Megan Montaner comenzó su carrera profesional como maquilladora, pero pronto descubrió que su sitio estaba delante de las cámaras. Desde entonces, no ha dejado de encadenar proyectos, aunque fueron series como 'La caza', 'Entre tierras' o '30 monedas' las que consolidaron su nombre como uno de los rostros más reconocidos a nivel nacional.

¿Su último proyecto? La película 'Haciendo amigos', que llega a los cines el 10 de julio. En esta comedia, coprotagonizada por Antonio Resines y Quim Gutiérrez, ambos interpretan a dos ladrones de poca monta que, mientras huyen de la policía, se cruzan con Eva, el personaje de Megan, monitora de un grupo de teatro formado por personas con discapacidad. Una historia que te hará reflexionar, reír e incluso emocionarte, como asegura la actriz.

Más allá de su faceta profesional, Megan se define como una persona muy familiar, que disfruta al máximo de su tiempo libre, especialmente cuando regresa a su tierra, el Pirineo aragonés. También nos habla de sus aspiraciones, de los proyectos que le ilusionan y de cómo imagina su futuro. Desde COSMOPOLITAN, te lo contamos todo.

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Andrés García Luján

El próximo 10 de julio se estrena la comedia 'Haciendo Amigos', un género en el que no te hemos visto tan a menudo. ¿Qué ha supuesto para ti enfrentarte a este proyecto?

Lo primero: diversión. Me lo he pasado increíble haciendo este proyecto. Además, tenía muchas ganas de volver a coincidir con David (Marqués), con quien hice una película hace 11 años. Y poder trabajar con Quim y con Resines era algo que tenía pendiente. Pero, sobre todo, la experiencia de lo vivido, de trabajar con todo este grupo brutal con el que nos hemos reído y hemos llorado a más no poder. Me ha ayudado también con esas ideas preconcebidas que tienes en tu cabeza, porque inevitablemente nos hacemos etiquetas y no debe ser así. Entonces me llevo una experiencia muy bonita en mi corazón, la verdad.

Mencionas a Antonio Resines y a Quim Gutiérrez, ¿cómo ha sido trabajar con ellos?

Parece que me repito, pero ha sido superdivertido. Me hacía mucha ilusión trabajar con Antonio Resines. Es un mito que ha estado siempre en la pantalla de mi casa. Tiene una naturalidad… es como un reloj suizo, o sea, no se equivoca ni a la de 3. Es que tenía la sensación de estar jugando completamente porque todo el rato había bromas. Fue una experiencia increíble. Y Quim, otro actor al que admiro muchísimo, que es supermeticuloso y que me encanta cómo construye los personajes. Verlo en directo delante de ti haciendo esa magia es un regalo que de repente te ofrece esta profesión.

Además de hacerte reír mucho, la película tiene un trasfondo emotivo e importante. ¿Qué aspectos de la historia te han hecho reflexionar durante el proceso?

Bueno, quizá lo de las ideas preconcebidas que tenemos cuando no convivimos con ellas de una manera continua. Al escuchar, al ver, al convivir… te das cuenta de que vas juzgando y poniendo etiquetas que no existen. O sea, la otra persona siente, padece, se enamora y tiene contradicciones. Es compartir con el que tienes delante, básicamente. Esa es la reflexión que te hace esta película. No hablar tanto de la discapacidad, sino simplemente de quien tienes delante. Eso es lo que he experimentado en esta experiencia.

¿Qué tiene el personaje de Eva de Megan y qué no tiene absolutamente nada que ver contigo?

Probablemente, lo que tiene Eva es la curiosidad que podemos compartir las dos. Nos gusta escuchar y, sobre todo, tenemos curiosidad por la gente. ¿Y qué no tiene? Pues posiblemente que Eva es más confiada que Megan. Sí, creo que ella se fía mucho más de las personas, me parece a mí, y yo soy más desconfiada para eso. Como que ella de alguna manera ya tiene esa predisposición al optimismo frente a todo y quizá yo no tanto.

¿Qué te gustaría que el público se llevara a casa después de verla?

Una reflexión que lleve a pensar en los demás. Quitarse las etiquetas y dar una vuelta en sus adentros sobre esta película, sobre las personas, sobre la tolerancia y la empatía. En fin, creo que escucharse más a uno mismo y ver al que tiene delante.

El personaje de Sara ('La caza') me pilló en un momento delicado en la primera temporada

¿Hay alguna relación inesperada que haya cambiado tu vida y que te venga a la cabeza al hablar de esta película?

Pues sí, de hecho, varias. Sin ir más lejos, mi pareja. Cuando le conocí, tuve una idea muy equivocada. Decía: “a este hombre no le entiendo nada”, y ahora es el padre de mis hijos. Enseguida te haces una idea que está probablemente alejada de lo que es la realidad. Esto sería el vínculo más cercano con el que me ha pasado, pero probablemente me ha pasado en distintas ocasiones con muchos amigos.

El público te recuerda por personajes muy potentes en series como 'Entre Tierras' o '30 Monedas'. ¿Cómo convives con que ciertos papeles se queden asociados a ti?

