No es de buena educación quedarse mirando. A menos que tengas a Sofia Richie enfrente, que en ese caso es necesario. Llámalo "efecto Instagram" o como quieras, pero lo cierto es que Sofia es el algoritmo perfecto de chica 'cool' a que no puedes obviar cuando estás haciendo 'scroll' en tu perfil. El combo es infalible: piel dorada + ropa 'athleisure' de diseñador + mansiones de fondo + pies de foto tan casuales como 'Anoche 🌹'. Y es el mismo Instagram de Sofia Richie el epicentro de toda polémica que la rodea. Pero ni los debates sobre sus fotos en bikinis minúsculos, los cotilleos sobre su relación con Scott Disick o los rumores sobre su vida le interesan. Sin embargo, es consciente de que hay un público observando a cada paso que da, y eso es exactamente lo que busca. Nos tiene atentas.
La Sofia de la vida real no es todo 'brillo' y 'divineo'. En realidad, tiene un destello más discreto pero igualmente procedente de otro planeta. Ya esté haciendo un té matcha en la cocina de su casa en Hidden Hills ("si bebo café me da un ataque de ansiedad"), acabe de salir de la ducha en su sudadera rosa o se ponga una pinza para recoger el pelo mojado. Además, también es más divertida, perspicaz e inteligente de lo que imaginas. Pero volveremos a eso después de hablar de su 'casoplón'.
El catálogo de coches desplegados en la entrada de la casa (Ferrari, Range Rover, otros con nombres igualmente caros pero que no conozco) es motivación suficiente para que una se plantee dar el salto de periodista a ladrona de coches de lujo. Pero no todo se queda en el exterior. Si entras en la casa, te quedas sin palabras. En el comedor hay un pequeño ejército de estilistas desempaquetando maletas llenas de bolsos y ropa para un 'fitting' que tiene Sofia en cuanto terminemos. (Nos cuentan que es un 'fitting' para 'la vida real', es decir, para eventos). Hay tacones que brillan tanto que distraen, vestidazos de ensueño y todo tipo de accesorios que contrastan con la minimalista escala de grises que cubre la casa. Es el tipo de entorno impecable que hace que uno se piense dos veces comer Cheetos o beber vino tinto. (Por ahora nadie me los ha ofrecido).
Sofia da un salto y se sienta en la encimera de la cocina, con sus pies balanceándose en el borde. Cuando le pregunto si prefiere ir a un lugar más cómodo, niega con la cabeza. "Este es mi hábitat natural", me dice.
Esta no es la primera vez que visito a Sofia en su casa. En 2015, la conocí en su habitación de niña en la casa de su infancia.
Tenía 16 años (Sofia, no yo) y la entrevistaba para una revista indie de adolescentes. Pasamos el rato jugando con su cachorro, visitamos su armario y hablamos de Tumblr, la chaqueta de cuero de Balenciaga y de su sueño de ser modelo. "¡Ya me acuerdo!", exclama emocionada. "Esa fue una de mis primeras sesiones".
Ahora, Sofia tiene 21 años y nos deja claro que ya no quiere ser una modelo al uso. De hecho, nunca lo fue. Simplemente sucedió porque, bueno, ya sabes. (Sí, lo sabes).
"Mucha gente se convierte en modelo porque son 'influencers'", explica. "Todas conseguíamos los mismos trabajos, en los mismos ámbitos, y se nos ponía la misma etiqueta, lo odiaba. Eso me hizo pensar y me dije: ' soy una persona creativa y quiero ser inteligente, empezar mi propio negocio y hacer algo por mí misma, no depender de otras personas'".
Así que ha empezado con su propia línea de bikinis. "Me encantan los bikinis", me cuenta. No tiene ni idea de cuántos ha acumulado. Le pregunta a su asistente, que está sentada cerca, pero tampoco lleva la cuenta. "¿unos 50 o 60?", intenta adivinar. Si te intentas guiar por cuántos aparecen en su Instagram, contarás más o menos... un millón, que suscitan comentarios tanto positivos "oooh okay menudo cuerpazooooo😍😍😍😍😍😍”) como aspiracionales (“¿puedo ser tú?”), como inexplicables (¿quién narices ha etiquetado a Enrique Iglesias?). “Tengo la impresión de que a mis seguidores les fascinan los bikinis que me pongo", cuenta Sofia. Y es por eso que ha decidido hacer los suyos. (Tiene más de 6 millones de seguidores, por cierto. ¿Te haces una idea de cuánto es eso en ventas de bikinis?).
