- Kamasutra: las 100 posturas sexuales más placenteras
- Claves para llegar al orgasmo si no has llegado nunca
- Eremofobia: cuáles son los síntomas y las consecuencias del miedo a estar solos
- ‘Cookie jarring’: por qué la gente liga teniendo pareja
Es posible que la última vez que tuviste relaciones sexuales con un hombre no llegarais… al fondo del asunto. La friolera del 80% de los jóvenes reconoce haber sufrido disfunción eréctil, según un estudio realizado por nuestra revista. Te damos las claves para lidiar con este problema que a ti también te afecta, y más de lo que piensas.
Un hombre canoso en un ‘jacuzzi’ con vistas a las montañas hojea el periódico de la mañana o abraza al atardecer a su esposa que se mece en una hamaca mientras disfruta de una copa de ‘cabernet’. Así han sido los anuncios de disfunción eréctil durante los últimos 20 años, porque tenían muy claro su público objetivo: personas de avanzada edad. Sin embargo, en las redes sociales han empezado a aparecer anuncios sofisticados dirigidos a un ‘target’ joven, introduciendo así a veinteañeros y treintañeros en la narrativa de este trastorno. Y esto da que pensar, porque parece indicar que hay más ‘millennials’ que lo experimentan de lo que se creía.
Para comprobarlo, en COSMOPOLITAN hemos decidido investigar este asunto y preguntar a más de 500 hombres y mujeres de entre 18 y 38 años sobre los #problemasdepene. Los resultados nos han dado la razón. Para empezar, aunque se estima que la impotencia afecta a entre el 1 y el 10% de los hombres menores de 40 años, nuestra encuesta ha revelado que el 80% ha tenido problemas al menos una vez en su vida. Examinamos por qué las erecciones están de capa caída y te ayudamos a gestionar la situación.
Está en su cabeza
Jaime*, de 26 años, sabe que su pene nunca responde la primera vez que se acuesta con una chica. Y no tiene nada que ver con la atracción que sienta por ella. Es un caso clásico de ansiedad por rendimiento que nace de sus temores sobre lo incómodo que podría ser tener un gatillazo, algo que acaba convirtiéndose en una profecía auto-cumplida. Mientras tanto, para Miguel*, de 26 años, el problema parte de una creencia con la que lo educaron: “El sexo debería estar reservado para dos personas enamoradas”. A medida que maduraba iba dejando atrás esa idea, pero su miembro no, por lo que se viene abajo cada vez que se acuesta con alguien por quien no siente nada.
Tanto Jaime como Miguel encajan en el perfil de la disfunción eréctil ‘millennial’: hombres jóvenes y sanos que sufren episodios ocasionales por motivos psicológicos, no funcionales, según detalla la sexóloga Isabella Magdala. “Son causas que veo mucho en consulta: inseguridad, falta de recursos para gestionar el estrés y las emociones, querer dar la talla, sentir vulnerabilidad o falta de confianza en uno mismo, idealizar a la otra persona, presión social…”, enumera.
Incluso puede haber problemas de mayor calado, de acuerdo con el doctor Landon Trost, urólogo de la Clínica Mayo. “Algunos estudios sobre la población joven con disfunción eréctil han detectado depresión y ansiedad en un porcentaje mayor que en otros grupos. Y es que sufrir estos trastornos puede dificultar que el cerebro responda a estímulos excitantes, lo que provoca un descenso del deseo sexual o problemas de erección”, apunta.
En realidad, la impotencia generada por la ansiedad es bastante similar a la que experimentamos las mujeres cuando nuestros pensamientos durante el sexo nos dificultan la excitación, sólo que no tenemos un apéndice que nos delate. Si tu chico se desinfla en el momento clave, especialmente cuando os acostáis por primera vez (en nuestra encuesta, a más de la mitad le sucedía al salir con una nueva persona), debes saber que probablemente sea por los nervios. Otro motivo del que alertan los expertos es el consumo habitual de pornografía.
“Falta educación sexual. Hoy los principales referentes de los jóvenes en este campo son el porno o el amor romántico de las películas. En el primero suele haber violencia, situaciones atípicas o fantasías. Si se hace un uso reiterado de ello, la estimulación es muy alta y puede ser que cada vez se necesite más. Por otra parte, se generan expectativas que no son reales y entonces el sexo con la pareja no suele estar a la altura, lo que puede impedir la erección”, indica Magdala.
No eres tú... y sí, es él
Otra razón que puede estar detrás de la impotencia juvenil es el cambio en el nivel de compromiso. De hecho, la disfunción eréctil repentina se da con tanta frecuencia entre los recién casados que hasta tiene un nombre: síndrome de la luna de miel. Es importante no tomarse un episodio de impotencia psicológica como algo personal. Sin embargo, cuando te enfrentas a un pene al que, de repente, le da el bajón puedes pensar que tu chico no te desea.
