La última vez que hablamos con Álex González estaba inmerso en la promoción de 'Fuimos canciones', la película romántica basada en la novela de Elísabet Benavent. Ahora volvemos a reunirnos con él para centrarnos en 'Operación marea negra', la serie de acción que está a punto de llegar al puerto de Prime Video. Utilizamos esta metáfora porque su personaje está al mando de un narcosubmarino que lo llevará a vivir las situaciones más extremas cruzando el Atlántico en esta trepidante historia.
La trama está inspirada en un hecho real y rodar no fue nada sencillo. Enfrentarse a un personaje que existió es un gran desafío y lidiar con las escenas acuáticas también, pero salió airoso. No podía ser de otra manera, pues es un actor al que nada se le resiste y por eso no le faltan proyectos. Pasados los 40, este puede presumir de tener una de las carreras más prolíficas de nuestro país, un sueño que nació de un accidente de tráfico, una situación dura que le hizo apostar por una profesión en la que lleva mucho tiempo destacando. ¿Te subes a bordo para conocer mejor su última travesía televisiva?
¿Sabías de esta historia antes de que te llegara el proyecto?
Sí, la conocía. Estuvimos comentando la noticia desde el primer momento que salió, pues pensábamos que era muy cinematográfica y que sería fantástico llevarla a pantalla. En ese momento la veíamos como una película y con un solo personaje. Luego se pensó que podía resultar un poco aburrido y, personalmente, me gusta mucho más la idea de una serie de cuatro capítulos en la que ocurran muchas más cosas.
¿Resulta más complicado encarnar a un personaje inspirado alguien real?
Cuando estaba preparando el personaje, busqué mucha información sobre Agustín [nombre auténtico], que actualmente está en la cárcel, y había muy poca. Incluso con las pocas fotografías suyas que encontré quería copiar su peinado y la forma de vestir. Sin embargo, me di cuenta de que también eso me estaba condicionando, así que decidí cortar. No llegué a hablar con él, preferí tener libertad creativa, pero me encantaría. Ojalá vea la serie, creo que va a estar orgulloso, pues hemos contado lo que pasó. Lo que me gusta es que el foco no está en el narcotráfico, es una historia de aventuras, de un tipo que hace una gran hazaña a la altura de Colón o Magallanes y que sortea todos los obstáculos hasta llegar. Hay dos viajes: el físico dentro del submarino y el emocional con el que va buscando reconocimiento. Él quería ser boxeador, pero lo encuentra como marinero.
La serie arranca con una secuencia muy angustiante. ¿Sentiste claustrofobia?
La verdad es que sí. Fue un rodaje curioso porque los actores llevábamos el neopreno puesto. Me arrepentí de elegir uno de una pieza porque no te lo puedes quitar y para ir al baño teníamos que parar el rodaje casi quince minutos. Me tocó llevarlo puesto todo el día en pleno mes de julio y con el sol pegando en la cúpula del plató que era un horno. Lo pasamos un poco regular.
¿Cómo fue la preparación física para el papel?
Realmente solo había dos escenas de boxeo y esa parte sentí que no tenía que prepararla ni tampoco la de pilotar lanchas [tiene el permiso de patrón de embarcaciones], pero sí el acento gallego.
¿Te costó?
La verdad es que se me dan bien los acentos, pero le dediqué muchas horas. A una semana de empezar el rodaje no me sentía muy seguro y Daniel Calparsoro me dijo que podíamos cambiar, pero eso me parecía cutre, pues había muchos intérpretes gallegos y pensaba que el espectador diría: "El actor es un vago que no ha querido prepararse". Conocí a una 'coach' y me ayudó muchísimo dándome las cinco claves que necesitaba y, a partir de ahí, empecé a sentirme muy cómodo.
Nando es boxeador y eso lo une al personaje que encarnaste en 'Alacrán enamorado'. Además, has practicado este deporte...
Lo hice muchos años y ahora de vez en cuando, pero no como antes. En el pasado iba a un gimnasio profesional y la forma en la que me aproximaba era esa y me exigía demasiado. Le dedicaba muchas horas y me estaba alejando de mi propósito de vida. Ahora me aproximo desde el juego.
De cero a diez, ¿cuánta presión sientes por estar perfecto físicamente?
Depende. Personalmente, diría que un cinco, pero profesionalmente mucho más de un diez. Al principio, para este personaje acordamos que tenía que llegar lo más delgado posible porque al final del viaje llega muy deteriorado, así que empecé a perder peso. Pero venía de 'Toy Boy' donde se me pedía estar fuerte, así que mantuvimos ese físico.
Hablando de 'Toy Boy'. ¿Qué te atrapó de El Turco?
Todo. Es el villano de la serie, pero he hecho otros malos antes con los que me aburría porque estaban escritos para que los detestes. Sin embargo, este es más real, están en medio, puede hacer salvajadas, pero luego cree en el amor y los lazos familiares. Si te quiere, hará todo lo que sea por ayudar. También me atrapó su sentido del humor y que es muy magnético. Ha sido un regalo hacerlo.
Como dices, estamos acostumbradas a verte encarnando personajes así. ¿Qué papel tienes pendiente?
Antes me resultaba fácil contestar a esta pregunta porque siempre tenía claro mi personaje soñado, mientras que ahora el foco está en poder hacerlo con placer, supongo que me estoy haciendo mayor [se ríe]. Hace diez años Javier Bardem decía en una entrevista que si no trabajas con placer, si no disfrutas, no le llega al público. He tardado en entenderlo y, curiosamente, cuando estás en contacto con el placer, los proyectos tienen más audiencia, pienso que lo perciben.
Superada la barrera de los 40. ¿Qué balance haces de tu carrera?
