Operación Triunfo se ha convertido en una imparable fábrica de talentos musicales que nos ha dado algunos de los nombres más importantes del panorama. Indudablemente, María Meneses es una de las artistas que consiguió, pese a haber sido expulsada la primera de su edición, llegar a los corazones de más gente gracias a su dulce voz y a temas como 'Tenía tanto que darte', que en la actualidad cuenta con más de 95 millones de reproducciones en Spotify.

Este inolvidable hit que todas hemos cantado al menos una vez renace como una producción contemporánea junto a 16 artistas como Natalia Lacunza, David Otero, Alex Ubago y Rozalén. Aprovechando que este 2026 se cumplen 20 años de la publicación del debut de Nena Daconte 'He perdido los zapatos', hablamos con María Meneses, que el 22 de mayo comienza en Málaga una gira en la que podremos disfrutar de esos éxitos que han marcado la vida de toda una generación.

'Tenía tanto que darte' no es una canción, sino un himno. ¿Sabías que tenías un himno ante ti cuando lo compusiste?

Habrá gente que sí lo sepa, pero no fue mi caso. Me siento muy agradecida por haber compuesto este tema y estoy feliz de que la gente lo recibiera de esa manera. Es lo que ha permitido que se me hayan abierto puertas. Siempre compongo desde mi verdad y cuando compongo una canción, normalmente estoy sacando cosas fuera y poniendo en orden emociones y pensamientos. Lo que tiene de mágico esta canción es que he conseguido conectar a un nivel muy profundo.

A lo largo de este tiempo, casi todas las historias que me han contado te rompen el corazón. Es un tema que simboliza mucho para muchísima gente. Hay historias que vinculan la canción con alguien que ha muerto y muchas personas encuentran en este tema la manera en la que pueden expresar ese dolor o esa necesidad de seguir sintiéndose unida a esa persona. Y eso es tan poderoso y tan fuerte que me sobrepasa.

maría meneses
Cortesía.

¿Cómo ha sido el proceso de colaborar con estos 16 artistazos?

Tenía muy claro que quería que esta canción la cantara gente con la que me había cruzado a lo largo de estos 20 años, durante los cuales no tienes de pronto tan buen rollo con todo el mundo. Quería escuchar esta canción en la voz de estas personas; era como un capítulo personal. A Dani Fernández le conocía, porque habíamos coincidido en épocas pasadas y de pronto, a pesar de lo popular y de lo ocupado que está ahora mismo, me dijo que sí al momento. Las mujeres que he elegido son superespeciales. Natalia Lacunza es una mujer supersensible y tan bella por dentro como por fuera. Tiene muchísima sensibilidad a la hora de cantar. He aprendido mucho escuchando cómo estos 16 artistas interpretaban la canción, cómo graban en estudio y cómo afrontan el trabajo. Toda la gente que está simboliza algo para mí.

En el arte no debería haber competición

Me encanta que subrayes a las mujeres. Iván Ferreiro, con el que ya habías trabajado y con el que aquí trabajas, dice que la música no es una competición. Lamentablemente, la industria parece que sí os quiere a las mujeres enfrentadas…

Y la sociedad en general. Es como si de pronto la gente se planteara que el público le pertenece a una persona o a otra, algo que es absurdo. Cuando escuchas música no escuchas solamente a un artista todo el día, porque acabarías loca. Se trata de entender que en el arte no debería haber competición. Es difícil, porque por ejemplo, cuando estás en una discográfica o en una oficina en la que hay un número determinado de personas trabajando, o trabajan para ti o trabajan para el otro.

La queja de todos los artistas al final siempre es la misma: no hay tiempo material para dedicarle a cada proyecto. Los proyectos artísticos son como un hijo: los amas y les estás dedicando tu vida. Da pena pensar que le estás dedicando todo tu amor, energía y preocupación cuando la industria sólo ve números y dinero. Por eso, para mí es maravilloso que los artistas nos podamos ayudar, que nos olvidemos de la industria y de los números y pensemos así que entre nosotros podemos entendernos y ayudarnos cuando hace falta. En la escuela de Operación Triunfo, lo primero que aprendí fue que cuantas más semanas estés en la tele, más popularidad tienes. La popularidad no es objetiva. Artísticamente tú estás aportando tu visión de la vida y eso es un tesoro.

Siempre dices ser “La perdedora más famosa de España”. ¿Qué es para ti el éxito y cuándo te has sentido realmente fracasada?

Fracasada me sentí cuando me echaron de OT, porque fue la primera vez en mi vida que no obtenía un resultado esperado a un esfuerzo. Si por ejemplo estudias mucho, apruebas un examen, ¿no? Pero la vida real no es así, pues hay muchos factores que influyen en tu resultado. Muchas veces, por mucho que te esfuerces, no vas a llegar. Eso lo decía Alejandro Sanz en 'No es lo mismo', donde dice “no gana el que más ganas tiene”.

Más que fracasada, me sentía culpable y responsable. Y eso es muy bueno, porque tenía mucho miedo escénico y era una persona muy insegura, por lo que me ponía a trabajar en eso. Y eso no me está ayudando a ser más popular, sino más feliz. Leí hace poco algo de George Harrison, que cuando se separó de los Beatles, se compró una casa en el campo con un jardín muy grande. Y entonces dijo: ‘entiendo que yo soy jardinero y ahora entiendo la palabra éxito’. Yo estoy en ese punto en el que ya sólo por despertarme cada día y que me dé un rayito de sol, encuentro ese lugar de paz. El resto me da igual.

