Según llegaron al estudio de COSMOPOLITAN para la sesión de fotos, el ambiente se llenó de pura energía de la mejor clase. Hajar Brown, Luna Lionne, Jen Herranz, Patricia Mayala y Marta Oria, la nueva Crew de Pandora, son un torrente de poderío y sororidad. El mejor retrato de una generación que apuesta por la diversidad y el ‘girl power’.
Hablar con ellas es una mezcla de locura y sabiduría. Más o menos, cómo se define Luna Lionne (21 años), cantante y modelo, “un poco 'viejoven' y muy 'sensei'… ¡Mis amigas me tienen que enseñar las cosas de mi edad! Además, soy muy vitamina, mucha energía y siempre sonriendo”. También Hajar Brown (25 años), la actriz que fue Amira en la serie ‘Skam’ y se considera “un caos ordenado”, admite que "voy por la vida flipada. Si veo una flor, me acerco a olerla, aunque apeste, y parezco una señora de 65 haciéndole fotos”.
Por su parte, el currículum de Jen Herranz (29 años,) es apabullante, experta en videojuegos, experta en tecnología y Redes Sociales, además es reportera, guionista… “Soy muy curiosa y la tasa de autónomos hay que rentabilizarla. Me meto en todos los follones que puedo (risas)”, explica y asegura que no le gusta que se use el término ‘gamer’ para definirla porque “lo usan mucho los 'boomers' pero, sobre todo, porque serlo no es toda mi personalidad, que parece que te marcan con lo de ‘chica gamer’.”
De personalidad va sobrada la nueva crew de Pandora. Patricia Mayala (21 años), modelo, tiktoker y ganadora de la medalla de plata del Campeonato de España 2019 de gimnasia rítmica con el Club Chamara, sabía lo que quería ya desde los cinco años. “Como mi madre no me llevaba a clase de gimnasia, yo practicaba mirando vídeos. A abrirme de piernas, el pino puente, todo. Cuando llegué a mi club, con seis años, mi entrenadora flipó al ver todo lo que sabía hacer. Y al mes, ya me seleccionó para competir”.
También lo tenía muy claro desde siempre Marta Oria (26 años), reconocida influencer 'fashion', que estudió Derecho, de lo que, sin embargo, no se arrepiente: “Lo recomendaría a todo el mundo, te sirve para entender cómo funciona el mundo. El Derecho debería de ser una asignatura obligatoria en Bachillerato, para entender cómo funciona el país”, dice. Eso sí, ella se ha enfocado en “cumplir mi sueño, la moda”, algo en lo que le va muy bien.
Unidas por la diversidad
Si algo hermana a estas cinco mujeres es la defensa de la diversidad y el respeto, algo que consideran fundamental. Hajar Brown tiene claro que “a quien no se le representa en la sociedad es como si no existiera, y eso hace mucho daño”. Ella por ejemplo explica que decidió estudiar Ingenieria Civil y no dedicarse al mundo del espectáculo porque “aunque soy súper folclórica, no tenía referentes, no veía a chicas musulmanas en las pelis”.
Por eso, Hajar Brown celebra la globalización y considera que su papel, más que de actriz, es “ocupar espacios, porque con mi imagen abro muchas puertas, a profesionales pero también a niñas que pueden pensar que ellas también podrían estar aquí”. Para mejorar en diversidad, recomienda “juntarte con círculos diferentes y salir de tu zona de confort. Rollo estar con tus amigos pero también en un foro super random. Yo me he llegado a apuntar a clases de cocina para descubrir círculos nuevos. Al final nos enriquecemos unos a otros y nos hace ser personas más sanas.”
También para Marta Oria, la diversidad tiene mucho que ver con el respeto. “Del amor sale todo lo demás y, si tú quieres, respetas. Para mí somos todos humanos y maravillosos, no puedo entender otra cosa. Lo veo cada día en mi hija Olivia, de seis meses”, cuenta y señala que quiere educarla en esos principios. Algo que Luna Lionne asegura que hizo su madre, la actriz Rossy de Palma, con ella y a su hermano, educarles en la diversidad, “en reconocer nuestras diferencias y festejarlas como algo enriquecedor”.
