De primeras, una aplicación para registrar el ciclo menstrual o predecir los días fértiles parece una aliada perfecta: empoderamiento, control sobre tu cuerpo y una forma digital de reconectar con tu biología. ¿Qué tendría de malo? Pues lo que muchas mujeres no saben es que al marcar la fecha de su última menstruación, están entregando voluntariamente datos íntimos. Datos que pueden ser utilizados por la industria Femtech con fines que van mucho más allá del bienestar femenino.

En la novela 'El cuento de la criada', de Margaret Atwood, las mujeres fértiles son obligadas a gestar hijos para las clases dominantes, su cuerpo no les pertenece. Su historia resuena con más fuerza en un mundo donde el seguimiento digital del ciclo menstrual puede derivar en consecuencias peligrosas, en algunos casos. O en apropiación sin consentimiento de datos muy personales. Y toca preguntarse, ¿están nuestros datos vigilados sin consentimiento?

El algoritmo rastrea tu fertilidad

Esto, el uso indebido de nuestros datos más íntimos, es de lo que alerta el proyecto europeo THELMA (Reproductive Health Under Algorithm Surveillance, o Salud Reproductiva Bajo Vigilancia Algorítmica), dirigido por Luana Mathias Souto, abogada e investigadora para la UOC (Universidad Oberta de Catalunya). De hecho, para ella este libro fue inspirador: "Me pregunté lo que podría acontecer si empezasen a rastrear nuestros datos reproductivos y, desde una perspectiva distópica, como ocurre en el libro, escribí este proyecto."

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La industria Femtech (feminine + technology) sirve para poner el foco en la salud de las mujeres. Pero algunos estudios indican que podría estar vendiendo sus datos más íntimos.


La industria Femtech (feminine + technology), valorada en millones de dólares y está compuesta por miles de empresas en todo el mundo. Este sector nació como un intento de cubrir las históricas carencias de la medicina hacia la salud femenina. No es de extrañar si tenemos en cuenta que sólo el 4% de la investigación médica global se dedica específicamente a la salud de las mujeres. O que, hasta 1993, la mayoría de los ensayos clínicos excluían a mujeres como sujetos de prueba. Por ello, Femtech parecía una revolución prometedora. Pero no todo lo que brilla es avance y, a veces, el interés económico prevalece sobre la ética.

Datos vendidos, vidas expuestas

Aunque las apps prometen privacidad y personalización, en muchos casos no cumplen con esos estándares. Según el estudio de Luana Mathias Souto para la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), hay plataformas que comparten los datos de sus usuarias con terceros —compañías de marketing, farmacéuticas, aseguradoras, incluso gobiernos—, y no siempre de forma transparente.

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Según el estudio de Luana Mathias Souto para la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), hay plataformas que comparten los datos de sus usuarias con terceros: compañías de marketing, farmacéuticas, aseguradoras, incluso gobiernos.

“El problema no es el uso de los datos en sí, sino su tratamiento sin el consentimiento informado y específico de las usuarias”, explica Luana Mathias Souto, abogada, investigadora y directora del proyecto europeo THELMA (Reproductive Health Under Algorithm Surveillance). Según su análisis, la recopilación masiva de información reproductiva femenina puede derivar en consecuencias legales, económicas y sociales preocupantes.

Una de las más alarmantes se ha registrado ya en Estados Unidos, donde datos obtenidos de apps de fertilidad han sido utilizados como pruebas en procesos judiciales contra mujeres en estados donde el aborto está penalizado. En Suecia, por su parte, 37 mujeres quedaron embarazadas sin desearlo, tras confiar en una aplicación certificada como método anticonceptivo.