La fama no me afecta de la misma manera que a todo el mundo

¿Cómo te habrías enfrentado a Operación Triunfo con el actual poder de las redes sociales?

Soy una persona un poco particular: la fama no me afecta de la misma manera que a todo el mundo. Siempre pienso que nadie me conoce. Me imagino que habría seguido siendo como soy si hubiera vivido ese tipo de fama.

¿Cómo vives el paso del tiempo en una industria que lo castiga?

No me lo tomo bien. Estoy todo el día pensando al respecto. Creo que es superbueno tener referentes. Cuánta más gente esté saliendo de nuestra generación, mejor. Aitana Sánchez-Gijón dijo en una entrevista que ella no se piensa hacer nada. Y veo que cada vez hay más gente con ese mensaje. Tenemos que ser un poco valientes para abrir ese camino. Con 60 años, te retocas, se nota muchísimo y no estás guapa. Cada vez estoy admirando menos la juventud. Me gusta ser de mi generación, tener la edad que tengo, haber vivido el mundo que yo he vivido, haber leído todos los libros que he leído y haber escuchado la música que escuchaba y que escucho. No hay que mirar tanto hacia atrás añorando esa juventud.

Tú has seguido el juego de interpretar el rol de la niña buena. La dulzura de tu voz reforzaba ese papel. ¿Han intentando alguna vez sexualizarte?

Nunca. Siempre he ido por otro lado y nunca le ha dado importancia a eso. También me gusta vestir sexy pero de una manera mucho más sencilla.

Como artista, ¿qué se siente al ver que muchas veces, se valora más tener followers que tener talento a la hora de dar oportunidades a ciertos artistas?

Me parece horrible. Creo que tiene mucho que ver con el dinero. Tenemos que vivir en el mundo en el que vivimos, pero me pregunto cómo podemos hacer los artistas para que todo eso no nos afecte.

Se os exige belleza, talento, presencia escénica y… Un discurso coherente y profundo. ¿Te da miedo posicionarte?

Hay cosas que tengo muy claras y no me gusta llegar a conclusiones en casi nada. El disco se llama '20 años buscando los zapatos' porque en el fondo, no quiero llegar a cerrarlo todo. Pero si tengo algo claro, lo digo.

En el tema 'Libre' hablas del amor libre y de las relaciones abiertas. ¿Cómo ha cambiado tu forma de ver el amor con el tiempo?

Para que haya una pareja sana tiene que haber una comunicación real. Si de verdad quieres estar todo el día por ahí y no lo puedes evitar, lo mejor que puedes hacer es hablarlo con tu pareja. El momento en el que escribí esa canción tiene que ver con la coherencia. No puedes ser feliz del todo y tu cuerpo no va a estar completamente bien si no eres coherente. Tienes que pensar, decir y hacer lo mismo.

Está la idea de que los artistas que salimos de Operación Triunfo somos un poco horteras

En tu libro, 'Tenía tanto que darte: Amor, música, ansiedad, sueños y locura', dices: “la gente nos confunde a todos porque somos un montón de triunfitos”. ¿Que crees que te diferencia del resto?

A mí me gusta pensar que nada. Está la idea de que los artistas que salimos de Operación Triunfo somos un poco horteras, no somos lo suficientemente artistas o que no hay profundidad en lo que hacemos. Este tipo de programa, con el riesgo que conlleva, te abre las puertas.

¿Crees que ahora se respeta más a quienes salen de ahí? Porque Amaia Romero, por ejemplo, es muy respetada y como tú, bebe más del indie y del rock.

Es que yo no era tan consciente de todo esto que ahora sí sé. No había visto la primera edición porque no me gustaba. Me apuntó mi hermano al casting, lo hice y de pronto, me entró la ilusión otra vez. No reparé en las consecuencias. Pero durante mucho tiempo estábamos completamente denostados y era mejor no decir que habías pasado por OT. Me tuve que cambiar el nombre y formar un dúo para que no se me vinculara con eso. Tenía más valor si estaba al lado de un chico que por cierto, había sido el bajista de la gira de Operación Triunfo. Pero eso a él no le restaba. A mí, sí…

Porque entonces la sociedad era aún más machista. ¿Crees que han cambiado las cosas?

Creo que sí. Vuelvo a hablar de la importancia de que haya referentes. Rosalía está haciendo un trabajo bastante bueno. Ella también produce sus discos y está implicada en todos los procesos, algo que por fin se está empezando a no cuestionar.

Siempre estamos esperando a que el grande cometa un error para pegarle una patada

Pero a la mínima que habla, se le tiran encima…

Yo creo que eso es muy español. Siempre estamos esperando a que el grande cometa un error para pegarle una patada. Yo pensaba que por ejemplo, en aquella época la gente que triunfaba realmente tenía un montón de defectos. Para llegar arriba sin defectos tienes que ser una diosa y creértelo completamente porque si no, te van a bajar del burro a la primera que cometas un fallo.

Headshot of Marita Alonso

Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.

Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.