Va a ser un gran año -y este es sólo un pequeño paso en su plan maestro-.
"Va siendo hora de hacer negocios", dice Sofia. "2020 es el año de perder el miedo, de hacer cosas que me saquen de mi zona de confort". Esto incluye, por supuesto, expandir su colección de bikinis y convertirla en una marca de ropa, así como su marca de belleza (explica que será sólo pelo y cuerpo, no habrá maquillaje). También entran en sus planes Youtube y su carrera como actriz.
Esto último es algo que se lleva planteando un tiempo. Estudió teatro de pequeña como actividad extraescolar (Annie, Wicked, El Rey León) y siempre se llevaba los papeles principales. Hoy por hoy, le atrae más la idea de interpretar papeles en series de televisión y películas, para las que se ha estado preparando con un 'coach' de interpretación.
"Tenía miedo a fracasar, y por eso no lo intenté antes", me cuenta. "Este año, no tengo miedo al fracaso. No lo veo como fracasar. Simplemente creo que es aprender y crecer".
Cuando le pregunto, en concreto, qué idea quiere que la gente tenga de ella -porque eso es lo que normalmente se pregunta a alguien que esta a punto de lanzarse al estrellato- no lo duda ni un segundo. "Quiero que me vean como una malota, alguien a quién tomarse en serio". Una empresaria, una actriz, una activista. Aún está decidiendo cómo enfocar esto último: "Creo que tengo una voz en la conversación de la salud mental, ya que he sufrido de ansiedad severa". Lo dice con una ligereza que me coge desprevenida.
No es tan sorprendente, en realidad. Las celebrities jóvenes, como el resto de mortales, están intentando sobrevivir al siglo XXI mientras que, al mismo tiempo, tienen que enfrentarse constantemente a paparazzis gritando su nombre. "Eran ataques de pánico en los que pasaba de 0 a 100". Sofia cuenta sus experiencias desencadenantes, que incluyen "tonterías del tipo no tener una botella de agua en el coche y quedarme atrapada en un atasco".
Acudió a varios doctores, pero el único remedio que le daban era prescribirle medicamentos, los cuales se negó a tomar. "Leo muchos libros, y una vez descubrí lo que me estaba haciendo, aprendí a controlarlo", dice Sofia. "Me convencía de que me estaba agobiando y de que no estaba cómoda, y una vez me di cuenta de que era yo misma la que creaba esos pensamientos y que no me sucedía nada, me conseguía relajar".
La meditación ha sido muy importante para ella. Menciona a su amiga Miranda Kerr (sí, la supermodelo), que además es una experta en Reiki como la persona responsable. Aún no es completamente inmune a esos ataques de "oh Dios me estoy agobiando". Pero, afirma que "he aprendido a calmarme. Me digo 'relax, estás aquí, no hay nada por lo que estresarse'".
Y si bien ya está en plena ruta de camino a convertirse en una multi-emprendedora, hay algo que aún no se acaba de creer: cómo ha llegado hasta aquí.
De acuerdo, ha sido a través de varios hombres famosos que la rodean, pero eso no es culpa suya. Y sólo porque formen parte de sus orígenes, no quiere decir que no pueda dar una vuelta al argumento y hacer que la historia sea sobre ella.
"Cuando todo estaba empezando", cuenta, "estaba desmotivada porque todo lo que hacía se tildaba de 'la hija de Lionel Richie'". Hace una pausa y aclara: está agradecida -no estaría donde está sin él- "pero a veces es difícil evolucionar en una persona completamente independiente cuando tienes a un artista de tal calibre como padre", continúa. "Mi padre me decía 'cuando encuentres lo que se te da bien, avanzarás a partir de ahí', y creo que en los últimos años he encontrado mi camino en la vida y sé qué dirección quiero tomar".
Y luego está el otro hombre de su vida: Scott Disick. Sí, has llegado a la parte de la entrevista en la que hablamos de su pareja.
Para los que no se hayan enterado aún, Sofia lleva saliendo con Scott desde hace más de dos años. Scott, el mismo que se hace llamar Lord Disick en 'Keeping Up With the Kardashians', el padre de los tres hijos de Kourtney, es el novio 15 años mayor de Sofia, que además es el propietario de la casa que comparte con ella y en la que nos encontramos ahora mismo.
