Rechaza el falso mito de que el yoga y el Pilates son prácticas gemelas pues, aunque se parecen, cada una está enfocada a necesidades distintas. Por eso, es hora de descubrir cuál es la que realmente necesitas.

El Pilates es una disciplina mucho más dinámica, enfocada a un mayor trabajo físico. Con él ejercitarás sobre todo el core (parte central de nuestro cuerpo, desde el abdomen hasta la parte baja de la espalda), pero también glúteos, cuádriceps, bíceps, tríceps y otros músculos. Además, la ejercitación de los músculos de la pelvis lo hace especialmente beneficioso para las mujeres embarazadas.

Con él conseguirás un culo de escándalo y te sentirás con mucha más energía.

Si lo que necesitas es tiempo de relajación solo para ti, el yoga es tu mejor aliado. Esta práctica de origen hindú está relacionada con la búsqueda de la paz mental y del equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Aunque con el yoga se practican ejercicios más anaeróbicos y estáticos que con el Pilates, no te creas que todo será un camino de rosas. Con esta disciplina también sudarás y ejercitarás tus músculos, pero sin olvidar que, en todo momento, debes estar a gusto con tu cuerpo y en busca de esa espiritualidad que te hará desconectar de tu rutina. Esta vez, sí que sí, tu bienestar será lo más importante.

Sin embargo, a pesar de estas diferencias, ambas disciplinas tienen muchos puntos comunes (de hecho, hay ejercicios que se repiten, aunque con nombres diferentes). En las dos, el control de la respiración y el mayor conocimiento de nuestro cuerpo son elementos claves. Con ellas, también mejorarás tu flexibilidad, adquiriendo una mayor sensación de bienestar y sintiéndote mucho más ágil y relajada.

En cualquier caso, lo mejor para que te decidas es probar ambas y ver cuál es mejor para ti. Además, no olvides complementarlas con otro deporte, algo de running o spinning, por ejemplo. A través de esta combinación, quemarás más grasas y harás un ejercicio más completo, sin olvidar esa armonía entre cuerpo y mente que tanto necesitas.