Sabemos cuál es el secreto de las personas a las que les funciona la ley de la atracción y el poder de la manifestación: además de enfocar sus pensamientos en el objetivo, realizar afirmaciones positivas y no dudar de la propia capacidad, dedican tiempo y esfuerzo, se preparan a conciencia y, aunque fracasen, persisten. Queremos orientar este esquema poderoso a manifestar el orgasmo, protagonista absoluto de la brecha de placer sexual que coloca a las mujeres (a las heterosexuales) en franca desventaja. Hay que cerrar esta brecha: el último gran estudio sobre la misma, realizado en Estados Unidos en 2018 y con 50.000 participantes, descubrió que los hombres heterosexuales alcanzaban el orgasmo en el 95 % de las veces, mientras que las mujeres sólo llegamos en un 65 %. Evidentemente, necesitamos manifestar nuestros orgasmos muchísimo más.

El método O, cómo pedirle al orgasmo más orgasmos

Si ya te suena el llamado método O, seguro que has fichado en TikTok a su club de convencidas, liderado por @hothighpriestess. Hablamos de una variante de la manifestación que utiliza la altísima vibración de placer que se libera en el orgasmo para visualizar un objetivo concreto. "La atención se desplaza del placer físico hacia metas no sexuales", explica Venus O’Hara, gran sacerdotisa de esta técnica en España y autora del libro 'Manifestación orgásmica' (Ediciones Luciérnaga). Simplificando, se trata de algo así como pedir un deseo en pleno clímax. ¿Funciona? Venus así lo afirma, aunque mucho nos tememos que es altamente probable que el método O no termine de conseguirnos el trabajo ideal o esa cita soñada. Lo que sí tiene muchas posibilidades de éxito es pedirle al orgasmo más orgasmos. Andrea Aguilar, terapeuta sexual y autora de 'Mujer orgásmica' (ed. Lunwerg), explica que "el cuerpo siempre pide más de lo que le gusta" y que "tu deseo está dentro de ti, no viene de fuera". Por eso, "cuanto más placer experimentas, más deseo y ganas de disfrutar tienes". Esta terapeuta sexual propone su propia hoja de ruta para alcanzar esos orgasmos que nos debe la brecha de placer. Su primera indicación ya nos pone en otra dimensión: sugiere pasar de una sexualidad genital a una energética, más expandida.

Alta vibración o cómo disfrutar más del sexo con confianza y autoestima

Vibrar alto consiste en proyectar optimismo, saber fluir con las circunstancias y promover lo mejor de una misma y de los demás. En el sexo, tener una alta vibración está íntimamente ligado con poseer una buena autoestima sexual. "La confianza que tienes en ti y en tu cuerpo, lo a gusto que estás en tu piel, la seguridad con la que vas a un encuentro sexual o cómo te percibes a ti misma cuando estás haciendo el amor", explica Andrea Aguilar. Esta terapeuta descubrió que la autoestima sexual está directamente relacionada con la facilidad para tener orgasmos: cuanto mayor es esta, más satisfacción y más autoestima sexual y general.

"La pregunta es por dónde empezar a abrirnos más al placer –sugiere Aguilar, graduada en Psicología, además de terapeuta sexual–. Un buen lugar es identificar y transformar los tres grandes saboteadores de la confianza sexual: la vergüenza, el miedo y la culpa". ¿Alguna pista para hacerlo? "No hay nada que dé más satisfacción que hacer el amor con una mujer que lo está gozando a lo grande. ¿Quieres ser la mejor amante del mundo? No juzgues tu cuerpo: disfruta de él –anima la experta–. También es clave que tu placer sea lo primero. Deja de esforzarte en ser una buena amante. Olvídate de satisfacer a tu pareja. No es egoísta: es lo más amoroso que puedes hacer por ella. El sexo no es algo que le das a alguien. Es algo que tienes para ti misma".