Va a contestar mi parte exigente. El otro día leí una frase en inglés que decía algo así como: "No has llegado hasta aquí para solo llegar hasta aquí". Si cuando estaba en la escuela, con 18 años, me hubieran dicho que iba a tener esta carrera seguramente habría dicho: "WOW". Ahora mismo estoy contento con lo que hecho, pero me apetece hacer muchas más cosas que interpretar como producir, tengo un proyecto, y la dirección también me está llamando.
Tuviste un accidente de tráfico que lo cambió todo. Ese fue el primer paso para iniciarte en esto...
Sí, la verdad es que llevaba muchos años queriendo ser actor. Estudiaba interpretación, pero no muy en serio con 17 años y con 19, cuando sufrí el accidente y ves que te puedes ir en un día, empecé a pensar en el hospital que era posible fracasar con cualquier trabajo y si ese peligro existe, mejor hacerlo persiguiendo tu sueño. Al salir, fui al cine a ver 'Antes de que anochezca', una película protagonizada por Bardem que me tocó muchísimo y busqué dónde había estudiado. Hice las pruebas para entrar en Juan Carlos Corazza y ahí empecé a tomarme en serio esta profesión. Ese fue el punto de inflexión.
Uno de tus primeros papeles fue en 'Un paso adelante', serie de la que están preparando una nueva versión. ¿Te veremos?
¡Ojalá! Me parece una idea brillante, no sabía nada. Tengo recuerdos maravillosos. Hice cinco castings y cuando Luis San Narciso me llamó estaba conduciendo y casi estrello el coche. Era la llamada de la primera oportunidad.
¿Cómo llevas que tu vida personal a veces eclipse a la profesional?
Lo llevo bien, aunque me ha costado muchos años entenderlo, pero lo tengo integrado. Las cosas tienen la importancia que les quieras dar. Personalmente, tengo la suerte de que la prensa siempre me ha tratado con mucho cariño, aunque a veces es un incordio si ves de lejos a un tipo que te está haciendo fotos o cuenten cosas sobre tu vida que no son verdad. Pero, como te digo, recibo amor y respeto.
Eres uno de los actores con más fama de simpático. ¿Algún 'hater'?
¡Gracias! No, que yo sepa. Hace poco hablaba de esto y me metí por curiosidad, porque no suelo mirarlo mucho, y la verdad es que tengo muchísima suerte. Nunca, o al menos no he visto un mensaje negativo o crítica. Estoy muy agradecido con esto también.
¿Cómo es tu relación con las redes?
Todo el rato tengo la sensación de que nada de lo que pueda contar es demasiado interesante como para publicar [se ríe]. Me cuesta crear contenido.
Ahora que se habla tanto de salud mental, ¿cómo la cuidas?
Cuando he tenido que ir al psicólogo lo he hecho sin pudor como debería hacer todo el mundo que lo necesite. Cada día medito. Al principio, nunca lo conseguía y me frustraba hasta que descubrí que hay varios tipos y una es la meditación activa en la que no necesitas dejar tu mente en blanco, puedes trabajar con diferentes imágenes y estados.
Has tenido la oportunidad de trabajar en Hollywood. ¿Esa puerta sigue abierta?
Por mi parte sí, por la de ellos no lo sé [se ríe]. Curiosamente, no sé si al resto le pasa, pero algunas cosas llegan cuando dejas de desearlas. Cuando pasó lo de 'X-Men' yo no pensaba para nada en trabajar fuera y me salió. A partir de eso, había oportunidades, pero tenía que quedarme a vivir allí y eso no me seducía, así que me volví a España. Cinco años después decidí regresar y cuando llegué esas puertas estaban cerradas. Ahora estoy abierto a todo.
¿Qué proyectos tienes sobre la mesa?
Seguro que si habláramos dentro de unas semanas te podría adelantar algo. Odio decir esto porque es como de actor que se hace el guay, pero no lo puedo contar.

Marieta Taibó es editora de actualidad y cultura en Cosmopolitan y experta cine y series de televisión desde hace más de una década. Cuando no está escribiendo, la encontrarás delante de la pantalla analizando los últimos estrenos de Netflix, Prime Video, HBO Max, Disney+ y el resto de plataformas en ‘streaming’ para recomendar aquellos títulos interesantes o que lo van a petar. Entre crítica y noticias de ficción televisiva, entrevista a actores. En su grabadora encontrarás charlas de sus entrevistas con Blanca Suárez, Mario Casas, Úrsula Corberó, Ana de Armas, Miguel Ángel Silvestre, Leonardo Sbaraglia, Lily Collins, sí, ‘Emily in Paris’ o Christina Hendricks, la pelirroja de ‘Mad Men’, por citar algunos nombres. Fuera de la pantalla, además, te recomendará los mejores planes de ocio y gastro. En otras etapas profesionales, también ha escrito de moda y belleza. De hecho, es autora del ensayo ‘La cara secreta del negocio de la belleza’, de la editorial Almuzara. Marieta Taibo es Licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con el Curso Superior de Marketing y Comunicación de Moda y Lujo de la revista Elle y la Universidad Complutense. Sus primeros pasos como redactora fueron en la sección de economía de La revista de actualidad La Clave hasta que dio el salto a la de sociedad y cultura, su verdadera pasión. Posteriormente, trabajó en El Confidencial, y luego en la revista femenina AR como coordinadora de la agenda cultural y cabeza de la sección de cine. De ahí, dio el salto a las revistas Supertele y TP y en ellas estuvo diez años escribiendo de películas y series, labor que compaginaba como colaboradora de la revista Babylon Magazine haciendo reportajes en profundidad sobre cultura, hasta que llegó a Cosmopolitan hace seis años.















