendo a bailar, siempre me ha gustado mucho la música y la guitarra también. Ha sido fantástico hacer esto.
¿Te planteas retomar esa faceta?
La verdad es que alguna vez lo he pensado, pero no ha surgido. Realmente, por suerte, he tenido una carrera bastante regular y con mucho trabajo en la que he aprendido y me he desarrollado muchísimo, por lo que no he tenido tiempo. Sigo haciendo cosas, música electrónica con el ordenador, tocando la guitarra, sigo aprendiendo, pero lo hago porque es algo que me alimenta, como escuchar música o leer. Es algo en lo que gasto muchas horas, pero reconozco que lo hago para mí. Alimenta mi cabeza y mi propia creatividad.
¿La comedia te sale natural o es un reto?
Yo creo que la comedia es más difícil porque hay una serie de factores que debes tener como el ritmo, el punto de vista, la escucha y hay mucho instinto. También la creatividad y siempre tiene que haber un punto de vista de la propia tragedia del personaje en la que estés disfrutando humillándolo, haciéndolo sufrir, pero a favor de la comedia. Todo son puntos de vista y hay personas que los tienen y otras que no. Hay gente muy buena haciendo drama y luego en comedia no destacan tanto. Yo, personalmente, disfruto mucho haciendo comedia y, si te soy sincero, si por mí fuera, haría sólo comedia, lo que pasa es que hay que hacer de todo, pero en la comedia es donde más a gusto estoy y sobre todo cuando me toca un personaje tan para fuera, que le cabe todo, que tiene tantas licencias, eso es una maravilla, una liberación.
El personaje está todo el rato besando una medallita. ¿Te encomiendas a la religión cuando algo no va bien?
Bueno, creo que en el caso de Toni ese gesto es más de superstición. No creo que piense en Dios y tenga una quietud religiosa, ni existencialista, es un gesto, como un toc. Yo tengo algunos tocs, manías, por ejemplo, al empezar una secuencia siempre doy el primer paso con el pie derecho. Es una manía que me reconforta. Todos en el fondo tenemos estos pensamientos psicomágicos.
Tu primera imagen en la película es un desnudo. ¿Cuesta quitarse la ropa o lo llevas con naturalidad?
Sólo me quito la ropa cuando creo que merece la pena, cuando hay una explicación o va a favor y es una expresión artística. Ver al personaje desnudo en su presentación, me pareció una imagen buena y potente. Realmente, desnudarme porque sí, me parece una cosa antigua. Ya no es una cuestión de que no me apetezca, yo no tengo muchos complejos, a ver, tengo años y no tengo cuerpo de un chaval, pero lo que me mueve es lo artístico y, si eso va a favor y tiene sentido, sí lo hago. Si no es así, no lo hago.
La trama muestra una estafa. ¿El dinero y el poder acaban corrompiendo a cualquiera?
Yo creo que sí, el dinero, pero sobre todo el poder. El dinero corrompe porque dinero llama a dinero, puedes meterte en una inercia en la que ya no es suficiente, pero el poder directamente hace que pierdas el punto de vista, te despegas del punto de vista común del resto y te sientes por encima y ahí es cuando hay un problema serio para ti y los que tienes alrededor. Al final, es raro que no te pillen si abusas del poder.
¿En algún momento has tenido que buscarte la vida como tu personaje?
Sí y creo que todos los que nos dedicamos a esto ha habido un momento en el que nos hemos tenido que buscar la vida. Es lo normal, he vivido años, digamos sobre todo en mi juventud cuando empecé a estudiar interpretación, que vivía al día, sobrevivía y tiraba para arriba para abajo. Tenía el apoyo de mi madre y de mi padre, aunque mi casa no era boyante, te buscabas la vida.
¿Qué pensaría el Hugo de antes del de ahora?
Bueno, no me proyectaba mucho cuando era tan joven, aunque según iban pasando las cosas, iba pensando que había puesto todo para que esto pasara y me alegraba muchísimo y también la gente de mi alrededor. Siempre digo que he tenido mucha suerte, pero también lo he tenido claro y he ido a por ello.
¿Y cómo fue el momento en el que llegaste a casa y dijiste a tus padres que querías ser actor?
Creo que ellos lo han sabido siempre. Estaba en mi naturaleza porque siempre he tenido una pulsión artística que también ha habido en mi casa, pero mis mayores no tuvieron la oportunidad de desarrollar. A mi padre, al principio, le daba apuro porque lo veía todo muy inseguro, pero enseguida se dio cuenta de que no había otra opción. Mi madre lo vio claro desde el principio. Yo creo que las madres puede que tengan ese sexto sentido.
¿Hay algo de tus inicios que te gustaría recuperar?