Karma sexual

Llamamos karma a lo que nuestros abuelos resumían en un sabio refrán: "Recoges lo que siembras". Andrea Aguilar ya ha confirmado que los orgasmos atraen más orgasmos (ley de la atracción pura y dura), así que un primer paso lógico y práctico sugiere aplicarse al autoplacer. "Conocerse bien a una misma ayuda mucho a disfrutar", explica la sexóloga Ana Lombardía. Y no hablamos sólo de placer en solitario. "Si tú misma te masturbas durante el sexo en pareja, aumentarás tu excitación, disfrutarás más y podrás provocar el orgasmo a tu manera", afirma esta experta.

Soltar el control y aprender a regular el sistema nervioso

Sin relajación no hay orgasmo: Andrea Aguilar insiste muchísimo en este punto. De hecho, su camino de búsqueda del placer se centra bastante en la regulación del sistema nervioso. "Si no está regulado no puedes gozar: es así de simple", insiste la terapeuta. Para ello, necesitamos desactivar la respuesta automática de alerta que se dispara cuando el cerebro presiente que nos debemos proteger. "De ahí que el cuerpo se contraiga, no responda a las caricias y no logre soltar el control", añade. Con un problema añadido: esta respuesta automática puede ser inconsciente y estar anclada a experiencias del pasado que te impactaron o, incluso, suposiciones sostenidas por normas sociales o relatos ajenos que nos sabotean.

Por suerte, existen maneras de incidir en el sistema nervioso para desengancharnos de este estado de tensión y abrir paso al orgasmo. Aguilar sugiere parar en cuanto notemos que el cuerpo entra en estado de alerta. "Aconsejo hacer una pausa y respirar. Sobre todo, exhalar por la boca: es la manera en la que le dices al cerebro que estás a salvo", explica. Si al reiniciarte, además, te permites emitir sonidos y sacar la voz, mejor que mejor: "Al usar las cuerdas vocales activas el nervio vago que llega hasta el cérvix, puerta al placer situada al final de la vagina".

Magia ‘queer’

Volvamos a la brecha del orgasmo con un dato relevante: mientras las mujeres heterosexuales son las que menos placer obtienen en sus relaciones íntimas, las lesbianas salen ganando. Si las primeras llegaban al clímax un 65 % de las veces, las lesbianas lo hacen en un 86 %. ¿Cómo lo explicamos? Una reciente investigación publicada en la revista 'Social Psychological and Personality Science' apunta a la influencia de los guiones sexuales que nos llegan desde las series, el cine y la pornografía, en los que se prioriza el orgasmo masculino y la penetración.

"En el sexo entre mujeres, no suele recurrirse a los guiones del sexo heterosexual. Eso nos indica que no existe suficiente estimulación del clítoris en el sexo con hombres", explican los investigadores. Cuando el orgasmo a través de la penetración deja de ser la prioridad, se abre un espacio para variar el guión predecible del sexo. Las parejas no heterosexuales lo viven como una paradoja: cuanta menos presión por lograr un orgasmo, cuanto más disfrute desinteresado y relajado del cuerpo (de todo el cuerpo) haya, más posibilidades de alcanzar el culmen existen también.

No hay uno único: diferencia entre los orgasmos

Hay bastante confusión al respecto de cómo es un orgasmo normal o cuál es el que deberíamos conseguir. Desafortunadamente, el clímax femenino no ha recibido atención suficiente de la investigación como para desentrañar toda su complejidad. De hecho, aún no hay acuerdo sobre los llamados miniorgasmos: un posible patrón del clímax que no responde a un pico ni a una ola, sino a múltiples orgasmos cortos y sutiles. Andrea Aguilar distingue entre los orgasmos de descarga, "aquellos en los que la excitación y la tensión, concentrada en los genitales, aumentan hasta que el cuerpo explosiona y libera todo ese placer", y los expandidos o de cuerpo entero. Aquí, "la energía y la excitación que se acumula, se eleva desde los genitales hacia arriba y circula por el cuerpo, permitiendo que el placer se expanda". Pero, cuidado, entre el uno y el otro hay una escala de intensidad variable. Moraleja: no existe el orgasmo único.