Una distopía hecha realidad

La película 'La Evaluación' (2024), dirigida por Fleur Fortuné y protagonizada por Alicia Vikander, muestra una realidad ficticia que podría estar peligrosamente cerca. En un futuro donde la paternidad está sujeta a una evaluación psicológica de siete días, una pareja se somete a un escrutinio devastador que pone en duda los cimientos de su libertad individual. El paralelismo con la vigilancia algorítmica sobre los datos de fertilidad es innegable.

london, england march 8: protesters dressed as handmaids from the handmaid's tale march from parliament square to iran's embassy to highlight repression of women in that country on march 8, 2024 in london, england. on march 8th international women's day celebrates the social, economic, cultural and political achievements of women globally and highlights the work still to be done to prevent endemic violence against women and inequality. (photo by dan kitwood/getty images)
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Si la salud reproductiva se convierte en un instrumento de control estatal o mercantil, ¿cuánto tardaremos en ver una realidad distópica al estilo de 'El cuento de la criada', donde las mujeres son reducidas a meros vehículos de reproducción? “Nos acercamos a un mundo donde el cuerpo femenino se convierte en territorio vigilado, cuantificado y susceptible de intervención constante”, alerta Souto.

Las consecuencias de una vigilancia invisible

En la investigación del proyecto THELMA, actualmente en curso, se mapean los distintos impactos de este fenómeno, entre ellos las violaciones a la privacidad y uso indebido de datos sensibles. También la posibilidad de tener embarazos no deseados por confiar en tecnologías no suficientemente reguladas.

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El comercio de datos sobre la fertilidad de usuarias en todo el mundo podría llevar a una toma de decisiones reproductivas por parte de gobiernos o entidades

Por otra parte, todo esto podría acabar en procesos judiciales basados en la venta de información privada de las propias usuarias. También podría conducir a un posible refuerzo de estereotipos y sesgos de género, al basarse en modelos de algoritmos masculinos. En un plano global, hay que pensar en la toma de decisiones reproductivas a escala poblacional, que podrían ser utilizadas por gobiernos o entidades con intereses demográficos.

Souto recuerda que, antes de estas apps, datos como tus ciclos menstruales o tu actividad sexual eran compartidos, si acaso, con tu médico, quien está legalmente obligado a mantener la confidencialidad. “Hoy, los compartes con una app gratuita que probablemente vende tus datos a terceros”, “pero me gustaría precisar que también hay empresas éticas. La decisión de vender datos es algo que ellas pueden elegir hacer o no”.

¿Salud o negocio?

El auge del Femtech ha llegado también al ámbito estético. Aplicaciones que analizan el estado de tu piel, tus hormonas o tus emociones pueden recoger información que va mucho más allá del bienestar. ¿Qué pasa cuando los datos sobre tus inseguridades físicas se convierten en combustible para campañas de marketing personalizadas?

En un contexto donde el 76% de las mujeres se sienten insatisfechas con su cuerpo, como recogen algunos estudios, el uso de esta información para reforzar cánones de belleza occidentales puede profundizar la presión estética y la desigualdad de género, disfrazada de personalización tecnológica.

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Skinvity D.R.
Skinvity es una empresa de tecnología cosmética creada por Blanca Miñano. La CEO apuesta por la inovación digital, pero alerta: “Debemos tener cuidado con el tratamiento de datos".

La emprendedora Blanca Miñano, CEO de la firma de bienestar femenino SKINVITY, reconoce el potencial del Femtech pero advierte: “Debemos tener cuidado con el tratamiento de datos. No es un problema exclusivo del Femtech, pero sí urgente. Existen mecanismos para proteger nuestra privacidad, pero debemos ser conscientes y proactivos”.

La realidad supera la ficción

La investigadora Luana Mathias Souto insiste: “Lo que estamos viendo no es ciencia ficción. Hay ya casos documentados de uso de datos en contextos represivos. Y lo más preocupante es que la mayoría de las mujeres no lo saben. Por eso nuestro proyecto quiere empoderarlas con conocimiento. Que elijan, pero que lo hagan informadas”.

luana mathias souto, abogada, investigadora y directora del proyecto europeo thelma
FERRAN NADEU
Luana Mathias Souto, abogada, investigadora y directora del proyecto europeo THELMA (Reproductive Health Under Algorithm Surveillance). Según su análisis, la recopilación masiva de información reproductiva femenina puede tener preocupantes consecuencias legales, económicas y sociales.

