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A las puertas del verano, resulta inevitable que nuestra imaginación vuele pensando en todos esos preciosos vestidos que estamos deseando estrenar. Las pasarelas son la mejor fuente de ideas para fichar las tendencias que de verdad importan y, aunque no siempre sean 100% trasladables a la realidad del común de los mortales, al menos nos dejan la dosis de inspiración perfecta para sumergirnos de lleno en la estación más mágica del año.
En líneas generales, el manual de estilo de los vestidos de tendencia de la temporada lo dicta la nostalgia. Una buena dosis de códigos de estilo sesenteros, estampados de toda la vida versionados bajo nuevos códigos y siluetas relajadas de espíritu libre son las pautas que rigen los vestidos más buscados del verano 2026. Vamos a desgranar todas estas tendencias de la mano de las pasarelas y con ayuda de dos expertos: Antonio Rabadán, diseñador y fundador de su firma homónima, y Francisca Dávila, diseñadora y fundadora de la firma Frankka.
Vestidos blancos
Todos los veranos, sin excepción, nos dejamos seducir por el encanto de los eternos vestidos blancos. Al margen de que otras tendencias potentes marquen la pauta, los diseñadores siempre encuentran la manera de incluir este básico en sus colecciones. Al fin y al cabo, destila una elegancia relajada y se erige como un clásico absoluto que siempre sienta bien.
Zimmermann lo imagina acorde a una estética puramente romántica, con asimetrías y motivos intrincados que emulan hojas, mientras que Ferretti lo interpreta acorde a un código de estilo mucho más minimalista, estructurado y con reminiscencias a los chalecos de la sastrería oriental. Por su parte, Antonio Rabadán nos cuenta cómo bajar a tierra esta silueta: "Un vestido midi de una buena tela con mangas largas muy bien colocadas es un fondo de armario eterno para estar perfecta en cualquier evento".
Vestidos de flores
De un clásico incuestionable a otro icono de nuestros armarios estivales: nuestro adorado vestido de flores. Su concepción de clásico no le exime de reinterpretarse, sino que a menudo se presenta en versiones inesperadas que desafían su herencia tradicional. "Son un must esta primavera/verano, y de eso no hay duda, lo hemos visto en muchas de las marcas y pasarelas. Las flores estarán presentes de maneras muy variadas: estampados XL, flores en relieve, prints poco definidos o bordados en 3D", nos cuenta Francisca Dávila.
En COSMOPOLITAN, nos quedamos con estas dos versiones: el vestido hiperfemenino (y un poco teatral) de Chloé, con una silueta globo que es pura tendencia, y el de Fendi, que toma prestados los códigos del 'slip dress' y los reversiona en un diseño con mucha textura, con brocados y encajes.
Vestidos boho
No es que el vestido boho no sea un clásico absoluto de nuestros armarios, pero es justo afirmar que, de un tiempo a esta parte, nuestra obsesión con él se ha intensificado. El encanto de esta prenda es que ya no se asocia tanto al estilo del festival de Coachella, sino que se ha reinterpretado bajo unos códigos de estilo mucho más románticos. Nos lo explica Francisca Dávila: "En mi opinión, la moda está dejando atrás el exceso y el look excesivamente “festivalero” para apostar por prendas más versátiles y sofisticadas. Se evoluciona hacia una estética más refinada y atemporal. Hoy el boho se inspira más en la artesanía, los tejidos delicados y las siluetas etéreas, conectando con una idea de lujo relajado y femenino".
El diseño que Chloé propuso sobre su pasarela de primavera/verano 2026, con volúmenes románticos y encajes, representa a la perfección esa silueta etérea y la idea de lujo relajado de la que nos hablaba la diseñadora. Por otro lado, la propuesta de Isabel Marant, con tonos tierra y una riqueza visual que viene de su estampado de aires 'hippies', conecta con ese espíritu de sofisticación versátil y atemporalidad del nuevo boho.
Vestidos de cintura baja
La enésima prueba de que la moda bebe de épocas pasadas constantemente la encontramos en el inesperado regreso de la silueta que triunfaba allá por los años 20. La icónica Coco Chanel fue una de sus grandes valedoras, impulsando un nuevo código de la feminidad que hoy, décadas más tarde, continúa vigente. El éxito de esta silueta hoy responde a otros factores como la predilección por los talles bajos que llevamos viendo temporadas, impulsada por la estética de los años 2000.