Para Patricia Malaya, esa diversidad "es lo mejor que te puede pasar". Hija de madre española y padre congoleño, asegura que crecer con una familia así "es genial, la gente no se lo puede imaginar. Saber de diferentes culturas, es un regalo, ". Sin embargo, recuerda que "de pequeña, he tenido alguna experiencia chunga. El primer día que fui a mi club, unas niñas se rieron de mí. Se te queda grabado. Pero cuando vieron que me ponían a competir, les callé la boca. Sus padres deberían haberles enseñado bien, ¿no? A respetar".
Patricia explica que no se toma como algo personal, pero señala que la gente debería de reflexionar al emitir juicios sobre los demás basados en la piel o el aspecto, porque es duro. "Creo que lo importante en la vida es como eres tú como persona. Si se basan en un estereotipo o en algo físico para juzgarte, ¿de qué sirve eso? No es importante. No están siendo personas. Es algo que no puedo llegar a entender".
“No le vas a gustar siempre a todo el mundo . Lo importante es que te gustes a ti misma y que seas buena persona”
Luna Lionne
También Luna Lionne reconoce que cuando te adentras en la sociedad “encuentras gente con opiniones diferentes y algunas pueden ser conflictivas o te cuesta aceptarlas”. Entonces, ella tira de su mantra: “ponerte en el lugar de esa persona para entender qué le lleva a generar ese odio. Muchas veces te rechazan porque, en realidad, no se gustan de sí mismos. Entonces pienso, ‘lo siento por ti’”. Además, recalca que “no a todo el mundo le vas a gustar siempre. Lo importante es que te gustes a ti misma y que seas buena persona”.
Referentes LGTBI+
“La diversidad es lo mejor que tenemos, en todos los sentidos”, añade Jen Herranz, que explica que como persona bisexual “sufrí mucho ‘bullying’ en el instituto. Tener referentes hubiera sido una gran ayuda”. Por eso, cree que “ver a personas diversas como protagonistas es fundamental. Ahora estoy soltera pero, si me echase novia, me encantaría hacer una sesión de fotos las dos para una revista como Cosmo. Eso sería muy guay, por ejemplo. Es muy importante poderte sentir identificada en lo que ves, ya sea en tu identidad sexual o en tu forma de cuerpo”.
"Como persona bisexual sufrí mucho ‘bullying’ en el instituto. Tener referentes hubiera sido una gran ayuda
Algo que, señala, también es necesario en el mundo de los videojuegos. “Es un pez que se muerde la cola. Si solo tienen desarrollando videojuegos a hombres blancos heteros, tienen una perspectiva y un entorno determinados, que van a reflejar. En cambio si empiezo a crear juegos con personas no binarias, con movilidad reducida, racializadas… Se verán reflejadas, querrán desarrollar videojuegos y al final las historias serán mucho más ricas. Y lo digo desde mi privilegio de chica blanca que ha crecido en España, eh”.
Iconos en las redes sociales
Todas ellas son muy divas en las redes sociales. Hajar, cuyos vídeos en TikTok son épicos, reconoce que “me ficharon en 'Skam' por hacer mi activismo gracioso”. Para ella, las redes son su "‘rincón seguro’, donde puedo expresar lo que de verdad pienso y siento”. En su móvil “no me siento juzgada, lo contrario a lo que me pasa en cualquier sitio. Por ejemplo, yo entro al metro y de repente siento cinco miradas encima porque llevo el pañuelo. A veces me agobia que todo lo que voy a decir va a ser relevante, para bien o para mal”.
Mientras que Marta es una reconocida 'influencer' y Jen es una máquina en Twitch, donde puedes verla jugar a videojuegos o de chat con sus seguidores, para Luna, su actividad en las redes sociales le supuso su primer trabajo. Llamó la atención del actor y director Paco León, que la nombró 'community manager' de la serie ‘Arde Madrid’. “Fue alucinante, tenía que generar contenido en los eventos, hacía vídeos y fotos. Fue un año y medio maravilloso en el que aprendí muchísimo. En aquel equipo se respiraba arte", recuerda.