Elena*, de 22 años, puso todo su empeño en que funcionara el sexo con Diego*. La primera vez que perdió la erección, ella improvisó y le hizo una felación, pero la falta de resultados la confundió. “Nunca me había pasado eso con ninguna otra pareja, así que pensé que en realidad no le gustaba”, recuerda. Cuando le ocurrió por segunda vez, se lo comentó a sus amigas, que le aseguraron que ellas también habían pasado por eso.
Según nuestro informe, más del 75% de las mujeres ha experimentado esta situación. Y casi todas reconocieron sentir una gran vergüenza. “Es evidente que hago algo mal si ni siquiera consigo mantenerlo excitado el tiempo suficiente para que haya penetración”, dice Laura*, de 24 años, cuyo ligue, Cristian*, empezó a fallar a los pocos meses de su relación. Además, en un giro cruel de los acontecimientos, los hombres acaban interiorizando estas malas vibraciones.
Como reconoce Jaime, lo que más le estresa es que su pareja crea erróneamente que lo que a él le pasa es culpa de ella. Y añade: “Me siento culpable. No quiero que se ofenda”. Cristian, a partir del primer episodio, empezó a hacerse reproches y le dijo a Laura que entendería que no quisiera volver a quedar. En cuanto a Elena y Diego, el estado de ánimo de él cambió después de que no pudiera mantener la erección la segunda vez. “Empezó a hablar de las otras chicas con las que se había acostado, me dijo que no solía pasarle y se puso a la defensiva”, recuerda ella. En estos casos, hablar con tus amigas o con un psicólogo resulta muy útil y puede ayudarte a recordar que no eres la única y, más importante aún, que tú no eres la causante del trastorno.
¡Arriba, arriba!
Desconcertante, frustrante, estresante… La disfunción eréctil sabe cómo bajar el ánimo a la pareja en la situación más íntima. Sin embargo, en caso de que os ocurra, el doctor Trost sugiere mantener la calma y hacer todo lo posible por evitar preguntarle a tu chico si tú eres la razón por la que ha perdido fuelle. La terapeuta Isabella Magdala, autora de ‘Tu vagina habla’ (ed. Urano) te da las pautas para enfrentarte a este momento.
“Lo primero que debéis hacer es normalizar la situación. Céntrate en el disfrute no sólo de la otra persona, sino también en el tuyo. Y nada de reproches, exigencias ni culpas. Todo lo contrario: mucha comprensión. Si hoy no se pudo, mañana será otro día. Esa complicidad y confianza son básicas para que se pueda ver esa experiencia como algo puntual y sin miedo al futuro”, asegura. La experta aconseja restarle hierro al asunto: “Tomárselo con cierto humor puede salvar el momento. Hay que confiar en los tiempos del cuerpo, dejar la mente a un lado y darle a tu novio el tiempo que necesite. Relajarse, tumbarse tranquilamente o acariciarse sin pretensión de continuar puede crear una atmósfera de tranquilidad que invite a que vuelva a aparecer la erección o a que la frustración se transforme en seguridad, lo cuál será positivo para posteriores ocasiones”, afirma Magdala.
Finegood Goldberg, sexóloga especializada en terapias de disfunción eréctil, recomienda recurrir al sexo oral, besarle o estimularle con las manos porque, según recalca, lo peor que puedes hacer es rechazarle. “Si le ocurre a tu novio o marido en más de una ocasión, anímale (fuera del dormitorio) a acudir al médico”, apunta. La encuesta realizada por nuestra revista revela que sólo el 15% ha visitado a un especialista, pese a que ir a consulta podría ser la solución.
Si la impotencia se debe a un problema psicológico, el médico podrá derivarle a un terapeuta que le ayude a resolver lo que le está afectando internamente. También puede recetarle sildenafilo (el ingrediente activo de la Viagra), de forma temporal, que es seguro y eficaz si se utiliza de forma correcta y bajo prescripción médica. Luego, para restablecer el estado de ánimo propicio cuando volváis a tener sexo, Goldberg sugiere que os reservéis un tiempo para los juegos preliminares y pongáis el énfasis en las sensaciones que os hagan sentir mejor a ambos. “Esto favorece que la relación íntima sea una experiencia más relajante, sensual y erótica”, remarca la terapeuta.
Además, hace que el cuerpo disocie el sexo de la experiencia estresante de perder la erección, lo que puede ayudarle a él a poner fin a su obsesión por dar la talla y prepararle para volver a gozar de un coito completo. Experimentad con nuevos contextos y situaciones eróticas, como acostaros en una habitación distinta, usar lencería o dar rienda suelta a vuestra fantasía favorita. Ah, y tampoco os limitéis exclusivamente a las relaciones sexuales. “Cuanto más amplia sea vuestra definición de sexo, mucho más lo disfrutaréis”, concluye Finegood Goldberg.