Con mucha naturalidad, no es algo que me persiga ni que tenga que asumir, simplemente está. Lo recibo, cuando la gente me viene a hablar sobre estos proyectos, con mucho cariño y mucha alegría. No me supone ningún problema a día de hoy, tengo una vida muy normal.

La serie 'La caza' también ha construido un universo muy reconocido dentro del thriller español. ¿Qué es lo que más disfrutaste de formar parte de un proyecto con tanta tensión narrativa y tantos giros?

Muchas cosas, la verdad. Yo siempre digo que a mí estos personajes que sangran por los ojos me hacen una especie de terapia porque me ayudan a exteriorizar cosas que yo en mi día a día no hago. De esta manera canalizo emociones y cosas que tengo en mis adentros, a las que muchas veces les doy la espalda, y cuando haces este tipo de personajes, te hace vomitarlos. Además, como se ha creado un universo tan largo, de cuatro temporadas, acabas coincidiendo con el equipo, con tus compañeros… Se crea una energía y un ambiente en el que te encuentras en familia y estás muy cómoda. A 'La caza' le tengo muchísimo cariño.

¿Se prevé alguna nueva temporada o proyecto relacionado con 'La caza'?

Este universo puede ser eterno porque, como son casos, por posibilidades hay posibilidades.

¿Hay algún personaje al que le tengas un cariño especial porque llegó en un momento importante de tu vida?

Sí, probablemente el de Sara ('La caza'), porque me pilló en un momento delicado en la primera temporada y, como he dicho, hizo de filtro, de canalizador de muchas cosas y me ayudó en mi vida personal, que al final también lo aplicas a tu vida profesional en cuanto a crecimiento. Sí, le tengo un cariño especial. Hemos vivido muchas cosas juntas.

¿Por qué no interpretar también a un hombre?

¿Qué rasgo de tu personalidad crees que sorprende más a quienes sólo te conocen por tus personajes?

El espectador está acostumbrado, como antes hemos comentado, a verme más en situaciones dramáticas. Y cuando me ven en mi día a día, que bromeo o que, en fin, que me río, alucinan. Sólo me ven llorando y de repente se sorprenden: "Anda, pero si se lo puede pasar hasta bien". Esto es probablemente lo que más me ha pasado y que me hayan dicho: "Es que eres muy graciosa". Como eso no está tan explotado, supongo que es la parte que más choca a quien no me conoce cuando coincide conmigo.

Has alternado cine y televisión con naturalidad. ¿Hay diferencias en el ritmo de trabajo que eches especialmente de menos cuando cambias de formato?

Son diferentes modos de trabajo. Uno implica más caos en tiempos, que son las series, y en el cine vas más holgada. Depende también del tiempo que se le dé a cada producción, porque al final todo es eso, tiempo y dinero. Si tienes el dinero, puedes prolongarlo para poder crear desde los detalles más pequeños. Sin embargo, cuando vas apretado, no te queda otra que los tiempos se vuelvan más caóticos. Pero he tenido la sensación, tanto en cine como en series, de mezclar las dos cosas. Quiero decir, me he encontrado con series de televisión que han sido arrolladoras en tiempo y otras que todo lo contrario, de siete meses de producción. Y lo mismo en cine, de ir superajustados y en otras ir más holgados. Como depende tanto de los presupuestos que hay, son diferentes modos de trabajo.

¿Hay algún libro que hayas leído y pensado: "Ojalá algún día pueda protagonizar su adaptación"?

Sí, muchos de repente han sido como "uf, me gustaría vivir esta experiencia". Pero el que más me impactó en su momento fue el de ‘Las partículas elementales’ de Michel Houellebecq, pero claro, el protagonista es un hombre. Entonces también está esa posibilidad de: ¿Por qué no interpretar también a un hombre? Si estás jugando a crear personajes, es que al final es jugar a lo que puedas llegar a imaginar.

¿Tienes pendiente algún género que te haga especial ilusión explorar?

Creo que no. Realmente, lo que siempre tengo en mente es que lleguen cosas diferentes a las que ya he hecho anteriormente. Porque en realidad sí que he tocado bastantes géneros: comedia, terror, drama, thriller… Pero lo que busco es que, aunque repita género, la historia y el personaje sean lo más dispares a lo que ya he hecho. Salir de la zona de confort y averiguar nuevas formas de interpretar, nuevos registros y personajes muy diferentes que te lleven por lugares completamente distintos.

Sabemos que el Pirineo aragonés es uno de tus refugios. ¿Qué te aporta estar allí y cómo influye en tu forma de afrontar el trabajo o los bloqueos creativos?

Desde luego que me ayuda, me relativiza todo. Yo en mi día a día voy siempre con la lengua fuera, entre el trabajo y la familia. Como la mayor parte del mundo, vamos siempre como que casi no llegamos. Y, sin embargo, cuando encuentro algún momento de juntar varios días, enseguida intento escaparme al Pirineo y, según voy llegando y empiezo a ver las montañas, me va cambiando el estado de ánimo. Me empiezo a poner contenta, me relajo, las pulsaciones se me bajan; es como que me da tranquilidad, me da paz y lo necesito para relativizar todos los problemas que poco a poco me voy cargando a la mochila. Inevitablemente, es como que cuando llego allí lanzo la mochila al vacío. Me ayuda muchísimo, la verdad, necesito estar conectada con la naturaleza.