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Es el personaje público del momento. Está acostumbrada a protagonizar titulares de forma constante, ya sea por sus proyectos profesionales, con los que tanto éxito está teniendo (su podcast ‘Entre el cielo y las nubes’ y su reciente participación en ‘El desafío’ la hacen viral a diario), como por su vida personal, que lleva meses en el foco mediático. Sin embargo, en mitad de todo este huracán, Laura Escanes ha sabido encontrar la paz y demostrar que está justo donde merece. Ahora, feliz y empoderada, proyecta una seguridad de sí misma que solo te da el hacerte fuerte ante la adversidad.
Este fin de semana ha disfrutado de un planazo de esquí, fiesta y amigos en Nevalia, de la mano de Ron Barceló, no solo para bajar unas pistas y llevar un buen ‘lookazo’ en el ‘après-ski’, sino también para ver en primera fila el concierto de su chico, Álvaro de Luna. Charlamos con ella sobre la época de cambios que está atravesando y que tanto ‘hype’ despierta entre sus seguidores, salud mental y futuros proyectos.
¿Cómo estás? ¿En qué punto vital te encuentras?
Muy bien. Estoy en un momento vital muy bueno, con muchísimos cambios, a punto de estrenar mi casa nueva, con proyectos profesionales increíbles... La verdad es que toco madera para que todo siga así, porque no viene mal, después de un momento difícil, saber que lo profesional está bien. Al final, también te anima a que lo personal vaya mejor.
De un tiempo a esa parte, has experimentado un ‘glow up’ mental increíble y así lo transmites en redes sociales: te has empoderado y has demostrado merecer todo lo que tienes hoy. ¿Crees que por fin has encontrado tu lugar?
Jo, qué bonito. Es verdad que lo recibo, muchos comentarios de mis seguidores dicen: “Laura, hacía tiempo que no te veíamos con tanta luz y tanta energía, qué bien que estés feliz”. Y que se transmita eso es una misión conseguida. No sé si es donde tengo que estar, pero sé que lo vivo como lo siento. Me gusta disfrutar de las cosas que siento, también soy bastante transparente y se me ve fácil si estoy bien o mal. Yo creo que los seguidores también son capaces de verlo.
¿Qué le dirías a la Laura de hace un año?
Que tenga paciencia, que las cosas buenas a lo mejor pueden tardar en llegar, pero que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Y que lo que tiene que ser, será. Lo que no, es porque va a venir otra cosa para ti.
La veintena es una década de autodescubrimiento. ¿Cuál dirías que es la mejor sorpresa que te ha dado el hecho de conocerte mejor a ti misma?
Yo he ido descubriendo muchas Lauras dentro de mí. Sobre todo, el hecho de ser madre me ha cambiado todo: la manera de pensar a raíz de tener una hija, las prioridades... Todo lo hago pensando en Roma, en si tendrá consecuencias para ella todo lo que pueda hacer o decir. Entonces voy descubriendo cosas cada día. Intento no abandonar todo eso que me hace feliz, no abandonarme a mí y priorizarme más.
Si tu vida no hubiera estado tan expuesta, ¿crees que hubiera sido diferente?
Muchísimo. Pero no me lo puedo imaginar tampoco, como no lo he vivido de otra manera que no sea así, no lo sé. Muchas veces me encantaría pulsar un botón desconexión y que no me conociera nadie. Pero hay mil cosas buenas, si no, no seguiría en redes sociales, me compensa muchísimo más lo bueno: lo que recibo de la gente que me sigue, todas las oportunidades que tengo y todo lo que aprendo también.
¿Volverías a ser ‘influencer’ si empezaras de nuevo?
Es que no lo he decidido. Me vino un poco de sopetón y de golpe. Es verdad que decides empezar a trabajar con las marcas y vas haciendo tu hueco, pero yo en redes sociales, antes de que las firmas me pagaran, también enseñaba mis cosas, cuando viajaba colgaba mis viajes… Aunque tuviera 6000 seguidores. No hubo una manera de cambiar eso, ya lo hacía antes, y seguramente lo seguiría haciendo así.
A lo largo de tu vida has pasado por varias crisis emocionales fuertes. ¿Qué es lo mejor que has aprendido en esa resiliencia?
