Hace unos días se hacía oficial lo que hace ya tiempo sospechábamos: el efímero e intenso amorío de Cody Simpson y Miley Cyrus ya es historia. Han roto, pasado página, c’est fini. Todo acababa de forma discreta, amistosa y haciendo hincapié en lo que precisamente los unió hace ahora 10 meses: la amistad que mantienen desde hace una década. Esta desavenencia no nos ha pillado por sorpresa, para qué nos vamos a engañar, pero lo cierto es que de dicha separación hemos podido obtener unos valores que ciertamente no son los que abundan en este tipo de rupturas mediáticas. ¿Era esta la anhelada madurez personal que Miley perseguía hace siete meses cuando dejaba su principal adicción, el alcohol? Todo apunta a que sí.

Ahora, en medio de la tormenta, la intérprete lanza el que ha sido la canción con mejor recibimiento en las radios estadounidenses, ‘Midnight Sky’, un auténtico hitazo con tintes ochentenos que sirve como adelanto de su disco venidero ‘She is Miley Cyrus’, trabajo que Cody apoyaba en redes sociales el mismo día de su lanzamiento el pasado viernes. Tras analizar las declaraciones de ambos —hechas con cuentagotas— y entender un poco el contexto de su ‘affaire’, hemos de reconocer que detrás de la que parecía la crónica de una desavenencia anunciada hemos encontrado cinco lecciones que podemos extrapolar y aplicar a nuestras propias relaciones.

lecciones que aprender de la ruptura de miley cyrus y cody simpson
@codysimpson//Instagram
Miley y Cody, en una foto de redes sociales.

¿Un clavo saca a otro clavo? No siempre.

Este dicho popular encuentra su yerro en la relación de estos dos. Cyrus comenzó su relación con Simpson después de, en menos de tres meses, haber pasado del sonado divorcio con Liam Hemsworth al no menos famoso rollete con la bloguera Kaitlynn Carter. Por lo que parece que no, que el clavo no siempre funciona como catalizador emocional, pero lo que no podemos negar es que este puede servir como divertimento.

Las redes sociales no son un reflejo de absolutamente nada.

Cuando Miley y Cody anunciaron a bombo y platillo su unión a través de besos apasionados y ‘selfies’ atrevidas en Instagram, no fueron pocos los que pensaron que la debacle personal de la que la artista había logrado salir se aproximaba nuevamente. Lejos de eso, la intérprete lograba dejar el alcohol y hace poco celebraba siete meses de sobriedad. Definitivamente una imagen rebelde no está relacionada con los malos hábitos.

‘Lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro’.

Han sido muy pocas las declaraciones que tanto el uno como la otra han emitido en público, pero las que hemos podido oír son todas halagos y buenos deseos. En lugar de culpar a alguien, Miley reconoció recientemente durante una entrevista en Instagram que “han decidido trabajar de forma individual en ellos mismos”. Esto es lo que se conoce como finiquitar una etapa con elegancia.

¿Nos pagan por guardar rencor? ¿Entonces para qué tenerlo?

Es evidente e inevitable que después de una ruptura los sentimientos florezcan sin apenas darnos cuenta, tanto los negativos como los confusos y positivos. De todos ellos, el rencor es posiblemente el que más nos quite el sueño. ¿Cómo evitar caer en sus garras? Haciendo una estricta evaluación personal de nuestro comportamiento. Según confesaba una fuente cercana al medio People, “Cody y ella todavía se apoyan de forma incondicional”. Un claro ejemplo de que ninguno de los dos ha buscado un claro culpable.

No todo es blanco ni negro, existe una gama de grises

“¿Y si habéis roto, ¿por qué os seguís viendo?” será posiblemente una de las frases más repetidas a las que Miley se enfrentará las próximas semanas. Ella, en aras de evitar repetir su discurso, ya ha avanzado que “no nos alarmemos si la semana que viene los vemos ir a cenar pizza juntos”. ¿La razón? Tan sencilla como poderosa: “Hemos sido amigos durante 10 años y así seguirá siendo, no convirtáis las cosas en algo que no son”.

Headshot of Christian Rodríguez

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.