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Es el nuevo tema de moda, y se sitúa a la salida del armario que está viviendo ahora la psicología cotidiana. Temas como la depresión, la ansiedad, la tristeza crónica y en general, la adaptación que nos está tocando vivir en estas nuevas reglas del juego, ha traído a la empatía hasta primera línea de interés. La razón es que por fin nos hemos dado cuenta de que necesitamos de los demás y de su comprensión mucho más que nunca, porque ya no podemos dar nada por hecho. Toca apoyarse más que nunca: si el 'crush' de tu amiga no le pone interés al asunto o tu pareja se ha quedado sin trabajo, debes recordar quién eres tú para ellos y saber que también te necesitan, incluso aunque no estés en tu mejor momento. Al final, toca (también) repensar la manera en la que sentimos, a nosotros y a los demás.
¿Qué es exactamente la empatía?
Si en algo coincidimos todos es en pensar que somos empáticos y que los demás nos importan casi tanto como nosotros mismos. Probablemente estemos en lo cierto: que lo daríamos todo por ellos. Pero eso no es la empatía. La empatía es, literalmente, la capacidad de meternos en la piel del otro. "Sentir empatía hacia otra persona es una señal de confianza. La empatía es atenta, compasiva y atractiva, favorece el aprecio emocional y el reconocimiento del otro, y esto contribuye en gran medida a hacer del mundo un lugar más agradable, amable y seguro", dice Raven Digitalis, autor de 'La empatía cotidiana'.
¿Y cómo puedo saber si soy empática o no?
"La clave es la conciencia emocional", dice Alicia Aradilla, socióloga especializada en neurolingüística. "Se trata de saber distinguir tus emociones para poner un lenguaje específico a cómo te estás sintiendo. Y esto sólo se consigue con la respiración consciente. Es un secreto a voces, pero es así", prosigue. "Y es que sólo cuando soy capaz de identificar mi emoción, también identifico la calidad de mi escucha", termina la experta.
No es lo mismo ser empática que simpática
"Ser simpático es tener un comportamiento agradable buscando la aprobación del otro, pero eso no significa que te estés identificando con la emoción del que tienes enfrente, lo que es muy frustrante, sobre todo para el otro. Empatizar es ayudar al otro. Los simpáticos buscan ayudarse a sí mismos a través de la aprobación social. Los empáticos ayudan al prójimo, sea lo que sea que piensen de ellos; eso no es lo que les importa", concluye Aradilla.
¿Por qué estamos bajo mínimos de empatía?
La velocidad de nuestro estilo de vida actual provoca en el individuo mucha ansiedad e impaciencia. Estamos acostumbradas a esperar sólo un segundo desde que tocamos la pantalla del móvil hasta que obtenemos el resultado. Ahora mismo, hasta el ascensor de toda la vida nos parece que tarda en llegar más de lo normal. Nuestro cerebro está acelerado.
"Se trata de un estado bajo de la ansiedad. Cuando te sientes impaciente, ahí detrás está la ansiedad, aunque sea de muy suave de moderada, pero es ansiedad, y si lo sumas a que el ordenador va lento, o no te cogen una llamada a la primera, el malestar aumenta, y esto dificulta la empatía. Y cuando estás ansioso, el trabajo de identificar es más complicado", explica Alicia Aradilla.
Y a ello le tenemos que sumar que las redes sociales nos hacen olvidar inconscientemente que tras cada perfil de personas desconocidas se encuentra un ser humano de carne y hueso que siente, piensa, llora, ríe, teme y tiene necesidades fisiológicas.
¿Conoces las neuronas-espejo?
"La empatía tiene mucho que ver con ellas. Se encuentran dentro del cerebro, en la zona que involucra a la gestión emocional y que nos facilita la conexión y el vínculo que nos hace entender al otro. Son las responsables de que nos den ganas de llorar cuando vemos sollozar a alguien", dice Inma Aldea, psicóloga experta en neuromarketing, facilitadora en disciplina positiva, y co-fundadora de Syndeo, Centros de Psicología y Logopedia.
La empatía, obligatoria para el trabajo en equipo
La empatía cada vez se valora más y se tiene muy en cuenta en las entrevistas personales de trabajo. De hecho, la inteligencia emocional (una de sus patas es la empatía) ya se encuentra entre las 'top 5 soft skills' más demandadas en los perfiles profesionales del 2022, según Deusto Salud. "Entender al otro significa trabajar mejor en equipo y, por tanto, un mejor desarrollo de todas las actividades colaborativas, e incluso una mejora en la faceta individual", afirman desde el centro de formación a distancia en el sector de la salud. Cuando alguien te cuente algo importante o que le preocupa, "simplemente escucha, no trates de eliminar su dolor", dice Ixi Ávila, 'coach' de inteligencia emocional. "Empatizar no es aconsejar, educar, interrogar, comparar, solucionar o tener las palabras perfectas. Empatizar es escuchar", remata la experta.