Sobre todo, a tener paciencia y permitirme estar mal, porque muchas veces las redes sociales te ponen encima una presión extra, de que la gente te vea y vea que tienes éxito, que trabajas y que económicamente tienes unos lujos que mucha gente no se puede permitir… Ese peso muchas nos lo añadimos, no nos lo permitimos, decimos que no podemos estar mal ante toda esa gente que nos sigue. Sobre todo, entender que la salud mental y necesitar ayuda no tienen nada que ver con todo lo que nos envuelve.
¿Cómo has gestionado el revuelo que ha habido en los últimos meses?
Yo llevo dos años largos con mi terapeuta y para mí es pilar fundamental. Es verdad que cuando me siento mejor lo voy dejando y pienso que estoy bien, y luego, de repente se me juntan cosas y digo: "¿por qué lo dejé?". Es mejor tener ese seguimiento, me da mucha paz. He aprendido también a gestionar las emociones y a relativizar todo bastante más.
En tus redes sociales eres muy transparente con tu salud mental. De hecho, hace poco compartiste algunas imágenes de momentos en los que lo habías pasado realmente mal. ¿Crees que ir a terapia te ha cambiado la vida?
Ir a terapia me ha salvado la vida. El año pasado, sobre todo, pasé una época muy mala y sé que si no hubiera tenido a mi psicóloga ni a mi familia al lado… no me quiero poner en lo peor, pero el proceso se me hubiera hecho mucho más largo y difícil. También me ha ayudado a comunicarme mejor con los míos y a no querer solucionarlo todo yo, porque muchas veces, por la distancia, me pasa. Mi familia está en Barcelona y yo en Madrid y, en cuanto había problemas, por no querer molestarlos para que no se preocuparan, me lo comía yo todo porque pensaba que no podían ayudarme, decía: “Ya soy mayor, ya lo hago yo”, y muchas veces es importante tener a los tuyos cerca.
Tu podcast está teniendo muchísimo éxito. ¿Imaginabas que llegarías a conseguir un proyecto tan importante?
Estoy flipando, justo el otro día lo pensaba mientras veía las fotos. Estoy teniendo invitados increíbles que admiro y poder hacer este proyecto (no entrevistarlos, porque para mí no es una entrevista, sino una conversación) con cada uno de ellos, para mí, es un subidón. No quiero quedarme estancada, sino ir aprendiendo. Es un sueño, es increíble.
Hace unos días contabas en tu Podcast que cuando tuviste a Roma te abandonaste a ti misma. ¿Crees que influyó el hecho de ser madre joven?
Yo creo que se juntaron muchas cosas. Es verdad que yo siempre había querido ser madre y las circunstancias al final te llevan a tomar decisiones en el momento que sea, no me arrepiento para nada de haber sido madre tan joven. Para mí es superbonito poder compartir tantas cosas con Roma, tengo muchísima suerte de viajar con ella y de hacer que disfrute de muchas de las cosas que me pasan a mí. Pero es verdad que durante una temporada larga yo estaba focalizada en ella, que también supongo que es algo normal: eres madre y te apetece al 100% vivir eso y aprender. A esto también se le unió la pandemia, estar en casa mucho tiempo… Entonces no tenía motivaciones más allá que mi hija. Todo era mi hija y los planes familiares.
No tenía esa ilusión de un proyecto profesional que me llamara, no tenía ganas de ir aprendiendo… Sentí que esa faceta estaba un poco invisible en ese momento. Estaría en pausa. Tenía que vivir eso para luego despertar y hacer todo lo que estoy haciendo hoy.
Si el día de mañana Roma te dice que quiere ser influencer, actriz, cantante o cualquier profesión que conlleve estar expuesta, ¿qué le dirías?
No quiero ni pensarlo. Ojalá no me lo diga hasta que tenga 18 años, que entonces ya no podré decirle nada. Si es antes, pues son conversaciones que tendremos que tener en familia, hay muchas cosas malas que rodean todo esto, sobre todo, tanta exposición. Muchas veces la presión de la que hablábamos antes... es complicado. Es normal que quiera proteger a mi hija pero, a la vez, qué le voy a decir si yo lo he hecho y lo ha visto de mí.
Tienes un altavoz muy grande en redes sociales. ¿Te sientes responsable del mensaje que transmites?