"En vestidos, se reinterpreta de una forma más elegante y relajada que en el pasado: con cortes fluidos, tejidos suaves y siluetas menos extremas. Es una tendencia que aporta frescura y sensualidad, pero adaptada a una mujer que busca comodidad y sofisticación al mismo tiempo", declara Francisca Dávila sobre esta tendencia. En pasarela, firmas como Balenciaga o Gabriela Hearst demuestran cómo renovar clásicos como el eterno vestido negro o el vestido vaquero acorde a esta silueta tan nostálgica.
Vestidos de lunares
Con los vestidos de lunares pasa un poco como con el vestido blanco o el vestido bohemio: son todo un clásico de nuestros armarios estivales. Porque, si lo pensamos, ¿cómo podríamos fallar con una pieza tan femenina y atemporal? Es imposible. Además, este estampado tan nuestro es hoy uno de los grandes triunfadores en las pasarelas internacionales con mayor renombre, en el 'street style' y en cualquier firma de moda.
"Me encantan los lunares en base fluida como una gasa o bambula de seda con topitos pequeños, como uno de nuestros vestidos con gran espalda y manga larga", nos cuenta Antonio Rabadán. El encanto de esta pieza es que en 2026 se aleja un poco de su estilo folclórico para abrazar versiones románticas como la que nos trae Elie Saab, un poco "de diosa griega". Como contrapunto a esta estética sensual, encontramos en Patou una versión mucho más arquitectónica y con reminiscencias al estilo de los 60: un vestido escultórico y con estampado XL que, sinceramente, nos fascina.
Vestidos estilo años 60
La tendencia en vestidos más inesperada y nostálgica de la temporada tiene nombre propio: 'gogo dress'. Sus coordenadas son muy reconocibles: líneas minimalistas, una silueta línea A relajada y un corte (muy) mini. Francisca Dávila lo define así: "El 'gogo dress' es un icono de los años 60. Su silueta es limpia, estilosa y favorecedora, todo un ejemplo del menos es más. Conecta con esa búsqueda de comodidad sin perder impacto visual". Sobre los motivos que nos han llevado a recuperar este vestido, la diseñadora cree que "siempre hay un punto cíclico, pero también estamos ante una necesidad actual de prendas fáciles, sencillas y frescas". Y, sin duda alguna, el 'gogo dress' sesentero responde a todo esto.
¿Dónde lo hemos visto? En firmas como Ferretti o Miu Miu. La primera lo imagina en una versión estilo capa con una silueta arquitectónica pero, al tiempo, muy simple. La segunda es una pieza más ornamentada, con unos preciosos detalles de pedrería y cierta textura.
Vestidos drapeados
Son pura feminidad. Pocas prendas logran un consenso tan absoluto en pasarelas (y en la vida real) sobre la exquisita elegancia de esta pieza atemporal. Una pieza que nos evoca el estilo de una diosa griega que hoy firmas como Victoria Beckham, con su propuesta de efecto 'wet', nos han hecho amar más que nunca. "Sin perder la elegancia, me encanta, muy fluido con una caída impecable, cómodo y perfecto para no pasar calor en verano", nos cuenta Antonio Rabadán sobre su visión de este tipo de vestidos. Otra opción superinspiradora la encontramos en Stella McCartney, cuyo vestido con corpiño arquitectónico es pura magia.
El veredicto es unánime: los vestidos del verano 2026 son maravillosos para potenciar nuestra mejor versión (y vestir cómodas y fresquitas, que es de lo que se trata). ¿Con cuál de estas tendencias te animarías?
Inés de la Fuente es experta en actualidad y ‘celebrities’ en Cosmopolitan. Le encanta descubrir todo sobre sus famosas favoritas mientras escucha en bucle a una de ellas, Taylor Swift (de la que podría hablar sin parar durante horas). Jennifer Lopez, Selena Gomez o Britney Spears se cuelan también en su lista de preferidas.
Cuando no está escribiendo sobre el último cotilleo en Hollywood o cómo copiar el último ‘look’ de la famosa del momento (no le quita ojo a Rosalía, Cristina Pedroche o Blanc Suárez), está poniéndose al día sobre lo que más se habla en las redes sociales, o descubriendo nuevos fichajes en sus firmas de moda ‘low cost’ favoritas como Zara o Stradivarius, y buscando inspiración para sus temas de vestidos, botas, abrigos y cualquier prenda que se le ponga por delante.
Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó a escribir para Cosmopolitan en 2019. Antes pasó por las redacciones de medios de comunicación como Mia, InStyle y HOLA!, en estos dos últimos escribiendo contenidos de moda.


