Pues creo que no, pienso que con el tiempo aprendes. Siempre he intentado, cuando he tenido la oportunidad de poder hacer procesos potentes como con este personaje, ponerme a trabajar con otro 'coach' para que me ayude a separarme de ciertos vicios y para poder encontrar otra naturaleza nueva para ese personaje. Al final, coges oficio y eso siempre es bueno.
'Los hombres de Paco' sigue siendo un de tus trabajos más icónicos. Ahora vuelves a una comisaría en tu nueva serie 'Rojo sobre blanco'. ¿Te ha traído recuerdos?
A esa serie siempre la recuerdo, haga lo que haga. La recuerdo muchísimo y es una época a la que le tengo muchísimo cariño.
En aquella época eras el 'crush' de toda una generación. ¿Ser atractivo puede ser una cruz?
No creo que ser atractivo sea una cruz, ni un problema. Lo incómodo es la fama cuando es nueva y explosiva, porque luego la fama cambia y la gente te reconoce, pero ves otras formas porque te dan la mano, te tratan con cariño y respeto, como si te conocieran desde hace mucho tiempo. Y volviendo al tema de ser atractivo creo que es algo que está muy bien, todo el mundo intenta serlo.
¿Algunos compañeros de profesión se han quejado de que las redes se han convertido en un 'casting' para coger a gente con muchos seguidores como actores?
No creo que eso sea cierto, pero es mi opinión. A ver, si queremos hacer una cosa por puro 'mainstream' con caras, entiendo que quieran buscar a gente con más seguidores, pero para hacer una ficción, una obra de teatro o una película todavía se necesitan actores. Ojalá siempre se necesiten. Yo creo que hubo un momento en el que se miró eso, pero ahora estamos en otro punto después de que algunos experimentos no salieran bien. Yo no me pondría a arreglar una tubería porque la liaría, por lo que si coges a una persona que no ha actuado en su vida y la pones delate de una cámara, aunque tenga desparpajo, seguramente te lleves un buen chasco.
Cuando los rodajes te lo permiten, creo que una de tus aficiones es leer. ¿Nos recomiendas algún libro que te haya entusiasmado últimamente?
Acabo de terminar ahora 'Los hermanos Karamazov', de Dostoievski, un megaclásico que he tardado en acabar porque me he tenido que leer otros entre medias por distintos trabajos. Me ha parecido una catedral. También me encantó 'El mar, el mar', de Iris Murdoch, una escritora inglesa que ya murió y que me pareció muy curioso y desconcertante. También te voy a recomendar 'Sólo humo', de Juan José Millás, porque él me encanta y en esta obra se mete en el mundo metafísico y empieza a mezclar distintos planos de realidad. Me parece mágico.
El próximo año cumples 50. ¿Qué le pides a lo que está por venir?
Pues, realmente, me gustaría estar tranquilo, no pasar ahogos, ni dificultades. Sé que es evidente, pero luego las inercias y la vida nos lleva por otros lados. Es algo que me recuerdo mucho, estar tranquilo y no necesitar tanto, desprenderme.

Marieta Taibó es editora de actualidad y cultura en Cosmopolitan y experta cine y series de televisión desde hace más de una década. Cuando no está escribiendo, la encontrarás delante de la pantalla analizando los últimos estrenos de Netflix, Prime Video, HBO Max, Disney+ y el resto de plataformas en ‘streaming’ para recomendar aquellos títulos interesantes o que lo van a petar. Entre crítica y noticias de ficción televisiva, entrevista a actores. En su grabadora encontrarás charlas de sus entrevistas con Blanca Suárez, Mario Casas, Úrsula Corberó, Ana de Armas, Miguel Ángel Silvestre, Leonardo Sbaraglia, Lily Collins, sí, ‘Emily in Paris’ o Christina Hendricks, la pelirroja de ‘Mad Men’, por citar algunos nombres. Fuera de la pantalla, además, te recomendará los mejores planes de ocio y gastro. En otras etapas profesionales, también ha escrito de moda y belleza. De hecho, es autora del ensayo ‘La cara secreta del negocio de la belleza’, de la editorial Almuzara. Marieta Taibo es Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con el Curso Superior de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo de la revista Elle y la Universidad Complutense. Sus primeros pasos como redactora fueron en la sección de economía de La revista de actualidad La Clave hasta que dio el salto a la de sociedad y cultura, su verdadera pasión. Posteriormente, trabajó en El Confidencial, y luego en la revista femenina AR como coordinadora de la agenda cultural y cabeza de la sección de cine. De ahí, dio el salto a las revistas Supertele y TP y en ellas estuvo diez años escribiendo de películas y series, labor que compaginaba como colaboradora de la revista Babylon Magazine haciendo reportajes en profundidad sobre cultura, hasta que llegó a Cosmopolitan hace seis años.















