El mediático caso legal de Britney Spears y su tutela personal, la cual lleva siendo manejada de forma férrea por su padre desde hace 13 años, ha animado a que muchas ‘celebrities’ salgan al paso y apoyen de forma pública a la intérprete de ‘Toxic’. Entre ellas, Christina Aquilera, que trabajó con ella al principio de su carrera, y Justin Timberlake, con quien mantuvo una relación amorosa de 1999 a 2002. Ahora, entre otras muchas voces famosas, también ha alzado la voz Iggy Azalea, quien además ha aportado una espantosa historia que vendría a cerciorar las palabras que Spears dijo en el juzgado hace unos días, cuando afirmó que tanto su mánager como su padre se habían aprovechado de ella durante años.
Así las cosas, el pasado miércoles, la rapera comentaba a través de sus redes sociales que Spears no estaba “ni mintiendo ni exagerando acerca del control que su padre ejerce en su tutela”. La razón por la que está tan segura es que ella misma habría presenciado uno de estos abusos hace seis años atrás. Entonces, Spears y Azalea trabajaron juntas en el tema ‘Pretty Girls’, momento en el que pudo comprobar en primera persona sus limitantes personales y laborales. “Sería de tener decencia humana que sacasen de su vida a una persona que Britney identifica como abusiva, debería ser ilegal”.
El relato de Iggy revoluciona el movimiento #FreeBritney
Así, la artista contaba que Spears estaba prácticamente incapacitada y no podía llevar a cabo asuntos completamente triviales:
“Vi que no podía hacer cosas extrañas como, por ejemplo, tomarse los refrescos que ella quisiera. ¿Acaso era necesario?”.
De igual forma, contaba que ella también experimentó la presión que Spears relataba acerca de los contratos que su padre le hacía firmar en situaciones límite:
“Jamie [el padre] esperó de forma conveniente a que faltaran apenas unos instantes antes de nuestra actuación en los premios Billboard para obligarme a firmar un acuerdo de confidencialidad. Si no lo firmaba, no me permitiría subir al escenario con Britney”.
Una táctica que sonaba tremendamente familiar a la que narraba Spears hace unos días frente a la jueza, reguladora que todavía ha de decidir si le otorga su anhelada libertad a la canatnte o continúa perpetuando su tutela.
Hace unos días era la propia intérprete la que afirmaba que, según ella, “su padre debería estar en la cárcel por la forma en la que la controló y abusó de ella”. Entre otras anécdotas que hicieron saltar las alarmas en internet, la intérprete aseguró que tiene un DIU en su cuerpo que no le permiten quitarse de cara a que no amplíe su familia, un derecho que, como otras tantas cosas, no puede ejercer.

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.













