La entrevista de Meghan Markle y el príncipe Harry sigue siendo el mayor bombazo de la crónica social en lo que va de año. Durante la charla, que tuvo lugar hace un par de semanas y que ya se ha emitido en España, la pareja tachó a la monarquía británica de racistas y de haber abandonado a la duquesa cuando pidió ayuda tras tener pensamientos suicidas. Asimismo, aunque en un margen mucho más ligero, también comentaron que en realidad se habían casado tres días antes de su boda en el patio trasero de la que era su residencia y en la única compañía del arzobispo de Canterbury. Ahora un informe al que ha tenido acceso el periódico The Sun contradice estas palabras, que inevitablemente se encuentran en tela de juicio. Y es que, según una copia certificada del acta de matrimonio obtenida por dicho medio, sus nupcias tuvieron lugar de forma oficial el 19 de mayo de 2018, día de la famosa boda que dio la vuelta al mundo y que engalanó Windsor.
Entonces, ¿qué ha podido pasar? ¿como ha podido surgir esta confusión? Si no se dieron el ‘sí, quiero’ tres días antes, lo que pudo ocurrir es que simplemente intercambiaron algunos votos de forma simbólica, una teoría que sustenta Stephen Borton, funcionario que se encargó de elaborar la licencia para la boda de la pareja en su momento.
Una boda privada fue técnicamente imposible
“Lo que sospecho que hicieron fue intercambiar unos votos que ellos mismos escribieron de forma simbólica, algo que está ahora muy de moda y que pudieron decir frente al arzobispo. Eso, o lo que ocurrió fue un simple ensayo”, comenta Borton a The Sun. Unos votos que los Sussex reconocían a Winfrey que ya cuelgan en una pared de su mansión en California, pero que parece no tener la total validez.
Según el mismo experto, este supuesto enlace prematuro no tendría ni pies ni cabeza: “No pudieron casarse en los terrenos de Nottingham Cottage porque no es un lugar autorizado y no había testigos presentes suficientes. No puedes casarte habiendo solo tres personas, no es un enlace válido”, afirma. Esto se debe a que la Ley de Matrimonios Reales de 1772 contradice las palabras de Meghan y Harry. Así las cosas, parece que la boda oficial tuvo lugar en la famosa capilla de San Jorge, algo que la pareja contradijo en horario de máxima audiencia.
En dicho certificado podemos apreciar los nombres completos de ambos y el estado civil en el que se encontraban entonces. En el caso de Harry, reza soltero, mientras que en el de Meghan, divorciada. Al lado, la profesión que ejercían. Él, príncipe de Reino Unido; ella, actriz.

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.














