- Este fue el ‘look’ que Meghan Markle llevó a su primera cita con el príncipe Harry.
- El Instagram secreto que el duque de Sussex usaba cuando conoció a la exactriz
Imagínate que una amiga te prepara una cita a ciegas —uff, por mucho que suene a película romántica de los noventas—, te dice que vas a conocer al hombre de tu vida y que para ello tienes que elegir un ‘look’ acorde a este momento que, según ella, será un parteaguas en tu feliz soltería. ¿Qué te pondrías si ni siquiera sabes a quién vas a ver? Sea lo que fuera, el modelito se quedaría corto si, con cara de ensimismada, ves que el apuesto joven que acude a tu encuentro no es otro que Harry de Inglaterra, nieto de la reina Isabel II y sexto en la línea de sucesión del trono británico. En fin, menudo percal. No por la titulitis, sino porque bueno, ¿cuántas veces más vas a poder cenar con un príncipe? Lo sabemos, suena empalagosísimo, pero es que es un príncipe real del siglo XXI y sí, dicho así todo suena todo un poco anacrónico.
El caso es que aquella noche veraniega de 2016, cuando Meghan Markle conoció a Harry, la entonces actriz debió de repasar mentalmente todo su armario al sentarse en la mesa del restaurante Dean Street Townhouse, ubicado en Londres, lugar donde también se hospedó, se arregló y maquilló para el ‘date’ a ciegas. Y de entre todo su vasto armario, la actual duquesa de Sussex se decantó por un vestido azul marino liso y unos taconces. Un ‘outfit’ simple, pero efectivo. Así lo narran los periodistas especializados en realeza Omid Scobie y Carolyn Durand, que incluyen este romántico episodio en la reciente biografía no autorizada de la pareja, ‘Finding Freedom’.
Y según parece, la velada fue todo un éxito porque la pareja repitió restaurante a la noche siguiente. Por cierto, Harry tampoco se comió mucho la cabeza durante la primera velada y llevó a la cita una camisa blanca y un pantalón chino, atuendo que repite en casi cualquier evento al que acude, del mismo modo que Markle se ha aficionado al uniforme que ya es para ella un vestido de tonalidad azul marino. Porque si algo funciona, ¿para qué cambiarlo, no?

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.