Hablando con ellas, te das cuenta de que las redes sociales son casi una terapia. Para Patricia, que reconoce que "cuando no conozco a las personas soy algo tímida", las redes han logrado "que sea más abierta, que me de menos vergüenza. Al final es como soy, pero me costaba sacarlo. El mensaje que quiero transmitir es que tú puedes ser una diosa cuando quieras. Y también una niña, cuando te apetezca. Ser quien tú quieras".
"El mensaje que quiero transmitir en mis redes sociales es que tú puedes ser una diosa cuando quieras. Y también una niña, cuando te apetezca. Ser quien tú quieras"
Patricia Malaya
Family power
Algo que tienen todas claro es la importancia de la familia, de la que extraen una gran fuerza. Para Marta eso se traduce hasta en su perfil en redes. "Es muy de moda y belleza, pero me gusta transmitir valores de familia, constancia y positivismo", apunta y cree que "mi otra familia virtual es un regalo". Tan familiar se siente que explica entre risas que "estoy tan apegada a los míos, que de verdad tengo un problema, no se separarme de ellos. Hasta tengo menos amigas porque necesito tiempo para estar con todos mis hermanos".
"Mi perfil en redes es muy de moda y belleza, pero me gusta transmitir valores de familia, constancia y positivismo", Marta Oria.
Ahora, como joven madre de Olivia, Marta se siente aún más cerca de su madre. "Ella tiene cinco hijos y empezó a los veinticuatro años. Yo, a los veintiséis. La gente me dice es imposible que venda una maternidad tan perfecta, pero es que para mí está siendo idílico", afirma aunque reconoce tener apoyo. "Mi madre me ayuda muchísimo, como el resto de mi familia. ¡Hasta mi abuela!", cuenta, "y mi marido me ha sorprendido como padre muchísimo, para bien, parece que hubiera tenido ya hijos. Nos compaginamos muy bien".
Para Patricia, cuando sus padres se separaron fue duro, le provocó mucha tristeza, aunque mantienen una buena relación, lo que le ha ayudado a llevarlo mejor. "En realidad, el principal motivo de que se lleven tan bien soy yo. Están siempre preocupados siempre por mí, lo quieren saber todo. Hoy he venido a la sesión de fotos y ya me han llamado los dos y se han llamado entre ellos, para saber que estoy bien. Da igual que tenga 21 años, para ellos siempre soy la niña".
Por su parte, Luna Lionne admite que es un regalo tener como madre a Rossy de Palma."De niños, cuando nos enfadábamos , nos ponía a dibujar. Nos decía focaliza tu rabia en tu arte, sácala y crea. ¿Qué mejor forma de canalizarlo? Ha sido una madre poco ortodoxa, que nos ha dejado volar sin juzgarnos. Crecer con un referente como ella de madre, no tiene precio". También Hajar también reconoce la fuerza que le dan los suyos, que le hace venirse arriba: "Estoy muy arropada, pero creo que me arropan para que vuele."
Sus causas: ‘girl power’
Cada una vive su empoderamiento a su manera. Para Marta es importante “adoptar una postura positiva en la vida”, mientras que Hajar señala que no aceptaría un papel si tuviera que quitarse el pañuelo y cuestiona el feminismo que censura que lo lleve. “Forma parte de mi identidad. Quien se crea derecho a juzgarme me parece paternalista y condescendiente, pero es normal porque el feminismo que predomina es el hegemónico blanco. La peña tiene que entender que el movimiento debería ser interseccional”, afirma.
“Yo, además de por ser mujer, tengo que luchar con otras opresiones, como ser de color y ser musulmana. Que venga una hermana dentro del colectivo a decirme no sé qué del pañuelo, pues la verdad, me parece que lo suyo es un poco de islamofobia o racismo”.
Hajar Brown
También mantiene una posición activista Jen, que lucha por la visibilidad de la mujer y LGTBI+ y la igualdad en los videojuegos, al que reconoce como un sector complicado. “Las mujeres tenemos que hacer un esfuerzo muy grande para entrar en esa industria, y las que ya estamos, para visibilizar los problemas que hay. Yo he recibido amenazas solo por ser mujer”, denuncia. Por eso considera que es necesaria la discriminación positiva hasta que conseguir una igualdad real.