En Canadá, por ejemplo, una demanda colectiva ha puesto contra las cuerdas a la app Flo Health. Alegan que Flo compartió datos sensibles de sus usuarias. Por ejemplo, detalles sobre sus períodos menstruales y su vida sexual. Si la demanda prospera, más de un millón de usuarias podrían reclamar daños. En Estados Unidos también ha recibido una denuncia similar. Tras ellas, la empresa ha realizado cambios en sus políticas de privacidad.

La paradoja de la tecnología que promete liberarte

La industria Femtech ha traído beneficios tangibles: mayor acceso a diagnósticos, visibilización de patologías femeninas, reducción del estigma sobre la salud sexual y reproductiva. Y, sin duda, ha permitido a muchas mujeres conocer mejor su cuerpo. Pero como ocurre con toda herramienta poderosa, su impacto depende de cómo y para qué se usa.

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La industria Femtech ha traído muchos beneficios a muchas mujeres. Pero su impacto debe de ser seriamente controlado. Porque solo nosotras debemos mandar sobre nuestros datos, nuestros cuerpos... Sobre nosotras mismas.

Como resume Blanca Miñano: “El progreso tecnológico es imparable. La clave es que no venga acompañado de una pérdida de derechos”. Porque, bajo ningún concepto, la salud reproductiva jamás debe de ser un campo de batalla, o de beneficios económicos, ni una fuente de vigilancia masiva a las mujeres. Sólo nosotras debemos de ser las dueñas de nuestros datos, nuestras decisiones, y nuestros cuerpos.

Ten en cuenta tus derechos

Como subraya la ginecóloga Mª José Martínez-Cañavate, de Ginemed Madrid: “Las apps pueden ser útiles, pero no deben sustituir la consulta médica ni el sentido crítico. Lo que haces con tu cuerpo no debe quedar en manos de un algoritmo”. Además, la experta anima a "leer las políticas de privacidad antes de usar cualquier plataforma. Y solicitar explícitamente el control y uso de tus datos personales".

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"Lo que haces con tu cuerpo no debe quedar en manos de un algoritmo” subraya la ginecóloga Mª José Martínez-Cañavate, de Ginemed Madrid. Tampoco tu intimidad.

Por otra parte, Martínez-Cañavate recuerda que "muchas plataformas priorizan el marketing por encima del bienestar real de las mujeres. Y algunas aplicaciones de seguimiento de fertilidad podrían recopilar datos sensibles, como información sobre ovulación y patrones sexuales, que a menudo se comparten sin el consentimiento explícito de las usuarias". Por eso, Luana Matthias Souto concluye: "No podemos delegar a estas aplicaciones el control de nuestra salud".

¿Cómo protegernos?

Las recomendaciones de las expertas para protegerte del uso indebido de tus datos son claras.

  • Infórmate. Antes de usar una app de fertilidad, lee su política de privacidad. ¿Qué datos recopila? ¿Dónde los guarda? ¿Con quién los comparte?
  • Controla tus datos. Exige tener el control sobre el uso de tu información personal. La normativa europea, Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) te da ese derecho.
  • Elige apps con certificación médica y respaldo legal. No todas las herramientas están desarrolladas bajo supervisión sanitaria. Busca las que lo estén.
  • No delegues completamente tu salud a la tecnología. Usa estas apps como complemento, no como sustituto del conocimiento sobre tu cuerpo.
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Periodista, guionista y escritora especializada en feminismo y cualquier tema que tenga que ver con los derechos humanos y la igualdad de género y el colectivo LGTB+. Además de viajar, sus otras pasiones son los libros, el cine, la música. La podéis encontrar de festivales y conciertos, dándolo todo bailando. Coautora con Mabel Lozano del libro ‘Te invito a un mojito', sobre el cáncer de mama. Le encanta entrevistar a mujeres 'power' y se motiva en 3, 2, 1...