Con casi tres millones de seguidores, Dulceida es una de las creadoras de contenido más pulcras y meticulosas de nuestro país. Su ‘feed’ está perfectamente estudiado y tanto el tono como la estética de sus publicaciones son fácilmente reconocibles, una identidad que abala su éxito en las redes sociales. Por eso, cuando este jueves aparecía en su perfil una inesperada imagen de un hombre desconocido montado en un macroflotador de flamenco, eran muchas las voces que creían que había sido víctima de un hackeo. ¿Quién era este caballero?, ¿por qué le ha quitado el puesto a Aída?, ¿estábamos siendo testigos de una suplantación de identidad? Las preguntas se acumulaban y sus seguidores se dividían entre los que se reían y quienes acababan por preocuparse. El texto de la imagen daba pie a entender que o era una evidente broma o la catalana había sido hackeada viva:

“Dulce día en la piscina 🏊🌞 después de una jornada intensa 🌴”.

Así reaccionaban algunos de sus contactos que ya conoces —entre los que destacamos al icónico Dioni de Camela—:

@susana_bicho90: “Qué bien te saco! 📸”

@madamederosa: “Mejorando cada día mi amor ❤️”

@alexboisset: “de donde es el bikini?”

@dionimartincamela: “Hoy si estás Guapa 😍”

Dulceida salía al paso y negaba el hackeo

Dada la avalancha de comentarios y ‘likes’ —en apenas una hora ya aglutina cerca de 50.000 ‘me gustas’—, era la propia Aída la que hacía una ‘story’ para aclarar que no, que nadie le había hackeado la cuenta y que la foto la había subido ella misma:

“Primero que todo, tranquilidad, tengo el control de mi cuenta, no pasa nada. Me habéis preguntado por la foto del señor y es que me encanta, me hace mucha gracia y ahí se va a quedar”.

Lo confesamos: nosotros no conocemos al señor pero también nos encanta la foto. De hecho, incluso podríamos decir que ya nos cae bien y todavía no sabemos quién es. Por cierto, menudas ganas de verano y de piscina nos ha dado de repente, ¿no?

Headshot of Christian Rodríguez

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.