Vivimos a un ritmo frenético y ello nos conduce a llenar nuestra nevera con productos procesados. Diréis, sí, pero sanos y desnatados. Error. Consumir alimentos bajos en calorías no es sinónimo de una alimentación saludable. Por ejemplo, un queso de Burgos desnatado contiene 7.5 gramos de azúcar o, lo que es lo mismo, casi dos cucharadas (1 cucharada=4g).
Según la última recomendación de la OMS, no deberíamos superar las 12 cucharadas de azúcar por día y en Europa estamos consumiendo el doble, 100g diarios. La foto que esto nos deja es cuanto menos preocupante: la tercera parte de la población mundial es obesa o tiene sobrepeso y 360 millones sufre diabetes. Tal es la situación que Reino Unido creará un impuesto para gravar el azúcar en los hospitales.
Todo lo envasado contiene azucares refinados
Obviamente, cuando hablamos de los efectos dañinos nos estamos refiriendo a los producidos por los azúcares refinados y no a los presentes de forma natural en los hidratos de carbono como la pasta o la fruta. Uno de los casos que más llama nuestra atención es el del ketchup que por cada 100gr contiene 20gr de azúcar; algunos yogures 0% pueden llegar a incluir hasta 20gr en un envase de 125gr, según un informe de Action on sugar.
Si nos ponemos a pensarlo es para volvernos locas. ¿De qué sirve medir los niveles de grasa de los alimentos y tratar de comer de la forma más saludable posible si se te escapa esta variable? Te compras una crema de verduras en el supermercado con la intención de tomar algo sano y bajo en grasa y te encuentras con que contiene azúcar refinado. ¿Las legumbres cocidas? También. La misma industria que nos facilita la vida y nos ayuda a reducir los tiempos en la cocina nos manipula de la forma más dulce y sin que tan siquiera nos demos cuenta.
¿Y ahora qué? ¿Nos vamos a vivir a un anillo de Saturno? ¿Montamos un huerto en el balcón para que crezcan tomates bajo una nube de polución? Ironías aparte, creemos que lo más inteligente es cocinar lo máximo posible en casa. Si consumes productos frescos e intentas dejar de lado los procesados, será mucho más fácil mantener el azúcar a raya. No solo sabrás qué estás comiendo, sino que cuando quieras endulzarte el día, serás tú misma quien decida a qué pastelería acudir.











