La esencia del cine reside en el poder de la memoria y de la permanencia, en lograr que recuerdes hasta las primeras películas que viste. En mi caso, una de ellas fue ‘Grease’: apenas tenía nueve años –habían pasado 34 desde su estreno– y nunca me olvidaré de aquel John Travolta con tupé, chaqueta de cuero y su personaje de Danny Zuko; probablemente, a ti te pasa igual. Tiempo después, me reencontraría con él en ‘Mira quién habla’, esta vez junto a Kirstie Alley en una 'romcom' más tranquila, no tan bailable, pero igualmente fascinante y divertida. Lo que no sabía entonces es que aquella pareja que veía enamorarse en la pantalla había construido también, lejos de los focos, una relación mucho más especial de lo que cualquier guión habría podido escribir.

Estrenada en 1989 y dirigida por Amy Heckerling, ‘Mira quién habla’ presentaba a Mollie (Alley), una mujer soltera que se queda embarazada tras mantener una relación secreta con un hombre casado. Él no quiere hacerse responsable y la única opción de ella es criar a su hijo sola, aunque el destino y un taxista llamado James (Travolta) terminará poniendo sus planes patas arriba. Es más, mientras vemos a Mollie enfrentarse a la maternidad y a la aparición de un (posible) nuevo amor, escuchamos los pensamientos del pequeño Mikey, narrados por Bruce Willis. El resultado es una comedia romántica con bebés, enredos y una pareja protagonista cuya química resulta difícil de ignorar.

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Precisamente, esta química es la que nos lleva a una confesión que parece sacada de la propia película. En 2018, durante su participación en el ‘reality show’ británico ‘Celebrity Big Brother UK’, Kirstie Alley habló abiertamente de sus sentimientos hacia su compañero de reparto. "Lo amaba. Todavía lo amo. Si no hubiera estado casada, me habría casado con él", reconocía. Una declaración que, extraída por ‘US Magazine’, y lejos de quedarse en una simple anécdota de Hollywood, explicaba hasta qué punto aquella conexión que veíamos en pantalla había traspasado la propia ficción.

La actriz estadounidense, también conocida por otras películas como ‘Escuela de verano’ o ‘El pueblo de los malditos’, incluso llegó a confesar que estuvo a punto de escaparse y casarse con Travolta. Aunque llevaba casada con Parker Stevenson desde 1983, reconoció que enamorarse de su compañero de reparto había sido algo muy sencillo y natural: "Cuando estás rodando una película, es muy fácil enamorarse del protagonista”. Finalmente, aquella historia nunca se convirtió en un matrimonio, pero sí en una amistad que perduró durante décadas. De hecho, John Travolta se refirió a ella como su “alma gemela” y “mejor amiga” en una entrevista para ‘Us Weekly’ en 2019.

Detrás de los titulares más sensacionalistas sobre lo que pudo haber sido y no ocurrió, existió algo que sí fue: una amistad muy especial. Se reencontraron en ‘Mira quién habla también’ y ‘Mira quién habla ahora’, las siguientes dos entregas de una trilogía, y si bien sus vidas tomaron caminos diferentes, supieron conservar ese vínculo hasta el final. Travolta se casó con Kelly Preston en 1991 y Alley continuó su vida junto a Stevenson hasta 1997; ninguno de los dos necesitó convertir aquella química en una historia de amor para que su relación fuese importante (y perdurable).

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Variety//Getty Images

Cuando Kirstie Alley murió en diciembre de 2022, a los 71 años, tras ser diagnosticada de cáncer de colon, John Travolta volvió a poner en palabras lo que ella había significado para él. "Kirstie fue una de las relaciones más especiales que he tenido. Te quiero, Kirstie. Sé que nos volveremos a ver", escribió en Instagram como despedida. Junto al mensaje, una fotografía de ambos sonrientes, recuperando la imagen de dos amigos que habían compartido mucho más que un rodaje y que, durante más de tres décadas, siguieron formando parte de la vida del otro.

Quizá ahí reside también una de las grandes magias del cine: en que algunas conexiones consiguen sobrevivir a la propia película. Podemos volver a ver una escena años después y sentir exactamente lo mismo que la primera vez, pero reconociendo una mirada, una sonrisa o una complicidad que quizá no supimos ver cuando éramos más pequeñas. Kirstie Alley y John Travolta lograron que ese vínculo que nos convenció como espectadores terminara siendo también real en su amistad.

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Lucía Núñez ha estudiado el doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid, aunque probablemente su verdadera especialidad sea vivir con una banda sonora de fondo y un libro en la mano mientras va de camino al cine. 

Madrileña de nacimiento y periodista en construcción, ve la vida a través de las letras. Devora libros, escribe sin parar y, cuando tiene un rato libre, se dedica a recomendar lecturas en su perfil de Instagram como si fuera una crítica literaria profesional. Aún no sabe si puede adueñarse de ese título, pero lo que sí tiene claro es que le encanta hablar de sus novelas favoritas sin parar.

Entre páginas subrayadas, listas infinitas de “libros pendientes” y visitas demasiado frecuentes a las librerías, también ha encontrado hueco para otra de sus grandes pasiones: la música. Tiene una ‘playlist’ para cada momento de su vida y la firme creencia de que cualquier situación mejora con la canción adecuada de fondo. Por eso no es raro verla hablando igual de emocionada sobre un libro que sobre una canción o un concierto. 

Casualidad o destino, estas aficiones le han llevado a trabajar desde el departamento de comunicación de la editorial Planeta, pasando por las teclas de COSMOPOLITAN o la redacción de LOS40.