“Aunque en España el 47% de quienes juegan a videojuegos son mujeres, los creadores de contenido son en su gran mayoría hombres. Ellos deberían apoyarnos. Todavía veo en Twitch situaciones misóginas que no se deben consentir”. Como “que estén varios creadores jugando online y si juega una chica, pidan su IG para ver si está buena. Si lo está, a su consideración, no la matan y si no, le pegan un tiro y siguen. Es una barbaridad. Y el público en el chat aplaudiendo y riéndose. Por eso no entiendo que se diga que ya no hace falta el feminismo, que hay igualdad”.
Luna se declara “muy a favor de las mujeres y la sororidad, de este feminismo tan sano que me representa”, que ha bebido de su madre y sus amigas. “He crecido entre mujeres muy potentes que me han dado el mejor aprendizaje que podía haber tenido. Por eso, me parece que es importante que lleguen a otras niñas estos mensajes de sororidad. Hay que darles voz a todas esas mujeres maravillosas que tienen mucho que decir”, afirma.
También para Patricia el feminismo viene de madre. “Me lo ha inculcado siempre, es una trabajadora que ha luchado y nos ha sacado adelante a los tres hermanos ella sola, desde que se separó”, explica y le admira que “nunca ha dependido de nadie, de ningún hombre, porque le sobra y le basta con ella misma”. Esa es la lección de vida que le ha transmitido y que “sea humilde e intente ser feliz. Nosotras lo hemos pasado mal y al tener, por fin, algo bueno en la vida, hay que aprovecharlo. Si sale el sol, hay que celebrarlo”.
De mayor quiero ser…
Acabamos hablando de sus sueños. A Patricia le gustaría cantar: “Me ayuda a superar mis problemas, si me siento mal, canto. Con la gimnasia nunca he tenido tiempo de dar clases. Quizá lo haga ahora, al acabar 2º de Bachillerato”. También Luna, que hace un doble grado en Comunicación y Humanidades, ama la música, “es dónde más cómoda estoy”, y se ríe ante la idea de presentarse a un programa tipo OT. “A alguna audición he ido, pero aunque te cueste creértelo, soy muy tímida. Exponerme a algo tan grande me da vértigo”.
Para Jen, el objetivo a medio plazo es hacer algo más proactivo. “Cuando pasen unos años, quiero mirar hacia atrás y sentir que mi vida ha servido para algo. En el instituto no me habría imaginado llegar a salir en una revista como Cosmopolitan pero, ¿qué más puedo hacer? Quiero hacer algo que ayude de verdad a la gente, que les suponga un cambio. En ello estoy”, nos cuenta.
Hajar oscila entre el mundo de la interpretación y la ingeniería. “Conociéndome, haré las dos cosas a la vez”, dice y reconoce que su carrera le da estabilidad. “Hago las cosas de corazón y siempre me tiro de cabeza, soy valiente y extravagante, pero tener este punto de referencia me da la vida, me mantiene en equilibrio. Y eso es lo que me funciona”. Además, celebra que “Pandora se fijara en mí, una chica musulmana con pañuelo, es como ¡guau! No he visto a ninguna modelo con pañuelo y el equipo es genial, muy empoderador”.
Por último, para Marta su sueño es emprender, pero ahora disfruta el momento. Ser imagen de Pandora le transmite “alegría, felicidad”. “Lo típico en estos trabajos es que te manden un 'briefing' y tengas que adaptarte a lo que quiere la marca, pero con Pandora es super fácil para mí, porque piensan como yo. Me encanta, además, la nueva Crew, que nos hayan juntado a cinco chicas muy distintas que nos llevamos fenomenal, para promover la diversidad y la idea de que el mundo es enorme y maravilloso”.
Periodista, guionista y escritora especializada en feminismo y cualquier tema que tenga que ver con los derechos humanos y la igualdad de género y el colectivo LGTB+. Además de viajar, sus otras pasiones son los libros, el cine, la música. La podéis encontrar de festivales y conciertos, dándolo todo bailando. Coautora con Mabel Lozano del libro ‘Te invito a un mojito', sobre el cáncer de mama. Le encanta entrevistar a mujeres 'power' y se motiva en 3, 2, 1...




















