‘Toy Story 4’ ha roto, como se preveía, numerosos récords en su debut en taquilla. Ha sido la película de la saga que más recaudado en su primer fin de semana y se ha convertido en el ‘filme’ de animación más vendedor del año. Para que te hagas una idea, a nivel global ha amasado 209 millones de euros, mientras que solo en España ha generado 3 millones. Ahí es nada. Y es que las aventuras de Woody y Buzz Lightyear todavía son rentables, aunque, para sorpresa de todos, en esta entrega la figura más notoria no hayan sido ninguno de estos dos juguetes; sino la pastora Bo Peep.

*A partir de ahora, además de juguetes, encontrarás ‘spoilers’*

La ex novia del vaquero ha regresado a la saga y lo ha hecho por la puerta grande: dejando claro que su libertad no depende de nadie, ni de Andy ni mucho menos de Woody. La historia, ahora con Bonnie como dueña de los famosos juguetes, arranca precisamente contando cómo fue la despedida de Bo Beep y Woody, que vio cómo su pareja era donada a una tienda de antigüedades y supeditada a coger polvo en una estantería.

Un aburrido destino al que la pastora se niega. De lo contrario, decide convertirse en un denominado ‘juguete perdido’ y perderse sola por las calles. Vamos, que la dulce niña de porcelana se convierte en ‘freelance’ y se hace se propia jefa.

Bo Peep en 'Toy Story'.
Pixar / Disney
El personaje y su evolución desde 1995.

Ahora ha cambiado su vestimenta, el pomposo vestido de lunares le resulta un engorro para correr, saltar y demostrar que es mucho más que una muñeca de adorno. Un mono azul con corpiño es el nuevo uniforme que combina con —ojo— una capa morada. Tanto el color como la prenda es toda una declaración de intenciones.

La nueva Bo nos representa

Su papel en la cuarta entrega de Pixar es todo lo que esperamos de un personaje femenino actual dado que su actitud y garra logran dinamitar los estereotipos de dama que le fueron asignados ya en 1995 con ‘Toy Story’. Asimismo, su dialéctica y razonamiento la convierten en el cerebro del periplo animado con un mensaje claramente reivindicativo y esperanzador.

Tanto es así que al final de la cinta Woody decide abandonar por primera vez tanto a su hogar como a sus amigos y quedarse al lado de Bo viviendo la vida salvaje en una feria de pueblo. Vale, dicho así suena rarísimo, pero planteado a lo largo de la peli parece la mejor de las ideas.

Bo y Woody en 'Toy Story'.
Pixar / Disney.
Mucho ha llovido desde esta idílica imagen.

En ‘Toy Story 4’ el vaquero no conquista a la doncella, sino más bien todo lo contrario. Un ejercicio valeroso que pone el broche perfecto a una entrañable saga que te hará berrear como una persona posesa en la última escena. Porque vaya, ahora sí parece que este sea la apoteosis de los juguetes que llevan sin agotar sus pilas desde hace 15 años. O al menos, esperemos que así sea.

Headshot of Christian Rodríguez

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.