No hay persona en el globo que pueda dudar del apabullante éxito que la carrera de Zoë Kravitz ha experimentado durante los últimos años. La joven de 33 años, que actualmente es una de las actrices mejor cotizadas de Hollywood gracias al estreno de ‘The Batman’ junto a Robert Pattinson, tiene un currículo impecable que aderezaba de forma magistral en 2017 con la miniserie de drama ‘Big Little Lies’. Ficción de HBO Max que puede presumir de tener el mejor reparto femenino de la década con Nicole Kidman, Meryl Streep, Laura Dern y Reese Witherspoon, además de Kravitz. La misteriosa y casi novelesca trama que acaecía en Monterey, California, embelesó a la audiencia que pudo disfrutar de una segunda temporada cuyo final era afortunadamente concluso. Y aunque el éxito acompañó al proyecto, no siempre fue un camino de rosas para Kravitz, que recientemente contaba al medio ‘The Guardian’ que se sintió incómoda mientras rodaba la serie.
¿La razón? Según la actriz, el pueblo donde grabaron la ficción era “demasiado blanco”, habiendo una notable falta de diversidad racial en dicha zona de la costa oeste. Así lo explicaba la intérprete birracial de ascendencia afroamericana y judía: “Hubo momentos en los que me sentí incómoda porque la zona era ‘demasiado blanca’ y me topé con gente rara y racista en varios bares”. Asimismo, como anécdota que puede servir para entender mejor su sentir, reconoce que el papel que se le otorgó en la serie fue inicialmente pensado para una actriz blanca.
No es la única denuncia racial que Kravitz ha verbalizado
Más allá de este proyecto, que ya ha cumplido cinco años —¿dónde ha ido el tiempo, amiga?—, recientemente volvía a convertirse en noticia tras hablar claramente de otro episodio de discriminación racial que le quitó el sueño durante un importante casting. Sucedía en 2012, precisamente cuando se postulaba como Catwoman en la película de Batman de 2012 ‘El caballero oscuro: la leyenda renace’. Entonces, Kravitz fue descartada debido a que era “demasiado urbana”.
Un comentario que ahora verbaliza sin saber si vino directamente de Christopher Nolan, director de la cinta, o de otro encargado del proceso de selección. “Ser una mujer de color, actriz y que me dijeran en ese momento que no podía obtener el papel debido al color de mi piel, usando la palabra ‘urbana’ de esa manera, fue algo completamente difícil”, detalla. El rol fue adjudicado finalmente a Anne Hathaway, que lo bordó como la mítica antagonista enfundada en látex.

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.













