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Todo el mundo habla de Kamala Harris, la política de vertiente demócrata de 56 años que desde hace varios días se ha colado en tus redes sociales sin apenas darte cuenta. Y no es para menos: hoy se convertía en la que será la primera mujer vicepresidenta de Estados Unidos, cargo que asumirá de forma oficial el próximo mes de enero. Lo lograba junto a Joe Biden, reciente ganador en la carrera por la Casa Blanca contra Donald Trump, avispado político que supo ver en ella el pasado mes de agosto el potencial mediático que su candidatura precisaba. De ahí que incluso el eslogan que pululaba a lo largo y ancho de sus últimos mítines versara “Biden Harris”, como un claro guiño al 50/50 de éxito electoral que recae sobre ambos.
La arrolladora llegada de Kamala (pronunciada Kámala) al panorama internacional es un logro que en pleno siglo XXI puede resultar anacrónico, ¿cómo no había sucedido antes algo así? Este sábado, la nacida en California (estado en el que ejerció de senadora durante varios años) rompía un triple techo de cristal al convertirse en la primera mujer biracial, mitad negra y mitad asiática, en ser la número 2 del país más famoso del globo. Si ahondamos en su árbol genealógico, descubrimos que su padre es jamaicano y su madre india. Mezcolanza que se convierte precisamente en uno de sus principales bazas de cara a liderar un país que afronta la peor crisis social de la última década debido al movimiento ‘Black Lives Matter’. Es decir, en el lenguaje político, Kamala es un soplo de aire fresco ante las recientes circunstancias reivindicativas que calan dentro y fuera de sus fronteras.
Eso sí, aunque se haya alzado con la victoria, por delante queda mucho trabajo por hacer, dado que Harris no convence del todo en el país de las barras y las estrellas. A pesar de dibujarse como un llamativo filón revolucionario debido al hito feminista y racial que supone su ascenso, lo cierto es que su popularidad y fama como fiscal —ejerció como tal hasta 2017— la han puesto en varias ocasiones contra las cuerdas. Famosos fueron sus comentados juicios contra la población afroamericana que todavía pesan en una reciente hemeroteca. Un historial profesional del que ahora Harris intenta desmarcarse con vistas a convertirse en una alternativa más familiar, una opción que realmente convenza al votante que este mes de noviembre gritaba ‘basta’ al controvertido mandato de Trump.
Lo que de momento tenemos claro es que, lejos de ser un libro abierto, la californiana resulta un perfil difícil de leer. Una personalidad que durante los próximos meses se irá desgranando ante el ojo público y de la que ya sabemos, al menos, sus principales opiniones respecto a los asuntos esenciales que preocupan en Estados Unidos.
Cómo piensa y qué podría aportar Kamala a la política americana (y, por ende, a la internacional)
Como decíamos, entre los votantes afroamericanos más críticos no las tiene todas consigo, ya que su percepción es la de ser una aliada poco proactiva. ¿Luchó por la liberación de presos negros e inocentes en su país? Sí, pero no mucho. Una comprometida postura que en redes sociales se le recriminaba abiertamente desde agosto cuando se sabía que compartiría ticket junto a Biden. Probablemente su perfil protestante se potencie a partir de ahora en aras de, por ejemplo, allanar el camino a una posible candidatura presidencial en 2024. Tengamos en cuenta que Biden saldrá de la Casa Blanca con 82 años. Es decir, la no reelección es casi un hecho. Y que para dicho año electoral ella misma se postulara como candidata presidencial no es ninguna locura, ya que en 2019 se presentó como tal, aunque finalmente abandonaba la carrera debido a “falta de fondos”. No son pocos los medios internacionales que ya se refieren a ella como la futura Obama.
Respecto al eterno debate sanitario, Kamala vuelve a ser ambigua. Si en un principio apoyó la idea de un sistema sanitario público, tiempo después cambiaba de opinión y abogaba por la creación de un seguro híbrido entre lo financiado y privado, posición templada que tampoco contentaba a nadie.
Está a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, en contra de la pena de muerte (aunque no siempre fue así), se define como feminista, posee un currículum que se ha labrado a base de mucho esfuerzo y, lo más importante, siempre habla en primera persona. En América del Norte su nombre ya era más que conocido debido a que en 2011 rompió un importante techo de cristal al convertirse en la primera mujer fiscal general de California, un titular vanguardista que ahora extrapola a la vicepresidenta de un país que hoy la contempla como una excelente alternativa muy moderada. Apréndete su nombre porque durante los próximos años va a dar ruido.

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.