Seguramente hayas visto imágenes de la pareja en libertad (probablemente publicadas en 'TMZ') o, con menos frecuencia, algunas fotos de los dos en su Instagram. Estas son las fotografías que más provocan la reacción de los 'haters', alimentados quizás por la lealtad que inspira la familia real estadounidense. O quizás por la falsa preocupación respecto a la diferencia de edad que los separa. O también podrían ser los vestigios de una envidia hacia el rey y la reina del baile de fin de curso, que perfectamente hubieran sido Scott y Sofia.
En lo que se refiere a su relación Sofia explica que "no me importa lo que la gente piense". Todas las habladurías a las que se han enfrentado "no importan porque estoy muy feliz", nos dice. "¿Por qué debería permitir que una persona 'random' me estropee lo que tengo?". (Sofia habla como una de esas chicas 'cool' a las que les da igual lo que digan sobre ella, porque tiene un 'squad' de amigas sobresalientes, entre las que incluye a Kylie Jenner -se conocen desde los 14 años-. "No tengo nuevos amigos", nos cuenta).
La relación de Scott y Sofia no forma parte de las grabaciones de 'KUWTK'. ¿Recuerdas aquella escena tan ridícula en el jacuzzi? Eso fue todo. Lo cual hace que el hecho de que Sofia abandone el programa de E! se sobredimensione. Sobre todo, teniendo en cuenta que ni siquiera llegó a incorporarse. (Además, hay que tener en cuenta que la relación de Scott y Sofia fuera de las cámaras es tan tranquila que difícilmente daría drama suficiente para hacer un episodio del aclamado 'show').
Cuando le pregunto sobre si se lleva bien con la ex de su pareja, Sofia responde muy relajadamente: "Simplemente soy simpática. No hay razón para no ser cordial".
La gente ha hecho y sigue haciendo mucho ruido en torno a la diferencia de edad entre Sofia y Scott, me cuenta. Su opinión es que esa misma diferencia es positiva. Sus padres, señala, se llevan ese mismo número de años, y para ella es perfecto. (La diferencia entre sus padres es de 18 años en realidad, pero sigue siendo perfecto). Y no es que sea asunto de nadie, pero sí, a sus padres les parece bien que esté saliendo con Scott.
En fin, volvamos a Sofia. ¿Sabías que sonríe?
Su padre "odia cuando pongo una cara seria" en las fotos, me cuenta. Conoces esa cara. La viste en el encabezado de este artículo. Los ojos brillantes, los labios ligeramente abiertos, una expresión que hace que quieras disculparte por haberla molestado. Pero es que no puede evitarlo. "Mira mis fotos de pequeña", me muestra las pruebas de que esa es la expresión que le sale cada vez que se encuentra frente a una cámara."La gente se piensa que soy esta persona seria y aburrida", me dice, "pero tengo una personalidad muy burbujeante, extrovertida".
Para que no haya confusiones, Sofia no del tipo de burbujeante que viene en un pack de seis cervezas, sino del tipo que lleva nombre francés y es de importación. Es segura de sí misma, tiene personalidad y es consciente de su privilegio. Pero, como el buen champán, si lo quieres, has de pagar el precio.
Está lista para poner el esfuerzo: "quiero que la gente sepa que estoy llena de ambición, que trabajo duro", me dice. "Quiero que se me conozca por haber hecho algo importante con mi vida". Nada de poner a su padre, novio o ex en la misma frase. Solo Sofia, y todos los trucos que esconde bajo la manga".
Realización por Cassie Anderson. Vídeo y dirección de fotografía por Janet Upadhye, supervisión de producción por Abbey Adkison. Pelo por John D de Forward Artists para TRESemmé. Maquillaje por Adam Burrell de The Only Agency para MAC Cosmetics. Manicura por Kimmie Kyees de CelestineAgency.com. Atrezzo por Evan Jourden. Producción por Crawford & Co. Productions.
Sofia lleva: Look sofá: vestido y tacones de Alexander Wang; pendientes de Eriness. Look gafas de sol: chaqueta, gafas y cadena de Gucci; pendientes de Jennifer Fisher. Look cortacésped: top, shorts y gafas de Valentino; tacones de Tabitha Simmons ; pendientes de Jacquie Aiche; anillos de Jennifer Fisher. Look cocina: vestido, pendientes y cinturón de Etro. Look jacuzzi: bikini de Lisa Marie Fernandez; anillo de Queenie Cao Jewelry. Look gatito: chaqueta y pantalones de Gucci; pendientes y anillos de Jennifer Fisher. Look piscina: vestido de Area; pendientes de Ippolita; guantes de Atsuko Kudo.

