Tras la pandemia, la empatía se ha convertido en una de las cualidades más valoradas en el ejercicio del liderazgo. Según un estudio realizado por el CEMS, Alianza Global de Escuelas de Negocios, entre más de 1.700 exalumnos y asociados en 71 países, la empatía ha subido cinco puntos (del 38 % al 43 %) respecto a las encuestas previas a la pandemia.
No podríamos vivir sin los nuestros
Y si en el terreno laboral es importante, imagínate en el personal. Por eso es tan importante tener amigos. Piensa en lo que suponen ellos para ti. Y ahora dale la vuelta: exacto, eso es lo que tú eres también para ellos. Y recuerda que los abrazos ahora se han convertido en bandera, además de ser supersaludables y generar endorfinas (las hormonas de la felicidad).
Sí, la empatía se puede entrenar
Según el investigador Diego Redolar, de la Universitat Oberta de Catalunya, la empatía tiene un componente genético, pero también tiene que ver con la experiencia y la educación recibida. Según los últimos descubrimientos neurocientíficos de la Universidad de Cardiff en un estudio encargado por Mattel, por ejemplo, el juego con muñecas estimula a los niños a hablar sobre las emociones y los pensamientos de los demás. Y otro dato: se puede ejercitar. El cerebro es mucho más plástico (flexible) de lo que crees. Aquí van diez pautas para entrenarla:
- Sé consciente de que te estás despertando por la mañana y saliendo del mundo de los sueños. Haz una mini-meditación de 5 minutos mientras te vas despertando, concentrándote en tu respiración.
- Cuando desayunes, observa cada alimento que ingieres tomando en consideración a los 4 elementos que han formado parte del proceso de creación de esa tostada de pan, del café, de la leche, de la fruta, del té...
- Explora expresiones artísticas a las que no estás acostumbrada. Si no lo has hecho nunca, visita una exposición de arte abstracto, compra entradas para ver una película de un director que no conoces o prueba un tipo de cocina que nunca hayas degustado. Disfrútalo todo sin ningún prejuicio.
- Practica la escucha activa. Cuando alguien te esté contando algo que le preocupa, haz un esfuerzo por parar tu "cháchara mental" y concéntrate solo en lo que la otra persona te dice, como si no hubiera nada más importante en el mundo (esa persona podría estar incubando una depresión, y tú sin enterarte). La curiosidad genuina aflorará en ti y te llevará a hacer preguntas y saber más, con lo que la otra persona se sentirá aliviada y comprendida.
- No hagas juicios. Cada persona es un mundo, y lo que sirve a una, a otra ni le viene ni le va.
- Cuando alguien comparta contigo un secreto o algo que le preocupa, conecta con tu propia alegría o tristeza, según el momento; te serás más fácil empatizar con esa persona.
- Da espacio, lugar y permiso para que la otra persona se desahogue libremente. Solo trata de acompañarla, no estés preocupada por lo que creas que ella espera que le digas o le hagas. ¿Qué está mustia y solo escucha música bajonera? No juzgues, porque además de que (casi) todo tiene una explicación, las personas tienen sus propias razones para sentirse como se sienten, y eso siempre es absolutamente respetable.
- Pregunta al otro "¿cómo podría ayudarte?" en lugar de predecir: "seguro que lo que le ha pasado es que...".
- Haz la prueba de mirar y escuchar al otro (y al mundo en general) como si fuera la primera vez que lo ves. Muchas veces nuestros prejuicios sobre algo hacen que "acabemos la frase por nuestra cuenta".
- Prueba la técnica de las tres columnas. Con respecto a un hecho concreto que te haya ocurrido con alguien, dibuja tres columnas en un papel (o en el ordenador) y nómbralas para escribir en ellas, por orden, y en la primera, hechos tal cual han sucedido; en la segunda, qué opinión tienes tú al respecto; y en la tercera, qué crees que opina la otra persona.
Periodista especializada en belleza, bienestar y estilo de vida desde hace más de 25 años. Desde que se licenció en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, ha escrito para medios como Elle, Vogue, Woman, Yo Dona, Mujer Hoy, Elle Gourmet o Harper’s Bazaar. Dentro del mundo de la belleza, es experta en peinados, cortes de pelo y cabello en general (en una alfombra roja, no se le escapa el más discreto de los postizos ni el más escondido de los trucos) y lo sabe todo acerca de color y las últimas tendencias capilares, gracias a que se tituló en Peluquería en la Academia Guallar de San Sebastián mucho antes de estudiar periodismo. Si no hubiera sido reportera, le hubiera gustado ser antropóloga o socióloga, por eso disfruta como una niña con ensayos que le ayuden a entender mejor al ser humano y su conducta, individual y en masa, o entrevistando a los expertos para sus artículos sobre psicología y tendencias sociales. Probadora profesional de experiencias, es capaz de sumarse a cualquiera de sus valientes retos “30 días sin…” para luego contar cómo es transitar durante un mes fuera de su zona de confort.














