Funciona como un eufemismo para el verbo «quedar». Le has propuesto tomar una, pero no quiere decir que la vayas a probar. El hielo se disuelve, los dientes amarillean y la media rodaja de limón tiene los bordes marrones. Lamer la suela de tus zapatillas de deporte se antoja a ratos más atractivo.

Ahora, de manera absoluta, redonda e integral.

Según una investigación llevada a cabo por miembros de la Universidad de Sao Paulo, las bebidas sin alcohol interfieren en tus probabilidades de quedarte embarazada. No importa si contienen o prescinden de azúcar: ambas merman la calidad de los óvulos y rebajan tu nivel de fertilidad.

Para alcanzar semejante dictamen, los científicos brasileños estudiaron los hábitos alimentarios de 524 mujeres que intentaban concebir un hijo. Todas se encontraban en tratamientos de fertilidad in vitro. Comprobaron que quienes consumían bebidas portadoras de edulcorantes artificiales, como, por ejemplo, la sacarina o el aspartamo, presentaban menores probabilidades de tener un embarazo.

El estudio, presentado en el congreso internacional que la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva celebra actualmente Salt Lake City, se encontró con aplausos y cejas enarcadas. Algunos de los expertos que elogiaron el descubrimiento recordaron las consecuencias insospechadas que la alimentación puede tener en la concepción y señalaron «la falsa promesa» del azúcar químico. Los más escépticos, por su parte, indicaron que, en lugar de responsabilizar al azúcar en sí mismo, se debería prestar atención a los potenciales efectos que el sobrepeso puede tener en la tarea de fabricar un hijo.

Si entre tus planes de vida se encuentra la noble labor de perpetuar la raza humana, quizá haya llegado el momento de aliarse con la inocente y mayor abominación jamás concebida por el hombre: el agua con gas.