Sí, creo que tener tantísima gente joven y adolescentes que nos siguen es una responsabilidad tremenda. Yo muchas veces lo digo, que yo no soy ejemplo de nada, que yo también me equivoco y también la cago y soy la primera que intenta pedir perdón en redes sociales y no pasa nada, no se me caen los anillos por ello. También es una manera de que la gente no te ponga en un sitio donde no tienes que estar, no somos más que nadie, simplemente compartimos cosas con las que a lo mejor empatizan o a lo mejor no, y nos pueden tomar como referencia pero no me gusta serlo, es muchísima responsabilidad.
¿Te resulta difícil conciliar tu trabajo, que no tiene horarios definidos, con la maternidad?
A mí se me mezclan dos cosas, y es que mi trabajo es algo que me apasiona y que a veces estoy consumiendo como ‘hobbie’, entonces no sé poner el límite, no sé decir cuándo estoy trabajando y cuándo no (fuera de los rodajes y demás). También tengo que estar al día de lo que pasa en redes sociales. Y con lo de la maternidad y tal, es verdad que ahora me puedo organizar mucho mejor, por el hecho de que cuando no estoy con ella aprovecho para hacer todos esos proyectos y viajes que implican mucho más tiempo.
Antes a lo mejor tenía la agenda más limitada y ahora puedo aprovechar para hacer otras cosas que en ese momento se me hacían más complicadas. Evidentemente, también tengo ayuda que hace que todo sea factible porque si no, no podría. Yo admiro muchísimo a las familias con muchos niños que hacen de todo, pero los horarios de eventos por la noche, rodajes a primera hora… muchas veces son incompatibles con el horario de un niño. Tener un apoyo alrededor es importante.
Y en Nevalia, ¿cómo lo estás pasando?
Fenomenal, también por el momento. Teníamos ganas de estar en familia, todos nos conocemos con todos, tenemos muchísimas cosas en común y creo que es la excusa perfecta para estar juntos, con amigos, y pasarlo muy bien. Música, fiesta, nieve… Es el plan perfecto.
¿Qué es lo que más te ha gustado del viaje?
Esquiar con amigos, porque es algo que yo no había hecho mucho, solo alguna vez de forma puntual. Pero, de repente, poder estar un grupo y esperarnos abajo, esa unión… Hay tan buen rollo y tan buena relación con todos que lo mejor, yo creo, son esos momentos de estar juntos.
El desafío, redes sociales asentadas, podcast… ¿Qué es lo próximo que esperas?
Mira, solo con que la vida me trate igual de bien que hasta ahora, ya me conformo. Tengo muchísimas ideas, muchísima energía y muchísimas ganas. He aprendido a no decir que no tan rápido, antes me asustaba más y decía “no, esto no es para mí”, y ahora estoy más abierta a todo. Hay proyectos que no puedo contar, pero estoy muy contenta con lo que estoy haciendo y con lo que la gente está viendo, que, al final, es importante. No quedarme estancada para mí es muy importante porque, si no, me aburro, quiero estar en continuo movimiento.
Berta de Miguel es experta en moda y tendencias. Se inspira a diario en el ‘street style’ de las ‘fashion weeks’ internacionales y no se pierde ninguna de las ‘aesthetics’ que nacen en las redes sociales de la mano de sus ‘insiders’ favoritas, como Camille Charrière o Sofia Coelho.
Le fascina el discurso de Bella Hadid y adora perder la noción del tiempo entre imágenes de las tops de los 90, una de sus décadas favoritas en cuanto a estilo. De hecho, nada le hace más ilusión que localizar una chaqueta joya ‘vintage’ y ‘rockera’ con la que elevar un buen ‘look’. Le encanta descubrir marcas nuevas y especiales, aunque también controla al milímetro las nuevas colecciones de las grandes tiendas, como Zara o Bimba y Lola. La parte que más le gusta de su trabajo es la de entrevistar a diseñadores, expertos y ‘celebs’ que admira.
Berta se graduó en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Más tarde, se especializó con un máster en Comunicación Cultural y Nuevas Tendencias. Escribe en Cosmopolitan desde hace cinco años y ha pasado por otros medios como InStyle y Clara. Además, compagina su trabajo como editora de moda con su faceta musical: es violinista profesional. Toca con orquesta en salas como el Teatro Real, el Auditorio Nacional o el Palau de la Música y tiene su propio grupo, con el que hace conciertos por toda España.













